Ahora hay un montón de lectores que me dicen que, efectivamente, en la versión de León Gieco, el Fantasma de Canterville tiene “libros”. Otros dicen que incluso tiene “perros”, y en el internet he encontrado una versión donde dice “verbo” (!).
Con veleidades de faraón egipcio, parece que este fracasado espectro ha decidido que lo entierren con una colección de pertenencias para la cual se necesitaría media Chacarita.
Antes de que otro lector vuelva a corregirme a mí y a otros lectores que me han corregido la corrección anterior, permítaseme expresar de que empiezo a estar harto del fantasma, de los discos, los libros, León Gieco, Charly García, la localidad de Canterville, Oscar Wilde y Pepito Cibrián y esta engorrosa falta de rigor a la hora de hacer covers. Esto no ocurriría si el COMFER se dedicar a multar no a inofensivas palabrotas sino a los arbitrarios cambios de letra de canciones.
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