martes, 21 de septiembre de 2004

ODONTOLOGíA; ¿CIENCIA MéDICA QUE REQUIERE MáS FUERZA QUE MAÑA?





Continuando con el candente tema de “cosas de mujeres y cosas de varones”, la Sra. Judith J. de R. polemiza:


“En mi humilde opinión, uno debería apoyar la idea de que el torno y demás elementos de tortura en manos femeninas, implicarían delicadeza y falta de dolor; sin embargo, en base a la experiencia y en contra de toda lógica, he llegado a la conclusión de que son los odontólogos varones los que desarrollan esta tarea con mayor delicadeza, mientras que si te toca una mujer, es posible sucumbir a algún zafarrancho bucal provocado por esas manos femeninas dispuestas a todo – como si te hicieran un escándalo adentro de la boca.”


La aparentemente machista declaración que la lectora Judith lanza -amparada en el “efecto Norman Erlich”, esa suerte de inmunidad diplomática que nos permite hacer los comentarios más crueles acerca del grupo étnico, religioso o sexual al que pertenecemos – merece la siguiente pregunta retórica: ¿De verdad creemos que la tarea del odontólogo implica “delicadeza”?


Más allá de que la experiencia, en mi caso, ha sido igual de buena en ambos sexos, el sistema de arquetipos sexuales que estoy intentando aplicar me grita “¡No, Judith, no! ¡Estás equivocada de medio a medio!”


La odontología es cosa de hombres. Y no de mantequitas que van a cenar a Palermo viejo. De hombres bien hombres, rudos y despiadados, de barba de tres días y frente sudorosa. No es una artesanía fina. Es más parecido a un trabajo de demolición, de pica pica bajada de cordón, sólo que con picos y mazas más pequeÑitas. Cualquiera que haya sufrido un tratamiento de conducto puede atestiguarlo.


La odontología – y especialmente la endodoncia – conlleva caídas de escombros, polvo, desmoronamientos y ruidos desagradables a los que el delicado temperamento natural femenino debe adaptarse con resignación; sólo un hombre puede ordenar con naturalidad el grosero “escupa”, escarbar las miasmas ocultas en las perforaciones de nuestras muelas como si se tratara de un minero buscando diamantes, y sólo un hombre puede crearse una coraza emocional suficientemente dura como para tolerar la noble tarea de inflingir dolor; La fuerza física es otro tema. Tanto como para picar sin descanso como para extraer una muela de juicio, una fuerza hercúlea es siempre un punto a favor.


Por supuesto que hay excepciones y términos medio. El mejor conducto de mi vida me lo hizo una mujer. Y no quiero que se piense que agradezco un tratamiento brutal; me gusta que me traten bien. Hubiera preferido que aquel dentista al que iba hace aÑos no usara mi pecho para apoyar su instrumental, como si yo fuera un mueble. Pero la testosterona siempre ha sido un elemento de gran valor a la hora de emprender una tarea sanguinaria.


Podría pensarse que pienso, a partir de esto, que la cirugía también es cosa de hombres. Grave error. La cirugía casi siempre implica costura, que por un tema de pulso, precisión y amor por la estética (ya he hablado de esto en el artículo sobre expendedoras de nafta)es cosa de mujeres. Así que, en este caso estaríamos ante una profesión unisex.


En cambio, por las razones recién citadas, sí creo que la ortodoncia es cosa de mujeres. Estamos ante una tarea artística; Y no quiero profundizar en el tema, porque alguien podría sentirse tocado, pero convengamos que el arte muy muy muy muy de hombres no es. No puedo visualizar a Clint Eastwood realizando uno de esos ciclistas de alambre que venden en Plaza Italia o asistiendo a un taller literario. No sé, me cuesta.


Veredicto: La odontología -en especial la endodoncia- es cosa de hombres. La ortodoncia es cosa de mujeres. La cirugía mayor es unisex. Resultados parciales: Mujeres: 3. Varones: 2.


Post data: Me doy cuenta de que luego de este artículo no puedo volver a ir al ODONTóLOGO en mi vida, por temor a las represalias… Confío en mi poderoso material genético y en un cepillado diario para llegar a la vejez con el equipo mínimo indispensable. Estoy en sus manos.


Publicado a las 00:29 a.m.


Post original

No hay comentarios.:

Publicar un comentario