jueves, 9 de septiembre de 2004

¡AHORA VOY A TENER PESADILLAS TODA LA NOCHE!





La lectora Gabriela intenta resolver el enigma de las medialunas de grasa finitas:

“Las medialunas de grasa no pueden ser gordas, porque la grasa cuando se mezcla con levadura no la deja crecer mucho. Pienso que probablemente, si se hicieran gordas, serían demasiado nocivas, y no serian un buen negocio, ya que cliente muerto (probablemente de infarto masivo provocado por entupimiento total de arterias), no paga.”

¿Esto está comprobado experimentalmente? Mientras tanto, Guillermo García polemiza:

“Adhiero a la explicación de Jorgelina Cretta. No tengo el conocimiento técnico necesario de panadero -pastelero, pero hablo desde mi fanatismo por las medialunas de grasa, así que recurriré a una imagen, si se me permite. Las medialunas de grasa no tienen nada que ver con las de manteca, son criaturas diferentes: es como si comparáramos un elefante marino, baÑado en 500 litros de almíbar, con una gacela…”

Aunque eficaz, la imagen del elefante marino cubierto de almíbar va a perseguirme por el resto de mis noches de insomnio. Gracias, Sr. García.


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