Olores poco académicamente agradables (o “no todo son rosas”):
1) Nafta.
2) Cemento de contacto. Además de su condición de “psicotrópico de los pobres”, muchas personas no pueden resistir este aroma embriagador.
3) Libros viejos y amarillentos
4) Libros de papel ilustración de los setenta. En realidad, es, evidentemente, el olor de un químico que le ponen.
5) Naftalina
6) Espiral. Un olor que trae como bonus track la imagen de las noches de verano.
7) Cera para pisos Pescado apenas, apenas, apenas, apenas pasadito. Reconozco que no tood el mundo sabe apreciarlo.
9) Tierrita de animal doméstico. Esto es más difícil de explicar y ya entramos en el terreno de lo estrictamente personal. De vez en cuando, en un rapto de ternura injustificable, hundo mis narices en el pelo de mi gata. Por lo general percibo un sutil aroma a “tierrita” para nada desagradable. ¿Necesito ayuda profesional?
10) Riachuelo malinterpretado. En los días de sol, al pasar en automóvil sobre el Puente Pueyrredón, existe un tramo donde el letal aroma del Riachuelo, por un extraÑo fenómeno de contiguidad de las zonas cerebrales que interpretan los estímulos olfativos, es muy parecido al olor a pollo al spiedo. Esto dura sólo unos metros y no hay que abusar de este vicio para iniciados; Yo me he convertido en un experto en aprovecharlo al máximo y cerrar los portones instantáneamente cuando empieza a volverse intolerable.
Tengo un olfato pésimo. En la mayoría de los casos no huelo nada, y cuando huelo la información que llega parece estar tergiversada; pero trato de sacarle provecho a esta falta de precisión.
Publicado a las 11:56 p.m.
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