Puedo gritar al mundo con orgullo paternal que hoy mi hijo ha creado su primer ANIMALITO VIVIENTE CON COMIDA.
Se trata de un simpático cocodrilo creado a partir de una galletita de agua partida a lo largo, que hace las veces de la boca del cocodrilo; un detalle de gran ingenio es que las roturas del borde de la galletita semejan, efectivamente, los dientes del saurio.
Animado a partir del sistema de acercar y alejar alternativamente ambos pedazos entre sí, el cocodrilo muerde los dedos de sus padres, sus narices, toma leche chocolatada y come otras galletitas (aunque no se trataría de un acto de canibalismo porque su preferencia pasa por galletitas de otra especie, tales como anillitos y bocas de dama).
Hoy soy feliz.
Buen fin de semana y miren esto.
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