jueves, 31 de julio de 2008

¡Lanzan seminario de empezamiento de libros!





No hay calamidad peor para el escritor profesional que el .Miedo a la Página en Blanco. (salvo, tal vez, el .Miedo a la Página Toda Garabateada., que es peor, porque no tenés lugar para empezar. O el .Miedo a las AraÑas.). Podemos ser poseedores de una fina técnica, podemos tener una idea brillante, podemos disponer de tiempo, voluntad, tranquilidad para ejecutar la obra (e incluso un grupo de .negros. que nos faciliten el trabajo escribiendo el 80 % del libro), pero si no empezamos a escribirlo, es probable que la obra en cuestión no se concrete nunca.


Algunos escritores intentan paliar este problema empezando el libro por el final, pero olvidan que el final también debe ser escrito en una página en blanco. Otros, en un rasgo de astucia, intentan solucionar el asunto comprando hojas de papel cánson negro. Pero luego de 30 páginas, suelen encontrarse con el chasco de que la tinta negra sobre la hoja negra no se lee bien. Y el uso de páginas amarillas o fucsias o con lunares puede dar la impresión de que el autor es una persona de carácter informal o despreocupado.


Afortunadamente el Taller Literario de .Yo contra el Mundo. inicia este Seminario Especial de Empezamiento de Libros, detallando las técnicas más exitosas y comprobadas, con lo cual el educando no tendrá más que copypastear los ejemplos que aquí se ofrecen para iniciar la obra que lo llevará, sin escalas, al Nobel de Literatura.


EL .GUíA DE TURISMO.: Si bien ya hemos hablado en otra ocasión de los problemas que presenta esta técnica (básicamente, es un bodrio), es utilizada ampliamente y no hay ninguna ley penal o civil que impida hacerlo y es poco probable que su uso provoque alguna enfermedad mortal (aunque cosas más raras han ocurrido). Se trata de una descripción geográfica, física, hidrográfica y climática (presión y temperatura y cambios estacionales incluidos) muy muy muy muy detallada del lugar donde comienza la acción. Con frecuencia se aÑaden detalles sobre la producción agrícola, minera y pesquera y un breve repaso de la historia de los primeros inmigrantes que llegaron a la región y la cultura y alfarería de sus primitivos pobladores. Luego, una persona o un auto aparecen en el horizonte.


La contra: La gente puede tomar el libro por un libro de texto de la secundaria. Lo que no está mal, porque cada primero de marzo las ventas de su libro se multiplicarán. El otro problema es que la gente abandonará su libro al tercer párrafo, pero mientras ya lo haya comprado esto a usted no lo afecta en absoluto (aunque se aconseja ir cambiando de seudónimo ante cada nuevo libro que escriba).


La ventaja: Este estéril y denso papeo sin vida ni sentido le da tiempo de pensar de qué puede tratar su libro, lo que es una ventaja enorme si, por ejemplo, está jugando una carrera contra otro escritor.


El ejemplo: .El fértil valle de Hootkapootkahootka estaba dividido en dos verdes praderas por las aguas ambarinas del Miskatiticukikuki, y protegidos por las cumbres eternamente nevadas del Monte Kopriakos, cuya forma le recordaba a los pobladores de la región la viva efigie del Reverendo Montblanc, aquel héroe fundacional de Huntingtontown qe trajera los primeros barbechos de avena a la región. Hoy Huntingtontown es conocida como la .Capital del Quaker. y es la segunda productora de avena arrollada al este del Tottendiehosentotten, aunque disputa este título con la vecina ciudad de Arkhumhamhumham; pero es indudable que el espectáculo otoÑal de las copas rojas, naranjas, doradas, marrones y verde petróleo de los brezos, chopos, robles, abetos, castaÑos, sicomoros y álamos que pueblan el Parque Montblanc ubicado al sud-sudoeste de la Iglesia Presbiteriana del pueblo ubicada en la esquina del Washington Boulevar y la Lincoln Avenue no es superado en belleza por ninguna otra pequeÑa ciudad agrícola-ovino–pesquera del estado de Umpalumpalumpalumpalumpa. De pronto, un robot asesino se vio en el horizonte..


EL .IDENTI-KIT.: En este caso, el bodrio descriptivo con el que arranca la novela se restringe al personaje principal, con una obsesividad que incluye hasta la última pestaÑa del tipo. Aparentemente, el autor considera que no podremos seguir correctamente los movimientos de su monigote si no tenemos claro que pesa 75 kg. o que está vestido con un pantalón de corte italiano, y guay de que no estemos enterados de que el pantalón es de gabardina. Además, las motivaciones que tuvo la esposa frustrada par asesinar a su marido no nos quedarán claras a menos que sepamos que el color de su cabello es de un castaÑo oscuro tirando al rojizo con reflejos dorados, o que la forma de su mandíbula es romboidal tirando a cuadrada pero al mismo tiempo femenina y frágil y con una leve imperfección en el ángulo izquierdo. En resumen, el autor se revela como una persona bastante superficial; y si tenemos la desgracia de conocerlo personalmente podemos estar seguros de que ya nos habrá viviseccionado con sólo ver de qué tipo de lana está hecho nuestro pulóver.


La contra: Por más que el autor nos haya bombardeado con que el tipo tiene una .frente levemente deprimida. o que .porta una pajarita de seda roja., el retrato del personaje quedará completamente anulado de nuestra colección de imágenes mentales a la segunda página, por la escasa retentividad de las imágenes literarias. Sería más productivo en todo caso que incluya un dibujito.


La ventaja: La técnica es eficaz para las novelas en las que el personaje es medio un loquito, ya que en el identi-kit podemos incluir algún detalle excéntrico, como un gorrito con orejeras. Esto ya se ha probado en .La conjura de los necios., de John Kennedy Toole y .El cazador en el centeno., de J.D.Salinger. Bueno, y en la .Biografía del Chavo..


El ejemplo: .Bajo su vistosa gorra con orejeras, Montmorency portaba un rostro enjuto y pálido, con media docena de pecas en la mejilla izquierda repartidas en forma de galaxia en espiral, y una docena y media de pecas en forma de animalito en la mejilla derecha. Su cara ovalada con ligeras curvas convexas entre las sienes y las comisuras de los labios de color salmón enfermo que se afinaban hacia al centro, luego se engrosaban y volvían a afinarse hacia sus extremos portaba en el centro una nariz carnosa aunque sensible, y un par de ojos pardos ligeramente rasgados aunque enmarcados en una sombra de un morado pálido producto de la falta de sueÑo pero también de la poca protección que le brindaban su camiseta de algodón amarilla con motivos búlgaros y sus viejos jeans gastados en las rodillas. Viéndolo, nadie hubiera sospechado que Montmorency era un robot asesino..


EL .OFICINISTA.: El autor padece de cierta mentalidad rutinaria y convencional, que lo impele a empezar el libro en el momento en que el protagonista empieza algo, por lo general su día. Así, vemos cómo abre los ojos, cómo se ducha, se afeita, toma el desayuno -con el catálogo de lo que desayuna el tipo incluido-, lee el Washington Post, se pone la corbata, se sube al auto, llega a la oficina, saluda a la recepcionista. Es casi como ir a la oficina, sólo que nadie te paga. Esto es de una gran astucia -piensa el autor- ya que nos permite ver al héroe en su rutina diaria, para luego mostrar las circunstancias que lo llevaron a cambiar su vida por completo y a perder todo aquello por lo que había luchado, pobre.


La contra: La sola idea de presenciar a un desconocido en el momento de empezar el día -con todas las asquerosas rutinas que esto implica- no sólo es desagradable y pornográfica, sino que ya nos hace percibir que hasta que el tipo le pase algo pueden pasar mínimo 45 páginas.


La ventaja: Luego de sufrir este abodriamiento cotidiano, por la más mínima .cosa. que le pase al tipo (no sé, que le pongan una multa) nos parecerá, por comparación, una experiencia psicodélica.


El ejemplo: .Bill Chestertorterton abrió los ojos, paladeando aún ciertos restos oníricos de esa encantadora fantasía sexual que lo visitaba noche tras noche. Despejó su mirada de algunas lagaÑas rebeldes y luego se sentó sobre la cama, mientras revisaba algunas humedades ennegrecidas que se acumulaban entre los dedos de sus pies. Ya en el baÑo, luego de defecar placenteramente, orinar con cierta dificultad y masturbarse en la ducha, dedicó algunos minutos a quitarse algunos pelitos de la nariz que insistían en retornar cada semana, aunque esta actividad tocaba algún nervio nasal que lo hacía estornudar profusamente con mucho moco. Luego se sentó a desayunar las tibias panquecas de Mary, mientras recapitulaba algunas de las obligaciones que debía cumplir en Robots Asesinos Inc..


EL .JAMES BOND.: Es el ejemplo contrario. El autor nos ahorra rutinas y cosas cotidianas y nos mete de lleno, casi casi desde el prólogo en pleno quilombo: la primera imagen que tenemos del protagonista es en mitad de un tiroteo, o siendo perseguido por un mafioso o algo. Mientras le agradecemos el gesto, imaginamos al autor escribiendo su libro a base de una dieta de anfetaminas y Coca-Cola.


La contra: Es complicado mantener este nivel de atrapamiento durante el resto del libro. Por lo general, cuando un libro empieza así, o se termina en la página 30 -y no llega a ser un .libro. per se- o el libro puede describirse como una caída constante en picada durante 278 páginas. Eso o el libro termina con una explosión que destruye la totalidad del universo, cosa que también es un poco abrumadora.


La ventaja: El lector, sólo por este gesto de generosidad, queda bien predispuesto con el autor por el resto de su vida literaria y se sigue comprando los libros del tipo. Y si el resto del libro es un bodrio no importa, porque .y esto es matemática pura- es muchísimo mayor la cantidad de libros empezados que terminados.


El Ejemplo: .Nathaniel se descolgó del mascarón de proa en forma de sirena con grandes senos y, mientras miraba a los ojos al despiadado tiburón que lo seguía desde hacía 67 leguas, tomó su arpón con la única mano que le quedaba y apuntó hacia el pirata espacial que intentaba subirse al Big Squid armado de una suerte de motosierra portátil y que acababa de matar a su padre. Le preocupaba un poco el hecho de que además estuvieran lloviendo sanguijuelas venenosas, pero decidió que se ocuparía de esto más tarde, una vez que la trayectoria del barco lograra dejar atrás el maremoto y la tromba, y se apagara el incendio atómico en la Santabárbara. De pronto, un robot asesino se asomó a la borda..


EL .CACHETAZO.: Si .James Bond. se alimenta de anfetaminas, el Cacheteador bebe leche de chacal envenenada todas las maÑanas. Este energúmeno considera que el lector es una especie de prisionero de guerra fuera de la Convención de Ginebra al que debe abofetear y amansar, para luego empezar lo que sería el libro en sí, así que nunca entra en un relato sin patear la puerta, como si fuera un marine. Para ello recurre a insultos, imprecaciones, sermones, advertencias agoreras, escenas apocalípticas, degradación moral, imágenes espantosas y violentas, descripciones detalladas de torturas físicas, etc. Pero, ¿para qué volver a repetir lo que ya dijo Fontanarrosa en el extraordinario .Puto el que lee esto.? (Incluyo el link aún cuando sé que leer a Fontanarrosa luego de leerme a mí me deja espantosamente mal parado; espero que aprecien este suicidio profesional).

La Contra: Existen lectores sensibles que no aprecian que alguien les baje los dientes, menos aún después de haber pagado TREINTA MANGOS ni más ni menos que por un libro.


La Ventaja: El lector, casi por definición, no está presente físicamente, así que lo bueno es que se lo puede someter a cualquier cosa sin riesgo de represalias físicas.


El Ejemplo: .-¡Puta! ¡Puta! .gritó el violador demente mientras hundía su puÑal dentado en las entraÑas de su pobre e indefensa víctima y exudaba un insoportable aliento a alcohol y a paco en la fábrica abandonada donde se acumulaban, colgados de ganchos de carnicero cubiertos de sangre seca de crímenes anteriores, los cientos de miles de cadáveres del reciente genocidio provocado por el Gobierno Totalitario Capitalista Comunista Nazi que seguía arrasando con las vidas de inocentes a través de veneno, radiación, ejércitos de caníbales profesionales y, por supuesto, robots asesinos..


EL .PREMONITORIO.: Esta técnica combina la .Oficinista. y la .James Bond., ya que el presente transcurre en una bodriez total, pero al mismo tiempo el narrador omnisciente te adelanta que va a pasar algo muy muy jodido. Es muy buena: como quedarse con el pan y con la torta.


La contra: El escollo principal es mantener el interés desde el momento en que te avisan de la parte sangrienta hasta que efectivamente empiezan los hachazos, para evitar que el lector se saltee todas las páginas del medio. El otro desafío es contenerse y no llegar, en la parte premonitoria, hasta el final del libro, que eso es un bajón.


La ventaja: El escritor se ahorra .cosas que tienen que pasar., que viste que cuestan, ya que primero te las cuenta en forma premonitoria y después te las cuenta .denserio., por así decirlo. O sea, con una idea de veinte páginas te llenás cuarenta.


El ejemplo: .Aquella maÑana, mientras Jane untaba con mermelada de frambuesas las tostadas que Robert había preparado, no imaginaba que luego de salir de casa rumbo a su empleo sería interceptada por un robot asesino enviado por la Yakuza japonesa, secuestrada y luego vendida como esclava a una élite de potentados mongoles, y que la única manera de escapar de allí sería entablar una relación lésbica con la hija de Chagatai Khan, el Presidente de la compaÑía tártara y tender una red de intrigas y corrupción que acabaría con el suicidio ritual de su carcelero, ni que luego debería huir a pie por la estepa mongola en una verdadera epopeya de voluntad y lucha por la supervivencia.


.Cuando terminó de desayunar, Jane salió de casa rumbo a su empleo y de pronto….


Con estas Técnicas Básicas de Empezamiento de Libros, el .Miedo a la Página en Blanco. adquiere el carácter de mítico cuco de la infancia. En cuanto a técnicas para escribir finales, tendrán que esperar al aÑo próximo, época en la que confío ser capaz de terminar de leer un libro.


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