Cuando P. anunció su retiro definitivo del mundo de las letras, la comunidad cultural argentina vivió esa suerte de efervescencia hecha de despedidas, homenajes y premios dedicados al viejo prócer, que merece lo suyo antes de disfrutar de su merecida jubilación. ésta última, sin embargo, no se efectivizó ya que, como también suele ocurrir, los sucesivos homenajes dan al honrado la errónea impresión de que evidentemente su presencia es requerida y solicitada y no puede .privar a la Cultura Argentina de su talento. (palabras textuales del Maestro al recibir el Premio a la Trayectoria de Toda una Vida en Argentores, ocasión que aprovechó para anunciar que se .bajaba. de su despedida ante la estupefacción general).
Por eso, luego de dejar pasar un tiempo .en el que el Maestro fue dejado en paz, lo que lo impulsó a anunciar su retiro otra vez, seguido de sucesivos homenajes que lo hicieron recapacitar y volver al ruedo, para luego ser olvidado y anunciar su retiro una vez más y así cuatro o cinco veces más- desconcertaron a todos las declaraciones públicas del Maestro, en las que la emprendió contra la llamada .blogósfera., y si hablamos de desconcierto es porque nadie estaba muy seguro de si lo hacía en su condición de Gloria Retirada o de Escritor Activo; para dilucidar estas dudas, y preguntarle si sabe algo de mi celular (que .desapareció. durante nuestra última entrevista) es que nos encontramos en su viejo departamento en el palacio de los Patos de la calle Ugarteche.
Maestro, ¡qué revuelo causaron sus últimas declaraciones!
P: Mirá, querida, yo ya estoy en una edad y en un momento de mi vida en que no me puedo callar nada. Y si tengo que salir a desenmascarar a mi hermano y ex socio, a quien encontraron saliendo de un conocido prostíbulo masculino en donde se patina la mitad de mis regalías arrancadas en base a un contrato con cantidad de vicios legales, no te quepa duda de que lo voy a…
Me refiero a sus declaraciones sobre los .blogs., Maestro.
P: ¡Ah! Eso. Sí, eso también.
¿No fue un poco fuerte llamar a los autores de blogs (cito) .peste de occidente que corroe todo lo bueno y bello de nuestra civilización como una marejada de nauseabundo pus intelectual, vómito ensangrentado de mierda en moto salido de las mentes menos preparadas de nuestra época y habría que mandarlos a todos a un centro clandestino de detención y dejarlos ahí para que se mueran de hambre.?
P: Lo de la moto es una figura literaria. Sabés qué pasa, querida, yo vengo de otro tipo de formación. Vengo de una época en la que el escritor, además de un artista, era un orfebre, un artesano; yo, sin ir más lejos, vendí aritos en forma de tuquera en Plaza Italia durante aÑos. Pero, ojo, también éramos artesanos de las palabras. Elegir un adjetivo nos podía llevar días, semanas. Un adverbio ni te cuento, que son como más difíciles de identificar. ¡Yo estuve trabado durante cuatro aÑos con mi novela El Gato Persa del Coronel porque no se me ocurría el sinónimo de .felino. que necesitaba para el tercer párrafo! Afortunadamente en esa época yo era muy amigo de Roberto Arlt, que me sugirió .gatuno. y pude seguir (después nos peleamos por un tema de polleras). Y a uno lo subleva, digamos, que hoy cualquiera pueda exponer su trabajo sin el menor filtro. Sin siquiera el rigor de alguien experimentado, como puede ser un jefe de Redacción.
Pero, Maestro, obviamente sin querer equipararlo, me imagino que ud. a esta altura, ya no pasará por ningún filtro, ¿no?
P: (Molesto) Estás medio equivocadita, piba. Yo no hago nada sin un jefe de redacción. Incluso desde que dejé de publicar en medios gráficos, yo contrato jefes de redacción free-lance para contar con esa mirada objetiva, para recibir un tirón de orejas de vez en cuando. (Ruge) ¡Mario!!!
Nos sorprende entonces la presencia de un muchacho joven, de mirada tímida, que baja las escaleras con unos papeles en la mano.
P: Mario labura conmigo desde hace unos meses asesorándome. Justamente ahora estaba revisando mis últimos poemas. ¿No, Mario?
Mario: Sí, Maestro. Acá quería conversar un par de cosas con usted, porque en el verso cuatro de su poema Las Gaviotas sin Patas usted rima .playa. con .cúpula. y me parece que no…
P: ¿No qué, Mario? ¿Qué pasa con esa rima?
Mario: No, que no .pega. y…
P: ¡Mirá, Mario, yo te voy a pedir que no me vengas con esas cosas! ¡Así yo no puedo laburar! Te pido que mantengas la cabeza un poco abierta.
Mario: (Tose) No, sí, Maestro, es que yo…
P: ¡Por favor andá a revisar de nuevo el poema, usá un poquito la cabeza, acordate de con quién estás hablando -¡gané cuatro veces el Premio a la Trayectoria de Toda una Vida!- y después hablamos si rima o no rima!
Mario: No, claro, claro. Tiene razón, Maestro. Por ahí me equivoqué yo (Se ríe, me saluda tímidamente con un movimiento de cabeza y se va).
Maestro, ¡el trabajo con un jefe de Redacción parece apasionante!
P: (Muy relajado) ¿Viste? Es diferente. Hay interacción. La cosa se enriquece. Te exigís más. Te digo que no me deja pasar una, eh. A veces lo quiero matar. ¡Buéh! Espero que dure más que los últimos siete.
¿Y cómo fue que descubrió ese mundo tan bajo y sórdido de los .blogs.?
P: Fue por completa casualidad, imaginate que a un hombre de mi trayectoria esos sucedáneos de las revistas pseudoliterarias para adolescentes con problemas de aprendizaje mucho interés, más que el antropológico, no le pueden despertar. Pero en cambio sí creo que hoy por hoy internet es una herramienta fundamental, y justamente estaba buscando en internet una cosa, no importa qué cosa, una cosa personal, algo de trabajo, no me acuerdo bien de qué era y aparte no importa, es completamente anecdótico lo que buscaba, a esta altura ya es secundario, cuando caigo accidentalmente en uno de estos .blogs..
El .Blog de una colegiala con bragas sucias..
P: Sí, ese. Caigo ahí, completamente de casualidad. Entonces me pongo a leer el .blog. -porque mencionaba un par de cosas que me parecían interesantes para la investigación que estoy haciendo- y pronto me doy cuenta que el texto nada que ver con el título, ni con las fotos. Eran como unas poesías de amor, en fin, nada que ver. Así que cuando vi que existía la posibilidad de dejar comentarios decidí hacerles una crítica constructiva y les aconsejé que no anden haciéndole perder el tiempo a la gente con falsas ilusiones.
¿Tuvo alguna repercusión su comentario?
P: Y, sí, imaginate que llega alguien de mi nivel, de mi trayectoria, para estos pibes que hacen .blogs. es casi como si los visitara Dios. Y hay mucho iconoclasta dando vueltas. Mucho pibe que para autoafirmar su personalidad necesita derribar un ídolo. Así que me empezaron a poner una serie de cosas feas. A mí. Un autor consagrado.
¡Qué espanto, Maestro! No diga más.
P: Y, no, prefiero no repetirlas, no vale la pena.
¿Qué tipo de cosas, Maestro?
P: Cosas, cosas feas. Me parece que no vale la pena y además es de público conocimiento.
Bueno, eso es cierto, acá tengo una impresión con los comentarios del .blog., que a partir de sus declaraciones empezó a recibir 4.567.000 visitas diarias. Acá está todo.
P: Por eso, por eso. No le hagamos publicidad gratis a estos delincuentes.
Por ejemplo, .Viejo jeropa, qué te pasa, ya no te podés levantar pibas de la facultad que….
P: (Se pone colorado) Por favor, por favor. Me parfce que esos epítetos ya se han repetido y republicado infinidad de veces en los medios de comunicación, inclusive en diversos programas de televisión. En horario central.
Sí, incluso Editorial Galaxia está tanteando publicar un libro recopilando esos comentarios. Los suyos también, Maestro.
P: (Tose) Vamos a ver. Yo tengo que dar mi autorización. No estoy del todo conforme con el tenor de algunas de mis réplicas; aclaremos que en ese momento estaba .entre Jefes de Redacción..
Algunas son muy fuertes. Maestro. Sé que tuvo un incluso entredicho con el Inadi.
P: Sí, sí, ya sé. Yo no estaba bien. Pero ya está aclarado, ya pedí disculpas públicamente a las mujeres y a la gente que habita las villas.
Y a la gente que trabaja en el servicio doméstico.
P: Sí, también, también. En fin, pero esto es cosa del pasado. Yo en este momento, desde mi retiro, estoy pensando en otra cosa. En el futuro. En proyectos personales. Sobre todo, en mi proyecto personal de que se respete el recurso de amparo que solicité ayer para que no haya más .blogs..
¡No conocía esa acción, Maestro! ¿Y piensa que se lo darán?
P: ¡Pero no te digo que ya me lo dieron! En este momento .basado en la libertad de prensa para con mi persona- se han dado de baja la totalidad de los .blogs. del mundo, y si todo sale bien y hay algo de justicia en este mundo, se procesará a sus autores y se los condenará en lo posible a muerte. Yo sé que tal vez esto es exigirle un poco a la ya atiborrada de procesos Justicia Argentina, pero el honor de las personas está primero.
¡No lo puedo creer, Maestro!
P: (Grita) ¡Mario! Perá que acá viene Mario, que además de ser mi Jefe de Redacción privado me ayuda a ponerme el Internet, que yo muy bien no sé. Justamente por no contar con él fue como me metí en esa situación tan desagradable del .blog., yo creía que los comentarios se iban borrando, como cuando uno habla por teléfono. ¿Ya está, Mario? Gracias. Mirá, ¿ves? Pongo el Google… Pongo .blog…. ¿Ves? ¡Nada! Se portó el Juez Ritucci. Mario, anotame que le mande un champán. (Me mira de reojo) No, pará, mejor no lo anotes. Era una broma, ja, ja, cómo le voy a mandar un regalo a un Juez. ¡Ja, ja, ja!
Maestro…
P: Eso sería .cohecho. y nada que ver. Bueno, ¿ves? Ni un blog quedó. Todos borrados del mapa. A veces las Instituciones funcionan.
Maestro, eso que usted está manejando no es una computadora. Es un microondas con un tecladito Casio enfrente.
P: (Me mira con cara de viejito confundido) ¿Qué?
No, que… (Mario me hace unos visajes por atrás del Maestro) No, nada.
P: ¡No! (Se ríe) Cómo se nota que sos mujer. No, es un internet de esos que tiene todo el mundo. Y es una herramienta ma-ra-vi-llo-sa. Por ejemplo, ahora que estoy retirado .por ahora- me es muy útil para .subir. algunos textos. Hay unas paginitas, muy fáciles de actualizar, donde vos todos los días ponés algo. Lo que quieras. Sin obstáculos, sin pagar enormes costos de impresión, sin molestos jefes de redacción.
Pero Maestro, ¡eso se llama .blog.!
P: (Se ríe) ¡Pero no! Cómo son las mujeres. Se llama .Fotolog.. Mirá, acá puse la foto de una mítica reunión con Borges, con Lugones, Horacio Quiroga y Arlt allá en una de las reuniones del .Grupo lavalle.. Mirá qué maravilloso: Originalmente yo no aparecía porque fui el que sacó la foto, pero ahora, con .Photoshop., me puse acá al costadito, donde estaba Silvina Ocampo.
Maestro, eso es un dibujo pegado con cinta scotch sobre el frente del horno y está hecho para el or… (Mario me hace otras seÑas, con expresión que delata gran cariÑo y compasión por el viejo Maestro) No, nada.
P: Un .blog. ¡Ja, ja! Qué bárbaro. ¡Yo, el cinco veces ganador de el Premio de la Sade al Autor Retirado, un .blog.! ¡No me hagas reir que se me salen los puntos!
Me alejo del departamento del Maestro, con una mezcla de ternura y melancolía, pensando en cuántos cambios han vivido la literatura y las comunicaciones en este Nuevo Milenio; en lo difícil que debe ser para quienes han vivido las épocas de Gloria de nuestra Literatura adaptarse a los nuevos retos tecnológicos; y en que el celular que tomé de la cómoda del hall de entrada mientras el Maestro contestaba los .comentarios. de su .Fotolog. .escritos con el dedo sobre el polvo del frente del microondas- no parece tan sólido como mi viejo Nokia, pero tiene pantallita a color. Y eso pesa. Y cuánto.
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