lunes, 8 de agosto de 2005

¡LIVE AID PARA LOS ACTORES QUE NO SABEN HACER “PERLITAS”!





Adrián F. es un reconocidísimo actor en el medio televisivo. Su talento y su profesionalismo son objeto de reconocimiento tanto por sus colegas como por el público, y ha sido invitado a decenas de programas para dar su opinión temas como la situación del cine argentino o el protocolo de Kyoto. Se puede decir que ha triunfado.


Pero Adrián F. no es feliz. Una sombra oscurece su carrera y pone en peligro su futuro. Adrián F. no sabe hacer “perlitas”.


Todas las noches, antes de acostarse, Adrián F. estudia casi compulsivamente el guión que debe representar en la “tira” que grabará al día siguiente. Antes de ejecutar una escena, se concentra utilizando docenas de técnicas stanislavskianas, meyerholdianas, artaudianas e incluso el “Método” del Actor’s Studio, que le permiten entrar al papel con el máximo de eficacia, sin dejarse dispersar por las distracciones del entorno ni desviarse una línea de las palabras que debe comunicar.


Gracias a este profesionalismo rayano en lo patológico, Adrián F. no ha cometido ni un solo error en sus veinte aÑos de carrera. Pero extraÑa las risas, la camaradería y hasta la popularidad otorgada por aparecer en los programas de “errores divertidos de grabación” que se multiplican en el medio como la peste.


Cuando esta moderna tendencia empezó a imponerse, Adrián F. se sintió desconcertado; creía que los actores que decían, por ejemplo, “zapallo” en lugar de “caballo” – o incluso en lugar de “Uy, mama mía, en qué problema me metí”-, debían ser reprendidos y amonestados; en lugar de ello, provocaban risas y palmadas de admiración entre sus compaÑeros de elenco, como si hubieran descubierto la cura del cáncer. Luego, sus errores eran emitidos en el programa más existoso del país cuadriplicando su popularidad. Algo así como un premio por ser ESTúPIDO.


Luego comprendió – un poco a la fuerza – que estos errores eran casi obligatorios; que otorgaban al trabajo diario una cuota de INTIMIDAD y CALIDEZ HUMANA que, además, luego podía exhibirse comercialmente ante millones de personas. Pero su ética profesional – aprendida en talleres de actuación de los cuatro rincones del globo con legendarios maestros franceses y rusos encerrados en manicomios o aquejados de tuberculosis – le impedía, en forma casi enfermiza, cometer un error.


Convencido de que su carrera peligraba, sin embargo, una vez Adrián F. intentó cometer a propósito un error. Los resultados fueron desastrosos. No sólo la frase modificada mejoró notablemente el episodio, decidiéndose que se incorporaría (el capítulo es recordado como un clásico de la televisión, e incluso se decidió agregar una categoría a la entrega de los Oscars sólo para poder premiar esa escena), sino que cuatro guionistas fueron despedidos por no haberla escrito.


Hoy la vida de profesional Adrián F. es un infierno. A diario recibe intimaciones judiciales de la Asociación Argentina de Actores, que amenazan con iniciar acciones legales si no cubre su cuota obligatoria de “perlitas”. Sus compaÑeros lo marginan, le lanzan frases crueles (“aaay, el seÑorito se sabe la leeeeetra”) y lo aprietan en los camarines cuando nadie ve. Y los cuatro guionistas despedidos por su culpa acampan en la puerta de su casa todas las noches.


¡Salvemos a Adrián F.! ¡Juntemos firmas solicitando que esa involuntaria abertura de aletas de la nariz que cometió el otro día – y que no figuraba en el guión – se considere una “perlita” y se exhiba en el programa de Susana Giménez, festejada con risas y comentarios sonrientes del damnificado tipo “aaah, qué malditos, cómo ponen eeeesoooo”!


Esta es una campaÑa de bien público.


Publicado a las 09:05 a.m.


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