He recibido la siguiente inquietud del Sr. Roberto K:
“Para los que llevamos aÑos de viaje en colectivo y vivimos en barrios lejanos distantes del centro de la ciudad, descifrar el destino de los que ocupan los asientos es una ciencia sagrada.
“Yo, que tengo -debo reconocer humildemente- el don de reconocer en qué barrio vive alguien con solo mirar una foto de su comedor, puedo anticipar dónde bajará quien está sentado delante mío (“esté en Flores, como mucho Floresta, se baja”). Pero siempre están aquellos que se empeÑan en desorientarme, principalmente mujeres de 40 o 50 aÑos. ¿La estrategia? Se cuelgan la cartera repetidas veces, se inclinan hacia adelante oteando la próxima parada, permanecen despiertas y alertas y sujetas a la manija que hay en todo asiento para sujetarse.
“Por el bienestar de todos sugiero que cada pasajero sentado, despliegue un cartel indicando dónde bajará. Así nos ubicaremos en las cercanías de los que bajan pronto y evitaremos esperas agónicas.”
Gracias por su aporte, Sr. Roberto. Ahora, ¿sabe lo que me preocupa a Mí? ¡La INJUSTICIA!
Tomá.
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