Escribe Agustín Pandolfi
Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.
volvepandolfi@ubbi.com
Barcelona, 1° de agosto.
Recibí este mail de apoyo acerca de mi último artículo:
“Hablando de lo mismo con otras personas llegamos siempre a la misma conclusión: si bien en la Argentina hay gente muy valiosa evidentemente no es la mayoría debido a que los políticos, funcionarios, periodismo, etc. salen del mismo pueblo. Pero hay algo positivo: cada vez vamos peor(ja).
“Si bien estoy satisfecho con mi posición económica, estoy encarando seriamente la posibilidad de irme ya que no quiero convivir con gente que no respeta a la gente y que siempre dice “yo no puedo hacer nada para cambiar esto “y luego ,pasa los semaforos en rojo, etc.” (CarlomaaabdiÑmnmo Pontecavrieerreguzz)
La carta del Sr. Pontecavrieerreguzz (su nombre real ha sido cambiado para proteger su identidad, otra vez por el Winston. La verdad es que no sé de cómo inventa unos nombres tan malos. Le dije que se ponga las pilas o voy contratar un cambiador de nombres profesional) es una más de tantas otras que repiten las mismas palabras de apoyo a mi gestión, y los mismos deseos de marchar a un mejor destino.
Quiero decir a todos que estoy profundamente emocionado por su apoyo, pero también muy dolido por el desencanto que viven mis compatriotas. Siento un gran dolor. Esto es muy doloroso. Me duele mucho. Soy un doliente. Así que les pido de todo corazón: no vengan. En serio.
Todo bien, pero con todo el dolor que me embarga, la verdad que acá está lleno. Completo. No hay más localidades. O sea, tampoco podemos abusar de la hospitalidad de esta tierra que nos está dando tantas oportunidades. Me parece que no da, qué se yo, en todo caso lo hubieran pensado antes; incluso yo llegué medio de pedete justo justo cuando ya estaban cerrando el portón, pero bueno, se dio así, me puse las pilas justo a tiempo.
Aparte esto tampoco te creas que es un paraíso. Acá la competencia es tremenda: incluso el Winston y yo, dos hermanos sudamericanos, ya nos estamos mirando medio feo porque el seÑor Chang, el dueÑo del restaurante chino que nos emplea, nos dijo que iba a empezar a nombrar al volanteador del mes. Por ahora nos mantenemos unidos porque estamos tratando de desbancar a Emir, un bosnio medio artero con el que nunca nos llevamos bien, pero yo creo que en cualquier momento nos vamos a empezar a pelear como ratas.
Y Europa ya no es lo que era. Un ejemplo. Hace un rato. Resulta que tuvimos una discusión medio agria con el Winston porque yo le insistía en que acá tirás un papelito en la calle y vas preso, y el me decía que nada que ver. Así que ya en el colmo de la ofuscación, para demostrárselo, tiré un papelito en la calle.
Nada. No pasó nada.
Pensé que capaz estaban medio distraídos – anteayer terminaron los cuatro días de la Verbena de la Virgen de la Gracia de los Divinos Afligidos y todo el mundo anda con un poco de jaqueca – así que tiré otro papelito en la calle.
Nada. Tiré otro. Nada. Después tiré otro y nada. Despues tiré otro. ¿Y qué pasó? Nada. Bueno, ya se hacen a la idea.
No vino ni un cana, ni un guardia jurado, ni un vecino buchón ni un jubilado franquista a putearme. La verdad es que me quedé indignado. ¡Esta es la Europa que nos prometieron nuestros mayores! ¡Este es el famoso milagro europeo! ¡Para esto sirvió el Plan Marshall y qué se yo cuántas cosas más! Lo único positivo es que mi pila de volantes se redujo bastante y pude volver más rápido a que el Sr. Chang me diera otra pila, así que espero haber ganado bastantes puntos y quién sabe, este mes me tienen en un cuadrito al lado de la pintura esa de los dragones que hay al lado de la puerta. ¡Porque acá es así, acá al laburo se te reconoce, acá no estás laburando cincuenta aÑos para que después te pongan los ahorros de toda tu vida en el corralito! ¡Acá la cosa fun-cio-na, querido! ¡Como debe ser en un país en serio!
Igual me apresuro a aclarar que no por eso les estoy diciendo que vengan, por favor, nada que ver, porque aparte sería injusto para los que ya estamos acá hace como dos meses forjándonos un futuro. En serio, quédense allá, que con fe y esperanza y rompiéndose bien el lomo yo creo que en veinte o treinta aÑitos la Argentina va a ser un lugar maravilloso para vivir. En serio te digo.
¡Viva la Argentina! ¡Viva EspaÑa! ¡Y ya que estamos, viva la República Popular China y un saludo grande al Sr. Chang que me dijo que me lee siempre y es casi como un padre para mí!
Publicado a las 11:43 p.m.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario