miércoles, 18 de agosto de 2004

¡YO LO úNICO QUE QUIERO SABER ES SI GANA EL ESPECULADOR “BUENO” O EL ESPECULADOR “MALO”!





Mariela tiene veintisiete aÑos y un trabajo rutinario pero relativamente confortable en la Municipalidad de Lanús. Los aÑos de trotamundos . India, Méjico y Escocia se encuentran entre sus recuerdos más apasionantes . han quedado atrás. Una relación que ya lleva aÑo y medio con su novio y el deseo de establecerse y dedicarse más en serio al estudio de otra de sus pasiones . la tanatología, la ciencia que estudia la muerte- la han hecho anclar sus huesos en esta oficina pintada al látex .amarillito.. Las fotos de sus cuatro gatos adornan uno de los costados de su CPU.


Pero Mariela, a pesar de su vida rica en recuerdos y un futuro por lo pronto apacible, sufre un mal que no le permite tocar el rostro de la felicidad. Mariela no entiende las películas sobre la Bolsa.


Todos los días, millones de personas de todos los sexos, edades y niveles sociales, se despiertan con la inquietud segura de que si alguien los invita a ver una película cuya escena cúlmine transcurra en Wall Street, el significado de estas escenas lo dejará tan a oscuras como la explicación del arreglo que ha hecho nuestro técnico en computación (aunque probablemente mucho más barato).


Mariela no puede entender por qué es tan ingenioso que los protagonistas hagan lo que hacen para dejar en la ruina a sus enemigos. Entiende, sí, que los enemigos, los especuladores .malos. han perdido todo su dinero, y los especuladotes .buenos. se han vuelto millonarios, pero aunque esto no deja de ser un consuelo, que el mecanismo sea tan oscuro le quita bastante de condimento a la película.


Ella alcanza a entender, en esas escenas donde el montón de tipos en tiradores y camisa gritan y levantan las manos y agitan papelitos, que algo muy importante está ocurriendo. Pero no entiende bien, o tal vez sí cree entender, aunque no del todo, por qué algunas acciones .suben. y otras .bajan., y no está segura de tener claro quiénes las han comprado y por qué y en qué momento, o por qué no las pudieron comprar los otros tipos, y ya que estamos si éste no era el que se había muerto en la primera parte o era un recuerdo (este tipo de cosas ya pertenecen a otra categoría de cosas que no se entienden, pero el esfuerzo por comprender las partes de la Bolsa hacen que su cerebro se debilite a la hora de entender otras sutilezas de la historia).


Mariela pertenece a una generación para la que la película .Secretaria Ejecutiva., además de ser una digestiva comedia romántica es casi un símbolo cultural, y disfruta de sus bobos malentendidos y peinados pasados de moda con la indulgencia que merecemos todos cuando vemos la tele en la cama; sin embargo, no entiende por qué el guionista debió incluir una parte en la que Melanie Griffith, llegando al final, habla de algo que tiene que ver vagamente con la bolsa y no se entiende nada, cuando me estaban vendiendo una película del tipo y la tipa que encuentran el amor, no una conferencia de FIEL y energúmenos por el estilo.


La pesadilla de Mariela se repite en otros clásicos de la época como .De Mendigo a Millonario. y .Wall Street. y tantos otros, películas que serían aceptables de no mediar todas esas partes y diálogos sobre cosas que no se entienden bien pero que tienen, a juzgar por las caras de los protagonistas, una importancia y significado extremos. Mariela tampoco encuentra apoyo en los otros espectadores, que al ser consultados por ella responden con diversas vaguedades, despertando la sospecha de que tampoco han entendido demasiado. Mariela cree, en sus noches de frustración más intensa, que ni los autores de la película tienen idea de qué se trata la misma y se han limitado a copiar palabra por palabra algún artículo del Wall Steeet Journal escrito por algún chupatintas que probablemente tampoco sabía lo que decía y así anda el mundo.


No discriminemos a Mariela. ¡Exijamos la inclusión, en las ediciones en DVD de estas películas, de un profesor muy paciente y que hable muy despacio, que detenga las escenas difíciles y las explique, impartiendo si hace falta algunos conceptos básicos de economía y matemática, para que de paso nos ayude a constatar por nosotros mismos si lo que dice tal ministro o pedante gurú económico tiene algo más de sentido o que la conferencia central en una convención de .Viaje a las Estrellas.!


Esta es una campaÑa de bien público.


Publicado a la 01:19 a.m.


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