Los hombres estamos solos. No existen revistas ni programas de “Belleza Masculina”, así que eso nos obliga a ser dechados de toda clase de virtudes morales y sociales para estar a la altura de nuestras compaÑeras. La opción es volvernos lo que se ha dado en llamar un “Metrosexual” (un varón heterosexual que se unta cremas y otras porquerías), cosa inaceptable para un ser humano digno, o seguir este decálogo:
1) Esconder la panza es relativamente fácil aunque un poco cansador. El cinturón a la altura del pecho disimula un poco la protuberancia, pero una publicidad de hace un par de aÑos protagonizada por unos pantalones que hablaban ha ridiculizado esta técnica. Lo mejor es conseguir ropa oscura, de ser posible con algún tipo de diseÑo .op art. que vuelva convexo lo que es en realidad cóncavo (o al revés… en este momento no puedo chequear si estoy usando las palabras “cóncavo” y “convexo” correctamente), e intentar que siempre se nos visualice de frente. Los perfiles son muy traicioneros. Esto puede obligarnos a desplazamientos un poco extraÑos, pero todo se consigue con la práctica.
2) Intente incorporar a la vida diaria esas caras que practica frente al espejo, intentando disimular los rasgos desfavorables. En mi caso, una leve inclinación de cabeza con ojos entrecerrados a la James Dean disimulan un poco mi mirada inexpresiva y las cosas raras que hace mi pelo.
3) Levante una ceja. No falla.
4) He notado también que es muy favorecedora la expresión de inclinar la cabeza levemente hacia abajo y mirar hacia delante, intentando imitar el gesto del protagonista de .La Naranja Mecánica., pero atenuando la parte psicopatológica.
5) El problema es que al inclinar la cabeza hacia abajo se fruncen los pliegues de la papada, así que hay que intentar estirar levemente el cuello, al tiempo que se inclina la cabeza y se adopta la expresión antes citada. La posición resulta un poco forzada -sobre todo cuando además se camina procurando que no se nos vea de perfil- pero con práctica todo es posible.
6) También es aconsejable el “leve movimiento de cabeza a lo Robert de Niro”. Además de contribuir a la “dureza” de nuestra imagen, todo lo que vuelva borrosos nuestros rasgos puede ser útil. No abusar: Atenuar el efecto cuando alguien nos pregunte “¿Qué c****o estás haciendo con la cabeza”?
7) Pocas cosas mejoran tanto la apariencia personal como una leve brisa que mueva sus cabellos mientras usted camina en cámara lenta. Intente ubicarse siempre en corrientes de aire, y si no es posible diseÑe algún tipo de aparato o ventilador movido por control remoto que lo acompaÑe apuntando hacia usted permanentemente. Ah, y si lo hace avíseme que se lo compro.
Desde el punto de vista estético, los brazos y las manos desocupadas son una molestia, algo así como grotescos colgajos de carne que revolotean a nuestro alrededor sin gracia ni sentido. Trate de tener siempre las manos ocupadas, con un café o importantes papeles de negocios, o haga algo con ellas, como mirar la hora o hablar por teléfono o manejar el ventilador a control remoto. Lo único desaconsejable es ocuparlas en un Nintendo portátil; en ese caso va a parecer un estúpido anormal. Tampoco es bueno, en general, ocuparlas en tocarse ninguna parte de la propia anatomía, por muy justificado que a usted le parezca (“me pica” no es un argumento válido).
9) BáÑese, pero que no se note demasiado. La gente demasiado limpia es chocante. Lo ideal es baÑarse la noche del día anterior.
10) Use el pelo bien corto, para que la cabeza parezca más chica en proporción al cuerpo. Es como ser un pato vica instantáneo.
Si no da resultado, por lo menos diviértanse mirando esto.
Publicado a las 11:56 p.m.
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