martes, 10 de agosto de 2004

¡LO QUE IMPORTA ES EL CONTENIDO, A MENOS QUE VENGA CON PASAS DE UVA!





packs1.jpgYO: Una empanada de carne suave para llevar, por favor.


(La dependienta del local toma una empanada. Cuando está por envolverla en papel, Podeti la detiene.)


YO: No, está bien así, está bien así.

LA DEPENDIENTA: (RisueÑa) Ah, ¿te la llevás puesta?

YO: (Con una sonrisa condescendiente y falsa) Sí, sí.


(La dependienta intenta colocar la empanada en una bandejita de plástico transparente.)


YO: No, está bien, me la llevo así, no hace falta la bandejita.

DEPENDIENTA: (trata de poner la empanada en una bolsa) Dejame aunque sea darte una bolsa.

YO: No, no quiero bolsa, dame la empanada, por favor.

DEPENDIENTA: (Envuelve la empanada en medio papel film) Bueno, tomá… Te la envuelvo así…

YO: No, no quiero papel film ni bandejita ni paquetes ni bolsas, solamente quiero una bendita empanada. ¿Es tan complicado de entender?

DEPENDIENTA: (Manipula diferentes elementos para improvisar paquetes) Te doy una bandejita de cartón… Te la envuelvo en un volante… Aunque sea dejame darte un tenedor…

YO: Usted es estúpida o malvada o tal vez ambas cosas. No quiero ninguna de sus papeletas ni paquetes patéticos; Todo lo que quiero es una empanada para poder irme de este lugar infernal.

DEPENDIENTA: (Agarra una servilleta de papel) Una servilleta, te doy una servilleta… Si no te vas a engrasar los dedos…

YO: ¡No! Prefiero limpiarme con mi propia saliva antes que seguir en este espiral sin sentido de packaging infinito. No quiero reservorios. La empanada misma ya es un reservorio. Si fuera por mí le diría que me dé el relleno. ¡Deme el relleno!

DEPENDIENTA: (Sudando, con la mirada entre hostil y desequilibrada) No se puede hacer eso. Tiene que llevarse un reservorio. ¡Llévese un reservorio!

YO: ¿Qué es lo que nos pasa? ¿Cuándo nos hemos convertido en fanáticos enfermizos del packaging hasta estos límites de demencia? ¿Tanta es nuestra necesidad de vivir congelados en una postal de la infancia que queremos imaginar que cada adquisición tiene el suspenso y el colorido envoltorio de un regalo de cumpleaÑos?

.Si yo no le ponía coto, usted me envolvía la empanada en papel film, la ponía en una bandejita donde colocaba unas servilletas a manera de pequeÑas frazadas, a eso mismo lo envolvía en papel atado con un piolín y luego lo metía en una bolsa llena de volantes, imanes, calendarios y cubiertos de plástico. ¡Para que yo, luego de sortear todos esos obstáculos y llegue a la empanada, la encuentre fría y su relleno en estado de descomposición!

DEPENDIENTA: (Se arranca los cabellos, con la mirada extraviada) Una canastita… Déjeme improvisar una canastita con mis cabellos…

YO: Si voy al supermercado me ponen de a dos ítems por bolsa para que me lleve la mayor cantidad de bolsas posible, para que me vuelva loco tratando de agarrar cuatrocientas manijas al mismo tiempo. ¡Si no quieren sus bolsas, no las pidan! ¡No me las encajen a mí! ¡No quiero el recipiente, quiero el contenido! ¡Quiero la empanada, y de ser posible el relleno, y de ser posible los nutrientes del relleno! ¡Los nutrientes! ¡Deme los nutrientes!

DEPENDIENTA: (Súbitamente fría, persuasiva y lúcida, con la lucidez del Mal) Pero, ¿cómo saber dónde termina el envoltorio y empieza el contenido? ¿Acaso nos acercamos a nuestros seres queridos por sus fantasmas y deseos más profundos o porque le quedan bien ese par de pantalones apretados o tal vez nos hace reir imitando la risa de Curly? ¿Acaso somos, biológicamente hablando, algo más que bolsas de esperma los hombres y matrices con patas las mujeres?

YO: .¿Matrices con patas.?

DEPENDIENTA: Bueno, no sé si la expresión es de lo más elegante, pero, ¿acaso una frase elegante no es más que el envoltorio publicitario de un concepto vacío?

YO: ¡Usted es malvada! ¡Deme los nutrientes! ¡Deme los nutrientes!


Podeti le arrebata la empanada, la abre al medio y se echa a la boca el relleno, y trata de extraer sus nutrientes mientras la dependienta intenta empaquetarlo con una pistola inyectora de acetato. Forcejean y Podeti huye. En la puerta se encuentra con un promotor disfrazado de empanada, lo derriba de un puÑetazo y logra escapar por primera vez de un negocio con lo esencial, sin estar atiborrado de bolsas y paquetitos superfluos.


Por supuesto, no hace falta que aclare que esta escena, palabras más, palabras menos, se repite a diario en millones de comercios de nuestro planeta (Más de uno de ustedes debe haberla vivido casi textualmente). Esperemos que las autoridades acaben pronto con este flagelo.


Publicado a las 11:34 p.m.


Post original

2 comentarios:

  1. Una maravilla siempre recordada y repetida en todas las conversaciones para ser el alma de las fiestas. Gracias por tanto!

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  2. Perdon por tardar 16 años en publicar el comentario .

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