Proyecto para un novedoso programa de periodismo político:
LAS DOS CARAS DE LA VERDAD!
Dos periodistas están sentados en una mesa redonda. Uno tiene barba y anteojos y la corbata floja (Salazar). El otro viste pulcramente, peinado raya al medio y tiene anteojos tipo Neustadt (Marini). Ambos se odian.
Salazar: Buenas noches. Mi nombre es Raúl Salazar, periodista combativo. ¡Cuidado, poderosos! ¡Acá hay alguien que no tiene miedo de sacar los trapos sucios al sol!
Marini: Buenas noches. Mi nombre es Norberto Marini, periodista objetivo. Los argentinos nos quejamos demasiado, ¿no le parece? Mi misión es criticar lo malo, pero también y sobre todo destacar lo positivo.
Salazar: Esto se llama…
Los dos: ¡”Las dos caras de la verdad”!
Marini: Aunque una de las caras es de un psicobolche de cuarta.
Salazar: (Muy caliente) ¿Cómo me dijiste?
Marini: No te calentés y presentá.
Fastidiado, Salazar le da un manoazo leve en el brazo a Marini. Este responde un poco más violentamente y se enzarzan en una pequeÑa serie de manotazos de costado
Salazar: ¡Pará! ¡Cortala!
Ambos se tranquilizan resoplando.
Salazar: Hoy se encuentra con nosotros el Ministro de Regulación Financiera, el doctor José Aberto Guipuzcoa. Adelante, ministro.
El ministro entra y se sienta entre ellos dos.
Salazar: (Sin mirarlo) ¿Cómo anda, ministro?
Ministro: Bien, buenas noches.
Marini: (Efusivo) ¿Qué dice, doctor? ¿A qué hora terminaron el otro día? Qué delicia ese cochinillo… Una manteca…
Salazar: ¿Terminamos con la charla de amigos o puedo seguir con el programa?
Marini: (Sin mirarlo) No empecés… No empecés…
Salazar: Ministro, mi pregunta es: ¡El nuevo proyecto de ley es una porquería! ¡Una basura!
Ministro: Peroooo… Eso no es una pregunta…
Marini: No le haga caso, doctor. Mi pregunta es la siguiente: Su proyecto es una obra de arte comparada a la Gioconda de Leonardo da Vinci.
Salazar: ¡Pero eso tampoco es una pregunta, idiota!
Marini: No me hagás calentar… No me hagás calentar.
Ambos resoplan tratando de calmarse. El ministro está medio apichonado.
Salazar: Bueno, lo que…
Marini le pega a Salazar disimuladamente, tirándole un manotazo por encima de los hombros del ministro. él se la devuelve y pronto se están manoteando como en la vez anterior, pegándose por atrás del ministro.
Ministro: ¡Por favor! ¡Paren un poco, por favor!
Ambos se calman.
Marini: La sociedad argentina ve asombrada el siguiente fenómeno, doctor: ¿Cómo puede ser que todavía haya tantos imbéciles que se oponen a la ley de flexibilización jubilatoria?
Salazar: ¡Loco, empezá por no insultar!
Marini: ¡La pregunta se la hice a él!
Ministro: Sí, pero yo creo que tampoco hay que insultar…
Salazar: ¡Ministro, deje que me defiendo solo! ¡No soy un chico! ¡No me trate como a un chico! ¡No trate a la sociedad argentina como si fuéramos chicos!
Marini: Ves que sos un intolerante stalinista…
Vuelven a pegarse manotazos. Esta vez directamente se dan trompadas. El ministro cobra accidentalmente.
Ministro: ¡Aaah! ¡Me pegarooon! ¡Tengan más cuidado!
Marini: ¡Pará, loco! ¡Pará! ¿Está bien, doctor? (Le da su paÑuelo para que se lo ponga en la frente) Dios mío, no sabe lo afligido que estoy… Espéreme que voy a buscar una curita. (Sale)
Salazar: Ministro, ahora que ya no está su defensor, contésteme esto: ¿Es verdad lo que declaró como patrimonio? Diga la verdad.
Ministro: Pero sí, pero sí… Cómo voy a mentir…
Salazar: (Se hace el cómplice) Vamos, diga la verdad… Las cámaras están apagadas… Dele, a mí me puede decir…
Ministro: Pero, ahí veo una lucecita que está prendida…
Salazar: (Golpea la mesa) ¡Basta de evasivas, ministro! ¡¿Para qué vino?! (Se levanta y se saca el saco) ¡Vamos a arreglar esto como los hombres!
El ministro se para sobresaltado.
Ministro: ¿Qué quiere hacer? ¿Está loco?
Salazar: (Empieza a hacerle unas fintas de boxeo tipo Curly) ¡Vamos, ministro! ¡Defiéndase, si es guapo!
Ministro: Esto es de locos… Si me decían que iba a ser así…
Salazar le pega una trompada en la nariz.
Ministro: ¡Aaaay!!!
Salazar: ¡Vamos, ministro! ¡Su juego de piernas es muy malo!
Ministro: ¡Me pegó! ¡No lo puedo creer! ¡Estoy sangrando!
Salazar: ¡Ya le di mucho changui, ministro!
Le pega en el estómago y lo tira al piso tras la mesa. Luego se agacha y agarra un muÑeco tamaÑo natural vestido exactamente como el ministro (Efecto especial .Benny Hill. número 52) y lo revolea para todos lados, lo golpea contra el piso, lo da vuelta sobre sus hombros como un luchador de lucha libre y lo arroja tras la mesa nuevamente. De allí sale el ministro todo maltrecho.
Salazar: ¿Quiere más, ministro?
Ministro: ¡Está loco! ¡Socorroooo!
Sale corriendo. Salazar se sienta. Por el otro lado llega Marini con una caja de curitas.
Marini: ¿Y el ministro?
Salazar: Se tuvo que ir a hacer un negociado.
Marini: No digas eso, no digas eso. Habrá tenido algo muy importante que hacer. Y nosotros acá, haciéndole perder el tiempo.
Salazar: (Sin mirarlo) Ortiba.
Marini le pega un bofetón disimuladamente y se trenzan una vez más a los golpes sin mirarse.
Publicado a las 09:11 a.m.
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