Y OTRA COSA QUE PASA CUANDO TE SEPARáS ES QUE TU NUEVA VIVIENDA sufre una especie de “Efecto Clonación”. Viste cómo es: Cuando te clonan, es como que nacés viejo. Te clonan del original, con el pelito, los ojos, los nucleótidos, todo todo igual, y también con todos los aÑos (a un nivel genético, imperceptible en principio) que ya tenía el tipo. Tonce, en determinado momento empezás a tener síntomas de viejo: que el Parkinson, que la próstata, que la memoria, que la pastillita para el totolocho. En fin, las cosas de cuando te hacés viejo, sólo que vos te enteraste de que naciste antiyer. Y cuando te diste cuenta de que te estafaron y estás por escribir una carta indignada al correo de lectores de La Nación (claro, porque sos viejo, si no te pondrías un blog o un Facebook), seguro que te moriste. Disculpame que yo, clon, no, gracias.
Con tu “Casa de separadito” pasa lo mismo. Como la tenés que equipar medio de cero y rápido, empezás a apelar a la lástima y a pedir cosas. Y claro, la gente es buena pero no boluda, así que te dan cosas usadas. Nadie te da el plasma que se compró hace dos semanas, por ejemplo. O sea, yo los entiendo. No es que aplauda esa manera de pensar pero los entiendo. O sea, yo tendría otra actitud, tendría un poco de onda, pero los entiendo, maldita sea. Y la casa se te empieza a enllenar de cosas viejas, ventiladores de techo que no tiran viento, televisores que agarran dos canales y se ven color verde, muebles desvencijados.
O sea, repito, todo bien, todo bien, lo único que falta es que a uno le regalen cosas y encima se queje.Yo jamás haría eso, porque estoy muy bien educado. Faltaría más. Yo soy re tolerante con las debilidades y las miserias ajenas. ¡En fin! La cosa es que las cosas no sólo son viejas, sino que a las dos semanas empiezan a romperse, a veces todas juntas (aunque reconozco que esto no es una característica tanto de las “cosas viejas” como de las “cosas” a secas). Igual que el hígado y la vesícula y las córneas de la ovejita o el gatito clonado.
En un punto es hasta acogedor, porque vivís en una casa nueva pero ya tiene la misma cantidad de cosas rotas que la casa donde viviste tus últimos diez aÑos. Si no, qué se yo, es como irte a vivir a un hotel. O sea, busquémosle la partepositiva al asunto. ¡Huymiteclado ya empezó atildarse en labarra espaciadora, qué”acogedor”!!!
Claro, nunca falta el piola que pregunta “¿y si probás comprándote algo, miserable?” Miren, el blog de Editorial Novaro.
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