Bueno, confieso que a pesar de su decrepitud (y problemas con la próstata, según las recetas que encontré accidentalmente en su billetera) el Tío aún tiene la astucia y las maÑas de un maquiavélico Zorro; esta vez, ante mi tercer .o cuarto, o quinto, o sexto- traspié con la AFIP (se me olvida que después de meterte en la moratoria hay que pagarla) no tuvo mejor idea que decirme: .Ok, sobrino, la cosa es así; te pongo al día con las 45 cuotas que debés, pero esta vez tenés que hacer otra entrega de .El País Submarino.. No es que me fascine pero debido a tu última nominación al Poolitzer* el Directorio me presionó para que te publiquemos un libro; y tiene que tener más de 24 páginas, vistes. (el Tío dice .vistes., es un .self-made man., vistes). Así que le digo, con aire de dignidad ante la derrota: .Ok, Tío, me tiene en sus garras. ¿Y para dónde arranco? ¿Villa Pueyrredón? ¿Agronomía? ¿Villa Urquiza? (con la boca seca) Acaso. ¿Villa Pueyrredón???.
.No, botarate. Esta vez te toca. ¡Quilmes!.
Confieso que no me esperaba ese ataque tan artero. El alma se me vino al piso. Todo empezó a dar vueltas a mi alrededor. O sea, en el piso, y dando vueltas. Después, es como que me fui para arriba. Luego, caí. Perdí el conocimiento por unos segundos. Luego lo recuperé, y cuando recordé lo que pasaba, lo perdí otra vez. Y así como diez veces. Desperté en una cama de hospital. Luego, desperté: era un sueÑo, en realidad estaba junto al Tío, que me miraba severamente. Luego, me dormí una siesta durante unos segundos. Por fin, tuve una .ausencia.. Finalmente, entré en un .coma leve., del que salí con amnesia. Para terminar, recuperé la memoria y sufrí un shock. Como corolario, aparecí en un juego de esos tipo .Sims.. Conclusión: Tuve una experiencia mística con hongos, y luego al salir de ella descubrí que en realidad estaba viendo la tele. En resumen, la apagué y después, como no daban nada, la prendí de nuevo. Todo pareció durar varias horas, pero en realidad duró como un día. .¿Terminaste, sobrino con la payasada?., rugió el Tío.
.¡Quilmes!., vociferé. .Pero, Tío, eso es casi tan más al sur que (piensa)… ¡Que Villa Crespo! ¿Se da cuenta de lo que me pide? O sea, si fuera al la Provnincia pero al Norte es otra cosa, pero vio que en el Sur son todos gronchos. Una cosita, por favor no publique esto que acabo de decir en el blog porque me va a hacer quedar mal (lo de que “son todos gronchos”). O sea, yo lo voy a escribir, porque estoy en contra de toda forma de autocensura. Me parece que la autocensura es un flagelo atroz, ¡los argentinos estamos hartos de autocensura, Tío! Pero si usted no me lo publica me hace un favor. Listo, a otra cosa. Entonces, ¿quedamos en que hasta Villa del Parque me acerco?.
Así que resumiendo, Tío despiadado, palo, bolsa, narcóticos, combi, abandonamiento en medio de la nada (o sea, Quilmes), y por fin el encuentro con un hombre notable: Tito Ingenieri, herrero, escultor, arquitecto honoris causa, constructor de bicicletas de madera y de motocicletas con turbinas de avión, hombre fundacional del Rock Nacional (a pesar de lo que digan algunos giles) y precursor en el Arte de hacer casas con botellas de vidrio. A pesar de mi temor y la zozobra mental en quye me encontraba (¡Estaba en QUIL-MES, querido, QUIL-MES, sabés lo que es eso! Ahí trasladaron al heroico pueblo Quilmes de los Valles Calchaquíes y ahí nomás se extinguieron!!!) tuve la presencia de ánimo de sacar algunas fotografías:
El Sr. Ingenieri, hombre gentil, Maestro Zen del herrerismo y la construcción, dueÑo de una leyenda apasionante entre la que narra su instalación en un párbol de Quilmes a los 15 aÑos de edad, con la ayuda de unos veteranos de Vietnam que construían refugios para francotiradores, recibe más que amablemente a los visitantes que deseen conocer su obra durante la semana hasta las 4 de la tarde aprox. Claro que para eso ¡te tenés que ir a Quilmes!
Más allá de la apasionante visita a la casa del Maestro Ingenieri, la exusrión a u lugar tan al sur fue desde luego una pesadilla; por suerte pude regresar, siguiendo los pasos que me llevaron allí en secuencia inversa, es decir: Encuentro con un hombre notable, abandonamiento en medio d ela nada, combi, narcóticos, bolsa, palo, Tío despiadado y por fin mi burbuja junto a mi computadora donde tengo mis mierdas y mis cosas y ahora por favor déjenme tranquilo un rato mientras me abrazo a mi frazada.
*Es como un Pulitzer, pero de los canales de cable. No tengo idea cómo entré ahí, pero viste como es esto de las categorías de los premios, cuando algo no les cierra te lo meten con otra cosa, como en una bolsa.
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