viernes, 12 de junio de 2009

¡Reivindican .partes. menospreciadas!





Las .partes. favoritas del cuerpo humano ocupan un extenso rango en la preferencia de los miembros de nuestra especie, según su ubicación social, genérica o etaria. Que los ojos, por su condición de espejos del alma. Que las manos, por ser capaces tanto de brindar los placeres más abyectos como de quebrarle el tabique a nuestros enemigos cuando se ponen pesaditos. Que el culo, por ser redondo y chacotón y alegre. Que el cerebro, por ser líder, estratega y comandante en jefe del resto del cuerpo. Que el corazón, por ser la .Yiddische Mame. que telecomanda furtivamente al cerebro. Que el miembro viril de un hombre masculino o la vulva femenina de una hembra mujer, capaces de brindar goce, de crear vida y de enloquecer por completo al comandante en jefe y la Yiddische Mame. Que los senos contundentes o esmirriados, pero senos. Que la nuca. Que los lóbulos. Que el culo. Que nuestras poderosas piernas, capaces de trasladar la solemne arquitectura de nuestro Ser a kilómetros de distancia si hace falta, que los hombros que son apoyo de nuestros cachorros cuando están cansados, o que llámanse .torneados. por la literatura romántica cuando una altiva mujer los luce en público. Que el culo. Que el hígado, compaÑero fiel de tantas noches de juerga y a quien lloramos cuando ya no funciona como se debe, que el estómago a quien más queremos cuanto más tarda en decir .¡basta!., que el bazo que nos dice .epa, amigo, aflojemos la marcha, no hay que estresarse tanto. luego de corridos los primeros 50 metros.


Que el dedo medio, capaz de enviar un mensaje mudo pero claro y preciso a automovilistas vecinos. Que el culo. Que la boca capaz de sonreír con calidez o de quebrarse en un rictus del más demoledor desprecio, de besar con pasión o de lanzar los insultos más hirientes. Que los dientes de perla, los labios sensuales, la lengua pecadora y el surco interlabial macanudo. Que el culo. Que los hoyuelos que se forman a los costados de la boca de la mujer amada (o a los costados del culo).


Que esto, que lo otro, que el apéndice, las amígdalas, la muela del juicio y otras partes que no sirven para nada pero regalana horas de conversación y relatos épicos, que la sangre y la bilis, la escupida y el moco, sustancias indeseables en la Recepción del Embajador pero infaltables en el humor preadolescente. Que la calva refulgente o la panza bamboleante: todas las partes tienen su lugar en nuestro temario.


Hay, sin embargo, partes menospreciadas, partes a las que ningún poeta ha cantado, partes que ni siquiera son objeto de burla o queja. Intentaremos repasar algunas de estas partes y rescatarlas de su solitario Limbo:


EL CODO: Parece que el codo no existiera más que como producto exterior de la flexión del brazo. No se lo considera una .parte. en sí, sino una intersección. Incluso se lo ha desterrado de las mesas, previa prohibición de apoyarlo, obligándonos a un antinatural ocultamientoi del mismo tras el borde del mueble. Se usa también al codo como símbolo de uno de los peores vicios: la tacaÑería, la miseria, la avaricia. Su equivalente inferior, la rodilla, es bastante más apreciado: viene a nuestra mente la imagen del jovencito desconsolado por el rechazo de su amada o el regaÑo de sus mayores, sentado en el suelo, y abrazando sus propias rodillas, que funcionan como una especie de oso de peluche de carne. ¿Quién se abraza A SU CODO? Nadie. Porque no se puede. Bueno, bueno.

Reivindicación: El codo, sin embargo, cumple una serie de funciones más básicas de la vida en sociedad: la de abrirnos camino en la Vida. Entre aglomeraciones y multitudes, entre masas sudorosas el transporte colectivo, sólo nuestros codos, como remos y palancas incorporados a nuestra persona nos permiten llegar al mostrador del buffet, a la puerta trasera o al lugar ese donde aparentemente regalan algo. ¿Qué seríamos sin codo? Seres indefensos y pasivos, entregados a la simple superioridad de tamaÑo ajena, eternamente estancados en el lugar que Fortuna nos ha asignado arbitrariamente, imposibilitados de pasar por ese resquicio miserable entre la gruesa y malcarada seÑora y el muchacho de gorrita blanca que hace fisiculturismo. En cambio el codo, cual honda de David, dota al más esmirriado alfeÑique de un machete capaz de abrir camino entre las impenetrables selvas de carne humana.

Uso no convencional del codo: No olvidemos el .masaje con el codo., capaz de realizar una presión infinitamente más daÑina .y por lo tanto, mejor- que cualquier dedo, por entrenado que esté.

El Codo en la Cultura Popular: Nacha Guevara. Por la canción esa de .en la Calle codo a codo., etc.


EL SOBACO: El sobaco, igual que el codo, es considerado también como no más que un .ángulo. formado, casi por descarte, entre el brazo y el cuerpo. Pero el sobaco, además, es repudiado por las mentalidades convencionales. Porque, tal como sabemos, hiede. Apesta. Larga chivo. Olor. Y el Hombre, ese soÑador implacable, en su loca carrera por alejarse de su cárcel de carne y hueso, alcanzar las Estrellas y convertirse en Espíritu Puro, desea aniquilar todo lo que tenga olor, por ejemplo el sánguche de lengua en el cine. Así que embadurnamos nuestras axilas con líquidos, vapores, jabones, sprays, elixires, colonias, cremas, esencias, polvos, barras, bolitas, especias de oriente, ajo, clavo y canela, aguas carbonatadas, alcanfores e inyectores de nitrógeno líquido con tal de mantener a raya al animal agazapado en ese rincón peludo y poroso, un animal bueno y noble, pero que tiene la desgracia de oler a la jaula de los monos. El sobaco, entonces, se venga de este tratamiento digno del Dr. Menguele ardiendo o deshaciéndose en escamas de piel, o aumebntando las dosis de olor, como si dijera .eh, ¿qué pasa? Ayer laburé todo el día marcando el territorio para que no se acerque otro competidor sexual. Bueno, no hay problema, duplico las feromonas. ¡Patapún! Listo, espero que esta vez funcione.. Por supuesto que las mujeres lo llevan peor, ya que la Sociedad Patriarcal las obliga a depilarse, lo que además es grotesco porque encima se trata de un lugar que normalmente está oculto a la vista de todo el mundo. Es como depilarse el paladar.

Reivindicación: Ni hablemos de que si la Naturaleza nos puso olorcito ahí debe servir para algo. Cualquiera que haya leído la revista para hombres .Cabrón. sabe que un poco de olor hay que dejarse, ya que funciona como magnético hechizo de seducción para el sexo opuesto, excepto que haga 40° y esté roto el aire acondicionado, pero de cualquier modo en esa situación ¿quién piensa en el Amor? Pero el sobaco tiene otra utilidad que aquellos que por diversos motivos (no contar con porteadores africanos, etc.) solemos .cargar cosas., sabemos que el sobaco es salvador cuando, seis bolsas de Día en una, niÑito de quince kilos en otra, ocurre que se te acabaron las manos: es entonces cuando el sobaco sirve de .cavidad de transporte extra., y ese portafolio o carpeta o libro encuentra su nicho salvador. Al sobaco le dicen el .tercer brazo..

Uso no convencional del sobaco: La famosa .percusión con sopapita..

El Sobaco en la Cultura Popular: El libro .Lo que más me gusta es rascarme los sobacos., de Charles Bukowski.


LA CORONILLA: La coronilla no es como la nuca, capaz de despertar los instintos de cualquier predador sexual más o menos normal. La coronilla no es como la frente, que cuenta con frentes famosas en su haber (como la de Larry Fine) y que es la principal herramienta del .Cabezazo Tucumano. (es poco recomendable el .Cabezazo SantacruceÑo., relizado con la coronilla, ya que puede concluir en una contusión cerebral). Y desde luego, la coronilla tampoco es como el culo, pero mantengámonos dentro de ciertos límites. La coronilla es una .parte. menospreciada o ignorada por una razón muy sencilla: no se ve. Está en la parte superior de la parte más superior del cuerpo, una característica que mantiene en cierta feliz ignorancia a muchos incipientes calvos. Pero a pesar de su elvada posición física y su invisibilidad, parece ser seÑal de oprobio, mortificación o culpa. El pueblo judío debe cubrírsela y los fraile s franciscanos rapársela. ¿Y qué mejor modo de humillar a un congénere que pegarle un coscorrón en la zona?

Reivindicación: El reciente lanzamiento del .Orgasmatrón., instrumento de placer sensual no pecaminoso que puede adquirirse en cualquier feria de chafalonerías, ha redescubierto la coronilla como zona levemente erógena. El orgasmatrón se aplica apuntando a la coronilla y desde allí sus .patas. se abren radialmente, transportando oleadas de cosquilleo y placer al resto de la cabeza durante horas o minutos, depende (de la paciencia del instrumentista). Sin la coronilla, esto no sería posible. Bueno, y además andaríamos con el cerebro al aire.

Uso no convencional de la Coronilla: Precisamente, en esto consistía uno frecuente procedimiento médico azteca: la trepanación, es decir, el agujereamiento de la coronilla, para que te entgre aire en el cerebro y se te refresquen las ideas. Si, ya sé, en realidad este uso representa la desaparición de la coronilla, así que estmos como antes, pero es lo mejor que encontré. La verdad que la coronilla al final era una porquería.

La Coronilla en la cultura popular: El balneario La Coronilla, partido de Rocha, Uruguay. Muy lindo muy lindo.


EL DEDO CHIQUITO DEL PIE: Prácticamente en las antípodas de la coronilla encontramos esta otra .parte. menospreciada: el dedo chiquito. Fíjense qué tan menospreciada que es que .admitámoslo, igual que el resto de los dedos del pie- no tiene nombre. No es .el meÑique del pie.. No, es el .dedo chiquito.. ¡Y zambomba si es chiquito! Condenado al apretujamiento en nuestros zapatos, con los aÑos se va deformando hasta parecer un muÑón más que un dedo. La uÑa no parece una uÑa: es una rebarba. Su función en el pie parece ser cada vez menos prominente, al punto que algunos seres humanos están empezando a nacer sin dedo chiquito. No ocurre lo mismo con el resto de los dedos, especialmente con el dedo gordo, que carga casi con la mitad del equilibrio del pie. Sí, el pie es la .parte. más maltratada de nuestro cuerpo, pero incluso allí hay jerarquías, y .chiquito. está al final de la cola.

Reivindicación: No tiene. Al dedo chiquito no hay forma alguna de salvarlo. La única utilidad que parece tener el dedo chiquito es golpeárselo contra la pata de una mesa de hierro cuando te levantás en medio de la noche, y sentir que todo el Universo se deshace a tu alrededor. Pero esa utilidad podría ahorrársela.

Uso no convencional: No, no tiene. Es un restito evolutivo. Una pelusa de carne.

El Dedo Chiquito en la Cultura Popular: No hay. No, no, no.

¿Algo para decir en defensa del Dedo Chiquito?: No.

Cosa para decirle a los que Menosprecian el Dedo Chiquito, no sé, algo: No, nada, que tienen razón.

¿Alguna palabra final?: Sí, qué lindo que es el culo.


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