miércoles, 6 de mayo de 2009

¡Viejos oficios olvidados: el redondeador de alfajores!





DíA 3 DEL .COMPROMISO PODETI.


Entrar al taller de Don Augusto Chammas IV, redondeador de alfajores, es como hacer un viaje en el tiempo; y sobre todo en el espacio, porque queda en Quilmes.


Lo primero que sorprende en este viejito de maneras rudas es su mirada, una mirada que transmite la calidez de unas épocas idas, en las que siempre había tiempo para un .buenos días. y un .muchas gracias.; donde los purretes, en lugar de pasar horas frente a la .Play. jugaban al fútbol en la esquina o salían a pescar ranas y a matarlas a garrotazos; donde, en suma, la vida se pasaba con una sonrisa amable y no una aterradora Máscara de las Mil Muertes.


Lo segundo que sorprende son sus 350 kilos de peso, ganados sin prisa pero sin pausa en el día a día de su trabajo y que más que una preocupación son un motivo de orgullo: .Gracias a lo que tengo acá salen millones de viandas paga los pibes de la escuela., dice Don Augusto acariciándose la imponente .busarda., y sin perder el acento francés heredado desde la época de su bisabuelo, creador del alfajor redondo.


Lo tercero que sorprende es su dentadura blanca y completa y sobre todo la particular forma de sus piezas dentarias, levemente curvadas hacia adentro, una tara genética presente en toda la familia Chammas y que le permite alcanzar los niveles de excelencia por los que siempre ha sido reconocido. Y es que todos nos hemos preguntado cómo se logra la redondez de los alfajores, sabiendo que salen de la fábrica con una forma milimétricamente cuadrada.


Hoy se nos permite echar una mirada a la mágica galera. Día tras día, millones y millones de alfajores de todas las procedencias posibles llegan al taller de Don Augusto ya empaquetados y listos para venderse, pero con una forma cuadrada que dificulta su extracción, ya que el paquete también es cuadrado. .Haría falta que cada alfajor venga con una suerte de fórceps de propilfenilato de nanotubos de carbono, lo que encarecerúia mucho el producto., nos cuenta Daniel Mascarpone, presidente de la Cámara Alfajorera Argentina. .Por suerte contamos siempre con la ayuda de Don Augusto. No sé qué haríamos sin él..


Ramón, factótum y asistente personal de Don Augusto dirige el equipo que precisamente con estos fórceps quita los alfajores de sus paquetes con todo cuidado. Luego los arroja por una rampa, que llega al subsuelo de la propiedad donde se encuentra Don Augusto. Con la agilidad de un gato castrado y viejo (siguiendo la tradición familiar, luego de dejar descendencia Don Augusto se emasculó voluntariamente para estimular su apetito, una herramienta esencial de su trabajo), el hombre de Quilmes atrapa los alfajores al vuelo y con la prolijidad de un relojero, devora las .esquinuchis. de los alfajores hasta dejarlos completamente redondos. La tara dentaria con la que la familia Chammas ha sido maldita logra que la circunferencia sea perfecta; incluso una leve inclinación en diagonal del borde inferior de los dientes desliza la cobertura de chocolate hacia abajo, haciendo que el canto de los alfajores no pierda un milímetro de la misma.


Luego Don Augusto vuelve a colocar los alfajores ahora redondeados en una serie de grúas y ganchos que cuelgan del techo, y que los trasladan a la sala donde se los empaqueta de nuevo. Por supuesto, si algo sale mal en el proceso .por ejemplo, si la voracidad bestial de Don Augusto amenaza con comerse el resto de uno de los alfajores- allí está Ramón para asistirlo, picana para ganado y rebenque mediante para que desista de su accionar.


.¡Es que a veces el hambgue te puede!., dice Don Augusto con lágrimas en los ojos luego de uno de estos episodios. .Pego Ggamón se encagga de que no me mande ninguna macana., dice el anciano lanzando a su ayudante una mirada cargada de afecto, bronca y hambre. .Es que si dejo que Don Augusto se coma un solo alfajor entero perderíamos credibilidad., dice Ramón casi disculpándose. .Además si come de más capaz que se queda sin hambre y es peor, más ahora que estamos abriéndonos a otras ramas.. Y es que desde hace unos aÑos, el taller de Don Augusto se encarga también de redondear pizzas, tortas, tortillas, masa de panqueques, tartas de cebolla y galletitas merengadas. .Menos mal, pogque me cagaba de hambgge., dice el franco-quilmeÑo, cosa comprensible desde que se sometió a una operación donde le extirparon la hormona que regula el apetito.


Hay quien teme que el aumento de la demanda de trabajo para Don Augusto se traduzca en una baja de la calidad artesanal y el amor que pone en el redondeo de cada alfajor. Sin embargo hasta el día de hoy el anciano puede atender con creces todos los pedidos que llegan a su taller, gracias a las prótesis que se hiciera injertar en el aÑo 2002 (una idea de Ramón). Consisten en un par de docenas de tubos que terminan en bocas biomecánicas (que incluyen dientes tomados del molde de la verdadera dentadura del redondeador) y que se insertan en los diferentes orificios de su cuerpo, algunos atravesando su inmenso abdomen, lo que le da el escalofriante aspecto de un molusco o medusa gigante y humanoide. ¡Aunque Don Augusto dice con una sonrisa que Elizabeth, su mujer desde hace sesenta aÑos no se queja!


.La idea es que la antorcha de los Chammas no se extinga., dice Dante Chammas, nieto de Don Augusto. .Cuando se enteró que yo había nacido sin los .dientes Chammas., mi abuelo me desaconsejó que me dedique a esto. .Hacé una vida nogmal., me decía (risas). Pero a mí esta profesión me parece apasionante, por eso estoy tratando de abrir un departamento de .acuadramiento…


La idea de Dante, que no cuenta con demasiado apoyo de su abuelo, es .acuadrar. alimentos que ya vienen redondos. Por ejemplo, convertir pizza normal en pizza cuadrada .a la uruguaya. (.Lo bueno es que podemos entrar en el tema de la exportación., dice Dante entusiasmado) o transformar alfajores ya redondeaos en .Gemelitas.. Si bien es un misterio cómo puede financiarse el proyecto de Dante ya que estos productos fueron originalmente redondeados por su abuelo, éste no renuncia a su proyecto, y nos muestra parte del proceso.


Pero, ¡horror! Al primer mordiscón de un alfajor elegido al azar, Dante se atraganta con una miguita y se retuerce en el piso, morado de asfixia. Afortunadamente Don Augusto reacciona rápido: un tentáculo de dos centímetros de diámetro sale del interior de su abdomen, cubierto de una sustancia amarillenta parecida al postrecito Sandy. Su extremo, que culmina en una vagina dentada cubierta de cilias minúsculas y rígidas, se introduce por la boca de Dante y lo hace forcejear durante unos quince minutos, zarandeándolo como un muÑeco y golpeándolo media docena de veces contra la pared para neutralizarlo. Por fin, la espeluznante boca sale extrayendo la miga asesina y la traga, incluso relamiéndose, mientras Dante se incorpora algo estupefacto. Un segundo ataque del tentáculo, aparentemente con la intención de devorar el rostro del joven, es repelido rápidamente por el eficiente Ramón que desoye los gritos de odio y miedo de Don Augusto.


¡Adiós, Don Augusto! ¡Mientras le quede aliento .y le funcionen las bocas biomecánicas- los argentinos podremos seguir viviendo en un mundo donde los más exquisitos sabores vienen aunados con la más perfecta de las formas geométricas! Le deseamos entonces que el suyo siga siendo, claro, un negocio .redondo..


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