miércoles, 13 de mayo de 2009

¡Experto en catastrofismo denuncia lo de las Rhodesias para conseguir monedas!





Escribe el Ing. Jorge Cubero Sosa

Experto en Catastrofismo Municipal

todosvamosamorir@ubbi.com


Apocalipsis. Armagedón. Fin del Mundo. Muerte, Peste, Plagas, Agonía, Gritos Desgarradores, Mutantes. Todos destinos bastante benévolos, casi una semana gratis en el Club Med en comparación con lo que nos espera si nuestros Gobernantes no toman cartas en el asunto.


Mientras nuestros bienamados funcionarios se preocupan por ver quién arma la lista más testimonial o hacer como que les causan gracia sus imitadores de Tinelli (aunque por la noche se miran al espejo y gimen .¡Yo no soy así! ¡Yo no soy así!.) debemos rendirnos a la evidencia de que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires decididamente NO-ESTá-PREPARADA para la catástrofe a puntode desatarse si no solucionamos el problema que ya está en la boca de todos: el de la necesidad de comprar una Rhodesia en el kiosko de la esquina .o una Tita, o un Bon o Bon, o un turrón o un marroc o unas Manón, según el usuario- para conseguir cambio en monedas para el colectivo.


Mientras termino la transacción que a mi parecer tiene más sentido en estos momentos de tragedia (estoy permutando mi refugio antiatómico por una coqueta tumba familiar en Pilar), les paso los apuntes que he tomado sobre las diferentes líneas de Muerte y Horror que podemos llegar a protagonizar:


La Catástrofe del Sobrepeso Azucarado: Desde que la escasez de monedas ha superado el .Alerta Magenta. (fase previa al estado de .monedismo negativo., consistente en que no sólo no hay monedas: Hay .no-monedas., monedas de antimateria, lo que afectaría el campo gravitacional y dimensional de nuestro Universo), el consumo de Rhodesias per cápita ha aumentado en un 5698.6553.987.00034000.000 %%%%%%, lo mismo que el sobrepeso de la población (que según algunos cálculos modestos llega a 7067.7849.669.00 kg por persona). Este engordamiento global no es percibido debido a que ha ocurrido en forma paulatina y a que, al ser universal .todos vamos aumentando exactamente lo mismo, gramo por gramo- carecemos de puntos de referencia. Al ser generalizado, además, las balanzas de farmacia han sufrido una descalibración gradual producto que impide una medición objetiva.


La única forma de percibir esta epidemia de obesidad sería comparándonos con países que no tengan problemas con monedas -pero debido a la Crisis Económica Mundial esto ya no es posible- o bien utilizar una balanza atómica o de hadrones. De cualquier modo ya es tarde para hacer algo: es cuestión de días, u horas, o minutos para que debido a nuestro sobrepeso el suelo ceda bajo nuestros pies y nos desplomemos kilómetros y kilómetros hasta incinerarnos en el ardiente magma del Centro de la Tierra (y ser torturados por los tenebrosos demonios sin rostro que en él habitan). Sólo nos queda rezar para que esto no desbalancee el eje terrestre y el planeta salga de su órbita y sea tragado por el Sol o un Agujero Negro.


Otra es que todos nos muramos de un infarto simultáneamente, pero eso sería pedir demasiado. En países serios, en democracias de avanzada, el Gobierno POR LEY obliga a que las Rhodesias de otros países incluyan en su .packaging. (a la manera de los horóscopos del chicle Bazooka) instrucciones para ejercicios calisténicos, con el objeto de paliar este flagelo. Pero estamos en Argentina, donde el simple hecho del Transporte Urbano nos lleva a convertirnos en inmensos mosntruos sobrealimentados.


El Armagedón de la .Burbuja Golosínica.: Las ventas de los fabricantes de Rhodesias y otras golosinas permutables por monedas se han incrementado, según cpalculos así mpas o menos hechos a ojo, en un 87.556.&&&4.0998.rrt55.000 $$ %%. Esto ha obligado a sus fabricantes a abrir entre 12 y 90.000 nuevas plantas (por cada tipo de golosina) y a contratar mano de obra de éste y otros países, y así poder cumplir con la demanda. Se calcula que hoy el 98 % de los argentinos trabaja en la fabricación de obleas o chocolatinas.


¿Qué ocurrirá cuando se implemente un nuevo sistema de pago de boletos, ya sea mediante tarjetas magnéticas, códigos de barras tatuados en el recto o trueque por pedazos de carne humana? El derrumbe económico que se producirá, acompaÑado por huracanes de desempleo y terremotos de recesión, a cuyo lado la crisis actual, qué te digo la actual, la del 29, qué te digo la del 29, la peste negra medieval será un poroto- es la parte amable del asunto. El problema serán los millones y millones de empleados de estas fábricas que, acostumbrados a llevarse .cositas. del trabajo (que una galletita, que un chocolatito, que un bocadito Cabsha) habrán desarrollado una dependencia narcótica del azúcar considerada actualmente como 98.6554.455 veces más nociva que la del paco y la heroína juntas y multiplicadas; y que, desaparecida su fuente gratuita de .cositas. saldrán a las calles presas de una abstinencia furiosa, lanzándose a correr sin control ni piedad, despedazando a cada cristiano que encuentren en su camino y devorando sus entraÑas crudas tal como las Ménades griegas, hasta no dejar nada en pie.


En países serios tipo Copenhagen o Londres o Tokio, los trabajadores de las plantas de golosinas son sometidos POR LEY a una operación en la que se les implanta un .drenador de azúcar. a la altura del bazo (del tamaÑo de un radiograbador mediano y vivos colores), que regula la necesidad de azúcar en la sangre de los imputados (el aparatito también les inyecta una .hormona de la felicidad., pero esa es otra historia). Pero estamos en Argentina, y la posibilidad de un ataque masivo de adictos al azúcar parece no entrar en el magro horizonte de nuestros funcionarios.


El Apocalipsis de la .Raza Bodria.: Sin embargo, las dos opciones anteriores son una sesión de aromaterapia sobre una mullida piel de oso acompaÑada por la discografía completa de Ray Coniff al lado de la catástrofe que parece más porbable: la creación de una raza de kiosqueros que nos sobrevivirá a todos.


El kioskero, por definición, es un ser abúlico y de pobre vida interior. ¿Qué es lo primero que se le ocurre a la gente cuando cobra una indemnización o un juicio por haber sido atropellado? .Yyyyyy, me pongo un kiooooskoooo.. Quienes tienen algo de sangre en las venas abandonan pronto esta idea, optando por viajar por el mundo, gastárselo todo en una noche de casino y minas, comprarse una avioneta o donarlo a una secta taoísta que quiere hacer atentados con gas sarín.


Una vez pasado este filtro, sólo los candidatos más bodrios llegan a convertirse en verdaderos kioskeros profesionales. Tal como la lombriz o el pasto en la Naturaleza, estas criaturas son necesarias en una sociedad normal; pero debido a nuestra necesidad de Rhodesias, esta raza innoble se está enriqueciendo desproporcionadamente y escalando posiciones en los centros de Poder. Si esto continúa así, los kioskeros se convertirán en los dueÑos del 98.556.76899.76 %%% del PBI del país, con la posibilidad de extenderse al resto delplaneta y aumentando geométricamente las posibilidades de supervivencia de sus genes.


¿Y qué ocurrirá en unos aÑos .dos, ponele- cuando los miembros de esta .raza bodria. sean mayoría en nuestra pujante especie? El Progreso, producto de la imaginación, la ambición y la fantasía humanas se detendrá, tal como se detiene el reloj automático de un muerto, y la civilización quedará .freezada. en este estadío actual, aumentando nuestras posibilidades de sucumbir ante el ataque de una superior tecnológicamente superior. De cualquier modo, como .según las leyes de la física- toda acción produce una reacción, este estancamiento no tardará en convertirse en un .progreso para atrás. (una suerte de .Big Crunch. cultural), llevándonos muy pronto a la Era de las Cavernas, la aparición de homínidos, dinosaurios y por fin una estrepitosa caída en la unicelularidad. Allí, por fin, tendremos Paz. Lo que pasa es que para ese aÑo está programado que la Tierra esplote espontáneamente, así que es lo mismo.


En otros lugares más coherentes y serios, los Gobiernos impiden mediante restricciones y duras leyes discriminatorias POR LEY que los kioskeros puedan realizar avance social o económico alguno (incluso se los confina a vivir en ghettos rodeados de alambradas electrificadas y torretas con guardias armados y rottweilers), llegándose a proponer la esterilización obligatoria de todo estudiante que tenga propensión a estar sentado frente a una ventanita. Pero estamos en la Argentina, donde el kioskero es actualmente Juez, Jurado y Verdugo del pasajero, un pequeÑo déspota, una Eminencia Gris, el Titiritero Oculto que mueve los Hilos de la Economía nacional y el Transporte de la fuerza laboral a través del monedismo y se nos ha entregado de pies y manos a su Voluntad.


Los dejo con esta preocupación, no para que hagan algo porque como ya he advertido, este Negro Destino es inevitable, sino para inducir una dosis extra de .stress. (del “stress malo”, claro) que en un muy probable combate cuerpo a cuerpo por insumos básicos les juegue en contra, y así aumentar mis chances de supervivencia por, qué se yo, veinte minutos más.


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