DíA 4 DEL “COMPROMISO PODETI”
Libro no, guión cinematográfico no, obra de tratro no, todo no, todo no, todo no. Billones y billones de usuarios me escriben explicándome que han intentado toda la gama de los géneros literarios siguiendo mis consejos y han fracasado miserablemente, exigiéndome por tanto la devolución del importe de los talleres más un .plus. por .lucro cesante., que es como que te tengo que pagar por ser un inoperante.
Lamentable la política de la empresa incluye, grabada a fuego, una .cláusula de no devolución de dinero y en general de ninguna otra cosa., por lo que no va a poder ser, querido. En vez, les ofrezco .a mitad de precio- una clase especial develando los secretos del género literario más menospreciado de todos: el arte de la conversación. Si ud. domina este género, no va a poder lucrar con él pero le facilitará hacer contactos. Tender los hilos, hacer negocios, relaciones públicas, todas esas cositas que luego lo habilitarán para su primer libro o puesto en presidencia de la Nación. Si alcanza un nivel de conversación aceptable, tal vez alguien incluso se atreva a publicar un libro de .Conversaciones con (inserte aquí su nombre). y ahí capaz le puede pedir plata. Por fin, dominar el arte de la Conversación tal vez lo acredite para ser invitado a un programa o a un panel de algo, aunque mis magras experiencias en el ramo no me han reportado ganancia alguna. Pero de golpe ahí tenés a Winograd o a Jorge Asís que nadie sabe qué hacen pero, cómo hablan, mamita querida, y me refiero sobre todo a la cantidad.
Empecemos por el hecho de que la gente no sabe hablar. El arte de la conversación ha muerto o está agonizando básicamente por ausencia de capacidad de hilación de dos frases seguidas en el humano promedio. El locuaz polemista cibernético, que puede deshacerse en largas parrafadas en el espacio virtual, no es capaz de sobrepasar el nivel del borborigmo inarticulado en la vida real.
El conversador promedio actual se pierde en medio de las oraciones, hace ruidos con saliva, confunde los tiempos verbales (con otros tiempos verbales pero incluso con sustantivos o cosas), es incapaz de describir algo, repite el mismo adjetivo para definir todo, interrumpe, no es capaz de relacionar un hecho .a. con un hecho .b., carece de anécdotas personales o ajenas, cree que el idioma es una herramienta y no un juego de mesa, dice cosas que escuchó en la tele, se detiene en medio de una historia dieciocho veces para autocorregirse insignificantes detalles de la misma y por fin todos sus esfuerzos de participación en la charla se dirigen a mechar el hecho de que se compró tal o cual aparatito. En resumen, un bodrio.
Esto es obviamente culpa de la tele, lo internet y los jueguitos, pero también del desconocimiento básico de algunas herramientas básicas que los grandes conversadores de antaÑo dominaban a la perfección. Repasemos algunas:
LOS VERSITOS: Cualquiera que haya conversado con un padre, un abuelo o un suegro sabe que esta clase de gente no puede pasar dos minutos de charla sin que algo le recuerde tal o cual versito. Puede ser el fragmento de una canción, de un poema escrito por uno de los grandes Maestros de la Poesía o sencillamente de un versito que leyó alguna vez en un cartelito de un almacén. Este elemento le aporta a la conversación algo más que el intercambio de anécdotas aburridas u opiniones bodrias. Le aporta musicalidad y zucundún, zucundún. Una conversación sin versitos es como un plato de arroz sin queso rallado. No necesariamente deben ser piezas en verso: un refrán desconocido o una frase célebre (acompaÑada del nombre de su autor) también pueden servir de adorno.
Por supuesto que lo más complicado es encontrar el versito justo para meterlo en el momento pertinente de la conversación. Por eso, el aspirante a conversador debe aprenderse todos los días entre diez y veinte versitos y memorizarlos, esperando que llegue la ocasión adecuada. Si este no llega, el versito hay que meterlo igual. La gente se sentirá desconcertada pero lo agradecerá.
Ejemplo:
-Qué bárbaro, ya estamos en mayo.
-Como en el .Romance del Prisionero.: .Que por mayo era por mayo, cuando hace la calor, cuando canta la calandria, y están los campos en flor..
De ahí se puede derivar a temas como la situación de los presos en la Argentina, la ornitología, poesía espaÑola y por supuesto a lo de qué loco, mayo y todavía hace calor.
LA éPOCA DE PERóN: Un elemento a tener en cuenta en el Arte de la Conversación es cómo iniciar una anécdota, relato o ejemplo histórico. Encuentro que, por algún motivo, la época de Perón es un buen .leit-motiv. que captura inmediatamente la atención del contrincante. Las frases para iniciar la historia pueden ser, por ejemplo .Cuando subió Perón en el 45.. o .Me acuerdo allá por el 55.. o .Cuando volvió Perón en el 73.., etc. El resto de la historia va por cuenta del conversador. Puede estar o no relacionado vagamente con Perón. No importa. Lo importante es que ha empezado la frase y se ha vencido el .temor a la hoja en blanco.. Otras posibles frases son .Cuando estuve en la Acrópolis.. o .La vez que por poco no cuento el cuento fue cuando..
Frases no recomendadas para iniciar una frase: .El otro día vi en la tele que.., .Mi chica/o dice que.., .Me llegó un mail que dice que.., .¿Sabés cuánto me salió el.?., .El otro día me salió un grano en el.., .Cuando me operaron de la.., .Una vez me hice popó y eso que tenía 40 aÑos, resulta que.., .Si hablamos de asquerosidades, en Youtube pusieron un coso donde.. y .A ver..
Ejemplo:
-Qué calor que hace, ¿eh?
-En la época de Perón, ahí en el 17 de octubre, parece que también hacía bastante calor, te acordás de cómo los tipos se mojaban las patas en la fuente. Bueno, un poroto al lado de esto.
LOS NúMEROS DE LA QUINIELA: Otro elemento muy enriquecedor que suelen utilizar nuestros mayores es la lista de números de la quiniela y sus sueÑos correspondientes. Es muy útil como .parante. o .apoyo. del parlamento del contrincante cuando este es muy bodrio y de paso sirve para hacerle recordar de nuestra presencia (y de paso que agilice un poco).
Para poder aplicar esta herramienta, claro, hay que memorizar los números de la quiniela (en tres meses un ser humano normal puede lograrlo) y tenerlos en la punta de la lengua, como para utilizarlos en cuanto el otro conversador mencione un número. De no ser así, pueden inventarse números de la quiniela imaginarios y confiar que el otro tipo no los conozca.
Ejemplo:
-Y me dijeron que tardaban en reconectártelo como 36 horas.
-36, el Vampiro. ¡Qué barbaridad!
Tengo que decir que no saber los números de la quineila de memoria es una de mis grandes frustraciones. Si pudiera, estaría haciendo esto todo el tiempo.
LOS OJOS: El buen conversador utiliza tanto las palabras, los versitos, la época de Perón y los números de la Quiniela como los ojos. Para empezar, debemos recordar que cuando el conversador se convierte en oyente debe mirar al conversador .b.. Desgraciadamente la vida moderna hace que muchas de nuestras conversaciones se produzcan entre tipos que están mirando una pantallita como estúpidos. Claro que así les salen. Malísimas. Sin embargo, de no mediar computadora se puede considerar una grosería mirar para otro lado cuando alguien nos habla, actitud que puede impulsar el completo fracaso de la conversación. El oyente debe .salpimentar. el relato ajeno con aperturas de párpados, abriéndolos en diferentes tamaÑos para indicar los diferentes niveles de asombro o cerrándolos (con un leve asentimiento en .cámara lenta. de la cabeza) al final de la historia, como diciendo .Claro, qué bárbaro, no, tenés razón.. Los ojos juegan un rol aún más importante en el conversador activo, acompaÑando el .acting. de los diversos personajes de la anécdota, mirando al oyente sin penetrarlo con los ojos, sino focalizando la vista en una zona indefinida de su rostro, posando la vista alternativamente en los diversos oyentes si son más de uno y cerrándolos en la conclusión final, como bajando el telón.
Ejemplo: …La cosa es que al final llegamos y el perro se lo había comido (cierra los ojos)
EL SILENCIO: La conversación es un arte en colaboración. Si una persona es conversadora y la otra no, entonces estamos ante el caso de un .Monólogo. y eso ya es más jodido porque parece que hay que verlo en un teatro y pagarlo. Por eso el conversador debe apelar a todos los medos posibles para que la participación del enemigo también sea significativa.
Por eso el manejo del silencio es importantísimo, ya que quieren las reglas de la cponversación y hasta diría de la física del oído y el cerebro humanos que mientras uno habla, el otro se calle. Esto, que parece tan sencillo porque simplemente no hay que hacer algo, es menospreciado en la mayoría de las conversaciones, que suelen parecerse más a un duelo a los cachetazos que a un baile sobre patines de hielo.
Por otro lado, el silencio sirve también para ir preparando uno la contrarréplica o contraanécdota, redactarla mentalmente y agregarle versitos y números de quiniela. Por supuesto, no olvide abrir y cerrar los ojos, para que el tipo siga con la ilusión de que ud. lo escucha. Por fin, cuando el hombre ha terminado de hablar, recuerde que es necesario dejar una pequeÑa pausa, como un .colchoncito. para que no parezca que ud. está completamente desesperado por intervenir. Este ejercicio de paciencia tiene un doble premio: por un lado, el aire embellecerá un poco su obra, es decir la conversación ( y no parecerá unn guiso de lentejas), y por otro lado el otro tipo se sentirá obligado a hacer silencio. Por supuesto, lo cortés no quita lo valiente, y si a pesar de su esfuerzo el contrario lo interrumpe más de dos veces (la Momia), ud. puede recurrir a la violencia para acallarlo.
Ejemplo:
-.
LOS TEMAS: Evite a toda costa los siguientes temas, capaces de embodriar las conversaciones más prometedoras:
-Cosas de computación y cosas para hacer que las máquinas anden mejor, o cosas que hay que comprarse para la cosa de la computación y los precios de las diferentes cosas esas.
-Remedios para diferentes cosas y cuánto salen.
-Programas de cable y de qué se tratan y cuándo los dan.
-El clima, especialmente el calor.
-Lo del campo y lo del gobierno.
-Modelos de autos modernos y cuánto salen y por qué te conviene comprarte un auto así o un auto asá.
-Trámites de títulos y cuándo te dijeron que te los iban adar.
-Enfermedades de niÑos.
-La Educación argentina y lo que hay que hacer para arreglar la Educación argentina y por qué anda así la Educación argentina.
-Modelos de teléfonos celulares y cosas para ponerles para que anden mejor y cuántos alen las cosas esas y los celulares propiamente dicho y cuánto hay que pagar para que te den el servicio ese de que anda el celular.
-Refacciones de casas y cuánto tardaron en hacerte la refacción de la casa y cuánto te salió y las próximas refacciones que querés hacer en la casa y cuánto sale y cómo pensás pagarla.
-Dietas especiales.
El resto de los temas son válidos: La aeronáutica, los recuerdos del Colegio, los animales, el Renacimiento, el canibalismo, recetas de cocina, Popeye, las colonias jesuíticas, la invisibilidad, lo que dijo Mario Mactas, anécdotas de vecinos medio loquibambis, borracheras, los niÑos, historias de caídas al piso, expresiones idiomáticas, etc. Un buen conversador debe intentar en lo posible desviar los temas bodrios a los temas no bodrios.
Ejemplo:
-Lo que vos tenés que hacer es pedirle a tu técnico que te traiga un disco de rebuteo y entonces que te lo ponga y así esos archivos se te van a hacer visibles.
-Ah, la visibilidad, qué tema, aunque no tan controvertido como la invisibilidad. A propósito, ¿qué te parece la invisibilidad? Yo preferiría volar. O ser caníbal, no sé.
EL VINO: Por fin, si los conversadores son especialmente ineptos se recomienda fervientemente que haya vino. Si son competentes, también. Se recomienda a los educandos que graben la conversación resultante para poder estudiarla a posteriori. Bueno, y también para revisar que uno no haya dicho algo indebido o que haya denunciado a alguien al FBI a manera de broma, o que haya prometido pasear al perro completamente desnudo.
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