(Escrito después de leer tres notas en el mismo número del mismo suplemento literario que empezaban con la frase .Decía Borges que tal cosa y decía Borges que tal otra.)
Decía Borges que se sentía más orgulloso de su performance como lector que de la de escritor; y orgullo de lectores, por el hecho de ser capaces de leerlo (porque sabemos leer y eso), es lo que sentimos ante El Crepúsculo Indomable, de Honorio Páez Maderna, un libro modesto, pequeÑo .así, a ojo, unos 15 cm. de altura-, poco llamativo. Y es que, como también decía Borges, la condición de escribir una obra maestra parece ser no proponérselo.
Entre sus virtudes podemos destacar el desafío que constituye escribir un libro en castellano, idioma que Borges denostaba por incluir demasiadas vocales en sus palabras, lo que según el Viejo Maestro lo volvía monótono; y contrayendo el riesgo de tomar prestados algunos rasgos del humor espaÑol (o sea, más riesgos que si el libro estuviera en ruso, ponele), al que Borges consideraba pobre, .basado casi exclusivamente en los juegos de palabras. (Borges), y que encontraba en Baltasar Gracián a su representante más denostado, siempre según Borges.
Pero no es El Crepúsculo Indomable un libro donde lo más llamativo sean los juegos de palabras, por lo menos no según el texto de contratapa, que lo describe como .un audaz relato fantástico.. Y sabemos que el fantástico, género amado por Borges, ha generado obras profusamente de gran valor literario; desde las ficciones del mismo Borges hasta los monstruos de Lovecraft (a quien Borges consideraba un .involuntario parodista de Poe.), pasando por Bioy Casares (que parece que era muy amigo de Borges, según Borges).
Uno de los cuentos del libro describe un punto donde converge todo el Universo. Nos referimos, claro, a El Aleph, del libro El Aleph, de Borges. No a El Crepúsculo Indomable, libro que estamos reseÑando. Ya va, ya va. Ahora te sigo con el libro. Pero El Aleph estaba bárbaro. ¡Ese era un libro! El Aleph. En cuanto a El Crepúsculo Indomable, es un libro que podemos asegurar empieza y termina, a diferencia del Libro de Arena, ese .libro-monstruo. de Borges cuyos límites eran tan inciertos como los del Universo. Un libro cuyo título tiene la virtud de no empezar con un gerundio (alguna vez Jorge Luis Borges condenó la idea de premiar el libro Matando enanos a garrotazos, de Alberto Laiseca, por tener un gerundio en el título) y, sobre todo, de ser uno de los libros posibles: seguramente este libro hubiera tenido su lugar en la bilbioteca de Babel, esa creación de Borges cuyos límites eran tan inciertos como los del Universo (como los del Libro de Arena, ese .libro-monstruo. de Borges).
En cuanto al contenido en sí del libro, a la parte de adentro digamos, ¿hace falta decir que hace falta leerlo para emitir un juicio? Parafraseando a Borges, las críticas literarias son monstruosas, porque multiplican los seres, o en este caso, las letras. Porque si la escribo, tengo que escribir más letras. Y las multiplico. O, como hubiera dicho Borges .leer un libro es el lecho de Procusto de la Literatura.. O sea, lo podría haber dicho. Yo creo que a veces Borges decía cosas y nadie las escuchaba. Ponele, como era ciego capaz que creía que había alguien al lado y justo se habían ido al baÑo y el tipo ahí hablando solo, y entonces decía cosas como .leer el libro de un tipo que no sé ni quién es es el peor de los pecados.. O .leer un libro es atroz.. Ah, no, pará, ese es Sábato. Pará, ya sé: .Si pudiera vivir otra vez, leería menos libros.. Como decía en el poema ese que no es de Borges, pero yo creo que a lo mejor sí es de él pero por ahí se olvidó de firmarlo antes de mandar el mail. O .leer libros es una cagada.. Sí, ¿por qué no? Borges era humano. O podría haber dicho, parafraseando a Borges, es decir a sí mismo, .la verdad que no me pagan tanto como para tener que leer cada replomazo que cae a esta redacción.. En este caso estaría parafraseando la frase .SeÑora, usted debe ser una devota del sistema decimal.. .SeÑora, usted. la parafrasearía por .La verdad que no me pagan., .debe ser devota del. la parafrasearía por .tanto como para tener que leer cada replomazo. y .sistema decimal. por .que cae a esta redacción..
Decía Borges que .la. crítica literaria es una actividad fatigosa e inútil (o sea, decía .la., por ejemplo en la frase .la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura.. Lo otro lo agregué yo). Decía también que .Antes de ensayar un examen de los precitados trabajos, urge repetir que Nils Runeberg, miembro de la Unión Evangélica Nacional, era hondamente religioso. En un cenáculo de París o aun en Buenos Aires, un literato podría muy bien redescubir las tesis de Runeberg; esas tesis, propuestas en un cenáculo, serían ligeros ejercicios inútiles de la negligencia o de la blasfemia. Para Runeberg, fueron la clave que descifra un misterio central de la teología; fueron materia de meditación y análisis, de controversia histórica y filológica, de soberbia, de júbilo y de terror. Justificaron y desbarataron su vida. Quienes recorran este artículo, deben asimismo considerar que no registra sino las conclusiones de Runeberg, no su dialéct’ca y sus pruebas. Alguien observará que la conclusión precedió sin duda a las .pruebas.. ¿Quién se resigna a buscar pruebas de algo no creído por él o cuya prédica no le importa?. ¿Qué puede agregar este modesto crítico literario .o cualquier otro autor de medio pelo como, sin ofender, por poner un caso, el autor de El Crepúsculo Indomable- frente a la portentosa imaginación del Maestro?
No acumulemos, pues, más ruido al Universo y dejemos al criterio del lector el valor de El Crepúsculo Indomable, pero después de comprarlo y leerlo (que tampoco quiero, como no lo hubiera querido Borges, quilombo con la editorial).
El hecho pasó en un tiempo que no podemos entender (Borges).
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