martes, 12 de mayo de 2009

¡Los Gorilas Renegridos del Khalanjari: un nuevo documental comprometido!





Al fin, nuestra paciencia tiene premio. Luego de atravesar kilómetros y kilómetros entre la más espesa selva tropical, llegamos a nuestro Shangri-La: una de las más grandes colonias de Gorilas Renegridos de las sierras de Khalanjari.


Estos magníficos especímenes apenas levantan la vista al vernos, ya que además de tratarse de animales poco curiosos, algo quedados quizás, .mediocres. para sus críticos más feroces, hemos tomado la precaución de emprender esta aventura completamente ataviados con disfraces de gorila .remanentes de viejas producciones hollywoodenses-, un recurso que hace aún más loable nuestra peregrinación (son un poco calurosos).


Mi equipo despliega sutilmente las cámaras, luces de cuarzo y grúas necesarias para iniciar nuestro registro, sin que los animales se inquieten, ya que todos y cada uno de los aparatos también están dsfrazados de gorila. A decir verdad, descubro con desagrado que estuve contándole algunos problemas conyugales a una Panaflex®

que venía en un carro. Sin embargo, todas estas precauciones son absolutamente necesarias, ya que no queremos que elojo del observador modifique el comportamiento de las bestias.


Luego de nuestros controvertidos trabajos en la Bahía de los Vientos Fríos, la Selva del Impenetrable y la Pradera del Wienepazookie, donde intentamos un tipo de .Documental Comprometido., porque nosotros con eso del .no te metás documentalista. no la vamos, recibimos un fuerte tirón de orejas de la Asociación Internacional de Documentalistas, que nos conminó a realizar nuestro próximo trabajo por los carriles normales o de lo contrario se nos quitaría nuestra Licencia para filmar. Para asesorarnos, nos han asignado a Douglas, un .veedor. de la Asociación que nos aconseja y vigila cada uno de nuestros movimientos.


Pronto Douglas se ve obligado a su primera intervención: Efectivamente a Hugo, nuestro cámara, no le gustó el .tono. con el que Bluto, el magnífico lomo plateado de la colonia, le rugió a una de sus hembras. Hugo se define como .un caballero de la vieja escuela. y estaba dispuesto a .conversar con el maula este. a ver si .se tranquilizaba un poquito.. Para bien o para mal, Douglas le explicó que ese tipo de intervenciones eran las que había que evitar. Con un resoplido, Hugo volvió a su puesto, gruÑendo que .bueno, pero más vale que baje un cambio el mono de mierda este..


Otros dos incidentes obligaron a Douglas a intervenir nuevamente con su voz chillona de burócrata del cine: la mordedura completamente injustificada de una hembra de alta jerarquía contra un joven ejemplar que sólo quería cortejarla .pero que mayormente no le había hecho nada., como explicó nuestro iluminador Jorge que se disponía a charlar con la gorila, y una brutal paliza -totalmente desproporcionada- aplicada por (otra vez sopa) Bluto contra un competidor que apenas le llegaba al hombro y disculpame pero eso en mi barrio se llama ser un abusador; sin embargo, el veedor me convenció de guardar nuevamente el machete en su lugar.


Las horas se suceden. Para documentalistas experimentados como nosotros no es tan dura la permanencia en esta selva despiadada, ni la total ausencia de refrigeración .o de huequitos para ir al baÑo- de nuestros difraces. Sí en cambio se nos hace cuesta arriba presenciar las brutalidades, injusticias y actitudes autoritarias de este grupo de animales magníficos pero hijos de puta sin poder siquiera alzar la voz. Por momentos nos sentimos meros espectadores de una película .snuff. y las tensiones empiezan a acumularse, traduciéndose en agresiones internas. Por ejemplo, nuestro iluminador la emprendió contra un micrófono vestido de lomo plateado, porque le pareció que .lo miraba mal..


Entonces Bluto, que nos recuerda más a un barra brava medio sacadito que al Líder de un grupo de nobles animales se pasa de la raya: y toma por la fuerza a una hembra, abusando de su femineidad.


Esto es demasiado para nuestro apasionado cámara que dice .¡che, pará, se está re sarpando. y comienza a increpar duramente al macho dominante, amenazándolo con hacer una denuncia policial y .llenarle la cara de dedos.. Bluto lo observa con cierta curiosidad y parece que se van a ir a las manos. Pero una vez más, Douglas .con la voz más aguda que nunca, parece una nenaza- se interpone, acusando a Hugo de poco profesionalismo.


No alcanzamos a distinguir bien .la cámara está medio desenfocada- si Hugo hace algún movimiento equívoco o se trata de un resbalón desafortunado de Douglas, el hecho es que el veedor cae en brazos del Lomo Plateado. Por motivos que desconocemos .ya sabemos que es un sacadito- el animal enfurece y le muerde la yugular. Luego lo tira al piso y empieza a descargar una lluvia de puÑetazos sobre su cara, hasta convertirla en pulpa de frambuesas, y en un último acto de intolerancia se pone a saltar sobre él entre claqueteo de costillas fracturadas y scuishiscuasheteo de pulmones exprimidos.


El pequeÑo acto de sacrificio de Douglas es, tal vez, lo que nos hace tomar conciencia de la necesidad de la no intervención. A partir de este momento, entonces, permanecemos como sencillos espectadores, registrando los alaridos y pedidos de auxilio de Douglas con absoluta objetividad. Esta nueva modalidad nos llena de satisfacción: estamos descubriendo un nuevo método, todo un nuevo aprendizaje que nos será de gran ayuda como profesionales y humanos.


Lamentablemente, en un grupo humano siempre hay quien se resiste a los cambios: se trata de Chris, asistente de Douglas .que por cierto siempre nos pareció un obsecuente-, que grita histéricamente exigiéndonos que detengamos al lomo plateado, contaminando este trozo de naturaleza virgen con la intervención humana.


Sin embargo, la fatalidad o tal vez un movimiento brusco, un empujón accidental .producido entre Jorge y Hugo simultáneamente- arrojan a Chris sobre la favorita de Bluto. éste deja por un momento a Douglas .al que ya es difícil de reocnocer como tal- y se decide a defender a la dueÑa de su corazón. Sin embargo, descubrimos .siempre como testigos objetivos y privilegiados- un divertido carácter veleidoso en el gorila, ya que decide tomar al joven Chris como consorte, tal vez debido al diseÑo algo femenino de su disfraz. Esta salvaje escena de la naturaleza impoluta, nunca antes observada por seres humanos, es registrada por nuestras cámaras en total silencio, tratando de no perturbar esta ceremonia ancestral. Apenas detenemos la filmación para explicarle a Chris, que se acerca arrastrándose y pidiendo explicaciones, que el incidente que ha sufrido se repite millones y millones de veces en el mundo natural y es nuestro deber limitarnos a observarlo con respeto. Terminada nuestra explicación, Bluto lo trae para sí de la pierna, para una segunda vuelta.


Las horas pasan y la emoción nos embarga, al sabernos testigos exclusivos de las actividades de este elusivo animal. Sin embargo, ya es hora de terminar nuestra tarea y debemos alejarnos de esta singular comunidad. A manera de despedida, entonces, Hugo hace estallar un pan de trotyl que siempre trae .para una emergencia., convirtiendo este nido oculto a los ojos humanos en un páramo desnudo.


Por supuesto, no intervenimos, ya que este tipo de incidentes .la voladura de un nido de gorilas por parte de un apasionado documentalista- son perfectamente plausibles en el mundo natural y no debemos juzgarlos desde una perspectiva humana; lo mismo se aplica a nuestra carrera eufórica a través de la selva, gritando y disparando nuestro arsenal .el contacto con la naturaleza nos deja un poco alterados-, algo ebrios por la falta de oxígeno de nuestros disfraces: es parte del día a día de la selva, como lo demuestra el hecho de que esto ocurra en la selva.


Al llegar a la pequeÑa aldea de Mogogambo, donde nos tomaremos la lancha que nos lleve a la capital, incendiamos el bar del pueblo y la Iglesia del Padre O.Henry, todavía alterados y llenos de adrenalina por nuestra aventura. Pero no intervenimos y dejamos que nosotros mismos incendiemos el pueblo, ya que, como lo sabe cualquier biólogo, también somos parte de la Naturaleza; considerarnos por fuera de ella sería un acto de soberbia antropocentrista.


Actualmente .luego de enfrentar algunos cargos del Gobierno local y la Asociación Internacional de Documentalistas, amén de la brutal policía de Kenia- nos encontramos en un modesto asilo local, pero hemos decidido no intervenir en nuestra liberación ya que sería interferir con el natural curso de la Naturaleza,de la que este Psiquiátrico, claro, también forma parte.


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