jueves, 7 de agosto de 2008

¡Suplemento de Contraturismo: El .Turismo Invernal.!





Abrir la Temporada Invernal del 2008 en estos imprevisibles tiempos de cambio climático y calentamiento global es casi una quijotada. Pero para los propietarios del equipadísimo y exclusivo Centro de Esquí de Los LaÑares, y especialmente para sus visitantes, los deportes de invierno son más que un deporte, más que una pasión y más que una forma de vida: son una perversión obsesiva compulsiva.


Apenas se entra al Centro de Descanso, construido íntegramente en madera de laÑares de la zona, uno se siente acogido en un ambiente hogareÑo y cálido; la decoración alpina, el nutrido Bar que sirve chocolate caliente a toda hora y la colección de escudos de armas centroeuropeos y chopps de cerámica neonazis que se atiborran a lo largo de las paredes nos hacen olvidar el inhóspito clima que reina allí afuera (lo que no impide a los fanáticos del esquí entregarse a su pasión), donde -merced al efecto invernadero- reinan 42° a la sombra (de la que queda poca, ya que los bosques milenarios de laÑares que formaban la zona forman parte ahora de las paredes del Centro de Descanso).


Este clima abrasador no obsta para que los visitantes abandonen sus vestimentas habituales, pertenecientes a las más exclusivas casas especializadas de esquí: pulóveres de lana merino de tres pulgadas de espesor, ajustados trajes de esquí de polipropilenato aislante y camperas infladas forradas en lana de vidrio y rellenas de piel de nutria (debo, para no sentirme eco de todas las miradas, cubrir mi fresca musculosa de algodón con un suéter de punto chileno que me ofrece Marcelo, el cordial administrador del Centro de Descanso, que me dice sonriendo .ponete esto, che, te vas a enfermar.). Y es que el espíritu invernal de este lugar es invencible, como compruebo cuando comparto una lata de chocolate -caliente como la lava- junto a otros visitantes, mientras nos apiÑamos a dos centímetros del inmenso hogar a leÑa que irradia, según el termómetro de la pared, unos 76° de temperatura.


.La gente que habla de calentamiento global no sabe lo que es deslizarse por la montaÑa sobre dos esquíes, sintiendo el viento helado sobre la cara., me dice Ignacio (32), fanático de los deportes de invierno y visitante de .Los LaÑares. desde hace quince aÑos, mientras transpira copiosamente dentro de sus tres pulóveres y su enterito de látex, al igual que el resto de los concurrentes y de un servidor. Pero, ¿y el hecho de que no haya ni un milímetro de nieve no conspira contra este deporte?, le pregunto .Lalalalalalalalalalalalala., me contesta, gritando en tono monocorde mientras se golpea las orejas con las palmas de las manos y se aleja de mí como si tuviera la peste.


.No, se ve que vos no entendés, no entendés, na. que ver, cómo se ve que vos no sos de acá, no entendés, jajaja, se ve que sos nuevo, cómo se ve que no entendés, na. que ver., se apresura a corregirme, algo agresivamente María la Paz (25), que se autodefine como una “talibán del esquí”, enfundada en su revelador traje de neoprene. .Nieve hay, hay nieve, na. que ver, cómo se nota que sos de esos negros cabeza que no entienden nada, jajajaja, na. que ver, nieve hay, lo que pasa es que se .trasparenta. (sic) por un efecto lumínico de la zona, jajajaja, está todo en el folleto explicativo de Los LaÑares, na. que ver, no entendés nada., y me tira una taza de chocolate caliente en la cara, que debido a la temperatura que reina junto al hogar siento como si fuera un baldazo de agua fresca. Efectivamente, sólo los más apasionados por los deportes de invierno son capaces de .sentir. la presencia de la nieve en este paradisíaco páramo cubierto de rocas afiladas. Tal como testimonia Juan Cruz, que luego de arrojarse por la .Pista de Principiantes. (una pendiente de roca viva, cubierta de puntiagudos trozos de cuarzo) se partió las dos piernas en cuatro pedazos. .Hay que vivir el esquí desde adentro para darse cuenta de que la nieve es mucho más que esa cosa blanca que se ve en las postales. La nieve está acá (se seÑala la cabeza) y acá (se seÑala el pecho), y no acá (por algún motivo que no alcanzo a entender, se seÑala el estómago)”. Dos agraciadas chicas se acercan para firmarle el yeso con un fibrón. Para no ser menos, yo también se lo firmo y le escribo un versito soez.


Por supuesto, Marcelo no es el único accidentado del recinto; de hecho, el 88 % de los concurrentes están con los huesos rotos, la columna despedazada o el rostro completamente desfigurado; son los gajes de arrojarse a las totalmente desprovistas de nieve pistas de Los LaÑares. Algunos incluso se arrojan más de una vez, incluso con las piernas fracturadas, empecinados en demostrar que la ausencia de nieve es una ilusión, una percepción errónea, al igual que sus fracturas; por lo que la firma de yesos deja de ser una atención simpática para convertirse en un trabajo a destajo (lo que agrega a las fracturas mencionadas decenas de casos de Síndrome del Túnel Metacarpiano). Sin embargo, el sufrimiento de estos verdaderos héroes del esquí no se compara con el de las víctimas de deshidratación, que se niegan sin embargo .y demostrando un coraje digno de mejor causa- a quitarse sus pulóveres de lana virgen, o de moverse junto al hogar a leÑa.


.Gracias al trabajo de Los LaÑares la economía regional se ha revitalizado., me cuenta Rogelio Sánchez Morris, Secretario de Turismo de la Provincia. .Mientras el resto de los Centros de Esquí han sido convertidos en insípidos solares con piletas de agua helada y aire acondicionado y te sirven jugos de fruta con mucho hielo, Los LaÑares persiste con su tradición invernal. Y a la producción habitual de chocolate regional, trajes de neoprene, botas de esquí, gorros y pulóveres artesanales ahora ha surgido una importante industria de merthiolate, yeso y fibrones. Estamos rezando para que no vuelva a nevar nunca., concluye, guiÑándome el ojo.


A Sergio (75), copropietario y accionista principal de .Los LaÑares., no se lo puede acusar de hacer negocios con el dolor ajeno, ya que es el primero en arrojarse sobre las hirientes piedras de la .Pendiente de la Perdición., una pista que cae casi en picada, cuyas salientes de cristal de roca han sido pulidas y afiladas con tecnología láser en un emprendimiento especial de la Secretaría de Turismo. .Feto eku yaga fion., dice con la mejor intención de que se le entienda, hazaÑa casi imposible ya que tiene la cara completamente enyesada, al igual que el resto del cuerpo. Como casi no queda lugar para firmarle, le hago una carita sonriente sobre el yeso de la cara, que resulta tranquilizadora. .Mopa fuf thaja yoldu, agugga foffi puyoflo. Foffa goggy uyuy tgagga hok geo, gogga ffffanf tfffa fffa faff faffafa fafff ffffy fffaff., agrega con mucho entusiasmo. ¿Y la Secretaría de Medio Ambiente no ha emitido quejas por la bestial tala de los laÑares de la zona? .Na. que ver, no entendés nada, cómo se ve que no entendés nada, jajaja, qué resentido que sos, na. que ver, no entendés nada., interviene María la Paz. .Ves que no entendés nada, na. que ver, el laÑar no es un árbol, es un tipo de animalito de la zona que tiene unos huesitos leÑosos y con eso se construyen las paredes de troncos de las casas de acá, vez que no entendés nada, na. que ver, hay nieve nieve hay, lo que pasa es que no se ve, cómo se ve que sos un ignorante, es un animalito, un tipo de animalito, como un monito de la zona que cuando lo matan chilla y grita y ulula..


Me alejo del Centro de Descanso obligado por la necesidad, ya que María Pía ha ido a buscar otro chocolate caliente y además empiezo a sentir los primeros síntomas de la deshidratación. Me quito el pulóver bajo el sol abrasador. Noto que tengo la camiseta casi pegada a la epidermis y me da miedo arrancármela, por lo que seguramente engrosaré las arcas de los fabricantes de vendajes del DepartaÑento de LaÑar Chillante, enclavado en mitad de los deslumbrantes salares salteÑos.


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