EN OTRO MOMENTO DE MI VIDA HUBIERA RESUELTO EL PROBLEMA SENCILLAMENTE DEJANDO DE LEER EL LIBRO .EL TAMBOR DE HOJALATA., del ex nazi y Premio Nobel Gunther Grass.
Pero me encuentro, lamentablemente, inmerso por elección en una especie de Plan Individual Contra el Tarambanismo llamado .Media Pila., que me obliga a hacer todas aquellas cosas que habitualmente pospongo, suspendo o sencillamente no hago: de tomar una cita con el médico y luego ir a apurarme para no perder el colectivo, pasando por llamar al banco para que me expliquen cómo se me rehabilita la clave. El Plan, que ha sido diseÑado por un grupo de expertos para combatir el natural abodriamiento humano que se produce cuando éstos superan los cuarenta aÑos y encima están en agosto (mes bodrio por excelencia), incluye ejercicios especiales .que consisten en agarrar y hacer la cosa- y en la repetición del mantra .media pila, media pila. .sin el cual hoy, por ejemplo, se me hubiera escapado el 80 – y es absolutamente ESENCIAL en estas etapas de la vida o no vamos ni para atrás ni para adelante.
El Plan, sin embargo, tiene algunas consecuencias no deseadas; una de ellas es verme obligado a terminar los libros que empiezo, y se ha dado la desgraciada circunstancia de que inicio el Plan en pleno trámite de .El Tambor de Hojalata., del ex nazi y Premio Nobel Gunther Grass.
Seamos más precisos: no es que el libro sea especialmente largo .que lo es- ni especialmente árido .que lo es. Sin ser uno de esos tipos que pueden jactarse de haber leído el Ulises de Joyce .básicamente porque no lo leí-, he terminado uno que otro ladrillazo en mi juventud. Por ejemplo, .La Guerra y la Paz., el libro más largo del mundo. No es que me acuerde NI VAGAMENTE de qué se trataba; pero me acuerdo que lo leí hasta el final (era joven e idealista). Se trata de un fenómeno más particular, que podríamos llamar la Desavenencia Literaria, que ocurre cuando el autor del libro te cae para el culo.
Y no me refiero a nada personal, ni a su condición de ex nazi, ni de alemán, ni de que tenga algo contra los premios Nobeles. Más bien se trata del espíritu de avivadillo con que el Sr. Grass parece haber escrito el libro. No sé si saben a lo que me refiero. A ver, leamos la contratapa: el cagatintas de turno, aparentemente babeándose, se deshace en alabanzas de la .crítica mordaz, la ironía despiadada, el espectacular sentido del humor y la libertad creadora. del Sr. Gunther Grass.
Ya ahí empezamos mal (o terminamos, ya que está en la contratapa). Que me perdonen Grass y su familia, pero con crítica mordaz, ironía despiadada y espectacular sentido del humor no hacemos un libro, ¿no? Ni siquiera con libertad creadora. A ver, ¿dónde está el AMOR???
Efectivamente, el libro parece describir a todos los personajes con una especie de sonrisita. Casi puedo imaginarme al tipo golpeando su máquina de escribir con una mueca petulante estampada en la cara, y no me despierta admiración por su ironía despiadada ni su espectacular sentido del humor, sino el sencillo deseo de borrársela de una trompada. Supongo que en su vida real, el Sr. Grass ha sido rodeado por gente muy desagradable, porque en su libro el que no es cornudo es imbécil, esquizofrénico o pedófilo. El ex nazi y Premio Nobel es uno de esos tipos que creen que su misión es .desnudar las miserias de la Humanidad.. Algo así como un buchoncito, que se sienta en el primer banquito y chilla .SeÑo, SeÑo, el niÑo Humanidad tiene un montón de Miserias..
Bueno, queda claro que me ha caído mal el Sr. Grass. Esto no sería grave sino fuera porque .gracias a esta condena autoimpuesta- me queda un largo camino y, como en esas pesadillas donde intentamos andar sobre melaza, no da la impresión de que esté avanzando; luego de terminar unas cuarenta o sesenta páginas .bueno, o esa sensación me da a mí- compruebo las hojas que me faltan. Y el resultado invariable es un suspiro de desaliento. Siempre son las mismas. Y son muchas.
Me inquieta pensar qué sentiré por el Sr. Grass cuando supere las doscientas páginas. Si ahora quiero partirle la cara, en esa instancia no podré superar un párrafo sin desgaÑitarme en chillidos de indignación, tipo .pero qué hijo de puta., .¿y vos quién te crées que sos?., .pero por qué no te agarrás de la mano y te vas a la mierda., -como ocurre con quienes pratican la indignación recreativa escuchando a Antonio Laje o a Jorge Lanata. Luego pasaré por uno de esos períodos de tolerancia hostil tan frecuente en los matrimonios mal avenidos, con miradas llenas de odio y dardos envenenados rematados por un .querido.. Al final, tendré que arrancarme las puntas de las falanges a dentelladas para resistirme deseos de quemar el libro, lo que me podría traerme algunos problemas porque encima es prestado.
Sin embargo, lo que más me preocupa es lo contrario. El libro es largo. Y el Sr. Grass es alemán. Eficiente, persuasivo, argumentativo. A lo mejor trabajó en las SS. En cambio yo soy débil de carácter. Sinceramente, me da miedo que el tipo me convenza. Que al final del libro, diga .ah, no estuvo tan mal El Tambor de Hojalata, del ex nazi y Premio Nobel Gunther Grass.. Esto no sería tan grave si no trabajara de escribir cosas. ¿Qué tal si recibo una especie de influencia literaria? ¿Qué tal si me da por hacer ironías despiadadas del carajo o a desnudar miserias de la Humanidad?
La conclusión a la que llegué es que lo mejor que se puede hacer es minimizar los daÑos. Si voy a escribir, no quiero ser como el ex nazi Gunther Grass y empujar a alguien a desnudar miserias y contar historias de deformes y cornudos; así que pondré todos mis esfuerzos en ser lo más SUPERFICIAL e INCONSECUENTE posible, como para no arriesgarme a .influir. a nadie.
Todo indica que voy por el buen camino, pero estoy convencido de que puedo mejorar. Media pila, media pila.
Una nueva entrega del Numerito del Agradecido: Para Zippo, un video con la canción de Zippy (y unas declaraciones de su creador, el dibujante Bill Griffith); para Tiburina, una escena de la película .Shark Attack 3.; y para Karito la Cordobesa, quería ponerle la canción .Carito. cantada por Pablo Milanés, pero no la encontré, así que le pongo .Yolanda. (com un resfriado Silvio Rodríguez) que es casi lo mismo.
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