.Primero vinieron por las idílicas imágenes de la vida familiar, pero no me importó, porque yo no era una familia; luego vinieron por el amor romántico, pero no me importó, porque yo no era un amor romántico; luego, vinieron por las tentaciones sexuales, pero a mí no me importó, porque yo estaba bastante lejos de ser una tentación sexual. Ahora ya es tarde. Golpean la puerta., podría decir -caracterizada con una máscara de Cipe Linkowsky- la última víctima de los creativos publicitarios: la amistad viril.
Ignoro si este fenómeno se debe al agotamiento sufrido por el resto de los clichés mencionados, o porque el abodriamiento generalizado del macho argentino lo hace cada vez más reacio a la búsqueda de las tentaciones sexuales, el amor romántico o la formación de una familia, el caso es que el publicitaje nacional ha logrado convertir lo que parecía el último reducto no marketineado de las relaciones humanas en otro lugar común; y así, es cada vez más frecuente ver en propagandas de aperitivos y cerveza .productos que aglutinan este triste .target.- a bandas de muchachones sentados en un sofá, comiendo pizza y riéndose de una sarta de tonterías.
Poco importa que la amistad viril haya renunciado, por nobleza o incapacidad, a los cantos de sirena del glamour, los placeres de la carne o la ternurita. Su sacrificio ha sido en vano. Creía que por no estar dotada de ningún atractivo aparente, por estar hecha de eructos, frustración compartida, camisas leÑadoras y quedarse el sábado a la noche viendo la tele, quedaría fuera de investigaciones de mercado, Power Points de agencias de .Reaserch., ponencias sobre la capacidad de compra de los adolescentes tardíos y el resto del folklore marketinero; pero hasta éste, el .nerd., el pavote, el segundón, el Javier Portales de los clichés narrativos ha sido captado, esterilizado y empaquetado para su uso en la venta televisiva de cosas inútiles.
¡Ni siquiera estamos hablando de una .Amistad Viril. mítica, legendaria, aspiracional (y con alto contenido homoerótico) como la que podrían profesar Butch Cassidy y el Sundance Kid, Rocky y Apollo Creed, el Corto Maltés y Rasputín! Una amistad recia, sencilla, hecha de silencios, curtida a base de golpes, desengaÑos, huidas de la policía y pernoctaciones en una zanja. No, en lugar de eso ya tenemos los ojos tapados de lagaÑas de muzzarella de tanto ver esas falsas .reuniones de amigos., integradas por parásitos pequeÑos burgueses que piden delivery alrededor de una mesa ratona. O sea, no creo que esos pibes de propagandas de Schneider estén dispuestos a saltar a un abismo para salvar a sus ocasionales compaÑeros de T.E.G.
Aparrrrte, saquémonos la careta. ¿Qué tienen de bueno estas reuniones .con los muchachos.? En el mejor de los casos, se trata de unos pobres diablos sin novia; en el peor, de unos infelices que, emasculados por el gúlag familiar o la opresión laboral, intentan reafirmar su virilidad participando en una farsa que imita .pobremente- los .pókers de los jueves. de las películas norteamericanas. Especialmente irritantes son esas propagandas donde se exponen unos arbitrarios y prefabricados .códigos. de la amistad. Seamos claros: no hay ningún .código.. No existe tal cosa. Esto de los supuestos .códigos. es un invento de los monologuistas de .stand up. y de sus admiradores en primera fila, los creativos publicitarios. No hay códigos y no debería haberlos. ¡Lo único que faltaba! El pobre varoncito busca refugio en el único lugar que no le exige normas de conducta ni pruritos morales, y ahora resulta que unas mentes diabólicas se dedican a inventar un reglamento completamente innecesario.
Lo más triste es que las nuevas generaciones han empezado a comprar este ideario. Quienes cultivábamos la amistad viril parasitaria .pre-boom de propagandas de cerveza. no teníamos idea de que estábamos haciendo algo, ni de que existían unas leyes no escritas. Simplemente estábamos ahí, hablando de bueyes perdidos, comentando videos de MTV y bebiendo vodka acompaÑado por hojas de lechuga con sal gruesa (por poner un ejemplo de algo que encontrábamos en la heladera .para acompaÑar.) sin mucha idea de cómo habíamos llegado. Ahora, en cambio, se escucha en los menores de 30 decir cancherismos tipo .ah, no, al asado se va sin la novia. o .ah, no, el jueves con los amigos es sagrado.. Buffff.
¿Cuál será el próximo espacio íntimo, secreto o vergonzoso invadido por Agulla y Cía.??? ¿Pasará mucho tiempo antes de que veamos propagandas sobre gente autosatisfaciéndose en el baÑo? ¿O tal vez leyendo la .Viva. mientras evacua? ¿Habrá toda una tendencia de propagandas, no sé, de whisky o automóviles o palitos salados enfocada en el rascamiento de entrepierna o el hurgamiento clandestino de nariz? ¿Heineken o Quilmes o Budweiser encararán una campaÑa sobre esos .especiales momentos. en los que coimeamos a un policía o hacemos un comentario racista o nos tomamos una pastillita para algo de la vejez? No estaría mal; tal vez entonces la .amistad viril. sería dejada en paz.
En cuanto al tema de la .Amistad Femenina. no voy a hablar porque eso es un invento de la serie .Sex & the City.. Bah, no sé, antes no había.
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