viernes, 8 de agosto de 2008

¡Cecilia Pando visita a Salazar & Marini!





(Otra edición de .Las Dos caras de la Verdad., conducido por Salazar, periodista combativo, y Marini, periodista .de centro.. Ambos se odian).


SALAZAR: Bienvenidos, esto es .Las Dos Caras de la Verdad. el único programa donde el periodismo progresista, valiente y comprometido .o sea yo- debate los más candentes temas de la política nacional con este hijo de puta (SeÑala a Marini).

MARINI: Bien, Salazar. Cada vez mejor tu nivel de expresión. Se ve que terminaste tu cursito de TEA.

SALAZAR: Una tea es lo que voy a hacer con tu cabeza si no empezás con el programa, Marini.

MARINI: Uy, qué ingenioso. Ponete un blog.

SALAZAR: Forro, facho, títere del neoliberalismo.

MARINI: Zurdito resentido, fracasado, andate a Cuba.


(Salazar le pega a Marini con la punta de la falange del índice -doblado en forma de cuÑa- en el nervio del hombro. Marini, apretando los dientes de dolor y medio nervioso, lo empuja y Salazar cae de la silla. Se recompone y se sienta).


SALAZAR: Bueno, terminemos con el típico infantilismo de la derecha. ¿Con qué mentira nos vas a venir hoy?

MARINI: Hoy nos visita una mujer luchadora, una persona que viene elevando su voz por sobre la mentira que impera en los medios: la seÑora María Cecilia Pando.


(Entra Cecilia Pando, aún nerviosa por haber sido escrachada mientras le gritaba al Secretario de Derechos Humanos, y se sienta junto a Salazar y Marini. Salazar la mira con los ojos desorbitados)


SALAZAR: Marini, hablando de subir el nivel no puedo creer que hayas traido a esta loca. Más bajo no podías caer.

MARINI: Qué raro, un zurdo montonero y autoritario tratando de censurar a un figura pública. Estoy anonadado.

SALAZAR: ¿A quién vas a traer maÑana? ¿A Robledo Puch?

MARINI: No me voy a rebajar a contestarte eso. La Sra. Pando ha pedido una oportunidad para rectificar sus dichos y explicar un poco lo que pasó. ¿La dejamos hablar o coartamos su libertad de expresión como en los tiempos de la opresión estalinista?

SALAZAR: Escuchémosla, Marini, esto va a ser fascinante.

MARINI: (Mira muy comprensivo a la Pando) Cecilia, contanos, ¿qué te pasó? ¿Te desbordó la emoción?

CECILIA PANDO: (Compungida) Bueno… Sí. Me enceguecí. Me dejé llevar. Esas cosas del momento. Lo que pasa es que soy una mujer muy apasionada.

MARINI: Te entiendo perfectamente, Cecilia.

CECILIA PANDO: Sobre todo, lo que me duele es que mis dichos hayan sido malinterpretados, como que a lo mejor, por la forma tal vez un poco apasionada que tengo, un poco desprolija, no se haya entendido bien lo que quise decir.

SALAZAR: (Indignado) Perdón que me meta pero la Sra. Pando nos está tomando de ESTúPIDOS; ¿¿¿cómo puede haberse malinterpretado la frase .Te voy a hacer mierda.???

CECILIA PANDO: Bueno, justamente eso es lo que vine a explicar, si no me interrumpen todo el tiempo.

MARINI: ¡Claro, Salazar, dejala hablar!

CECILIA PANDO: Una vez terminado el juicio, yo lo vi al Dr. Duhalde un poco cansado, y aunque no comulgo del todo con sus actos, por una cuestión de humanidad se me ocurrió que podía querer un tecito; entonces le dije: .Té, voy a hacer., y agregué, para darle más fuerza a mi ofrecimiento, .¡Mierda!.. Para darle a entender que nada ni nadie me iban a impedir que le haga un té. .Té, voy a hacer, ¡mierda!.

MARINI: ¡Muy noble de tu parte, Cecilia!

CECILIA PANDO: Entiendo que la expresión no es la que se escucha en un internado de seÑoritas, pero como ya dije, soy así. Apasionada. Pero me duele que el Dr. Duhalde no me haya entendido.


(Salazar los mira, con expresión de incredulidad. Marini y la Pando lo miran medio de reojo, como chequeando si se lo tragó)


SALAZAR: ¡Esto es inaudito!

MARINI: Entiendo que tu ideología antidemocrática te impida concebir que la Sra. Pando le ofrezca un té a quien estaba enviando a la cárcel a sus amigos, Salazar.

SALAZAR: ¿Y qué hay de esta otra expresión?; (lee) .Te voy a matar con mis propias manos..

CECILIA PANDO: Bueno, también me sorprende que los medios hayan torcido así mis dichos, sacándolos fuera de contexto. Yo pensé que el Secretario de Derechos Humanos, después de todo el té que se había tomado para encerrar a estos héroes se merecía algo especial. No un tecito de saquito así nomás sacado de la cajita. Así que le dije .Té, voy a .macciar. con mis propias manos.. Como el .café macciato., ¿viste? Pero en vez de café, té. Pero con el ruido que había parece que fui malinterpretada, lo cual me resulta terriblemente doloroso.

MARINI: Entiendo.

CECILIA PANDO: Igual me parece que hay que tener la mente muy podrida para interpretar una cosa así. ¿Cómo voy a amenazar de muerte a alguien en medio de un juzgado? ¿No es más lógico que me esté ofreciendo a preparar un .té macciato.?

MARINI: ¡Y con tus propias manos! Una cosa artesanal, casi de madre. Sos una santa.

SALAZAR: (Re caliente) ¡Ustedes pretenden tomar por estúpidos a medio país! ¡Por favor!

MARINI: ¡Por favor, Salazar, estás hablando con la encarnación del Perdón Cristiano mismo!

SALAZAR: ¡Pero si todos la vimos hacerle a Duhalde un gesto de degü

CECILIA PANDO: No, no. Yo le quería dar a entender que, si prefería, le hacía un .cortado. (le hace a Salazar el gesto de degü en forma ilustrativa).

SALAZAR: (Alteradísimo) ¿Me estás amenazando, loca de mierda???

CECILIA PANDO: No. Le estoy mostrando cómo era el gesto que le hice al Dr. Duhalde (vuelve a hacer el gesto de degü.

SALAZAR: ¿¿¿Y ahora???

CECILIA PANDO: Ahora le estoy mostrando cómo fue el gesto que hice recién, cuando le mostraba cómo fue el gesto que le hice al Dr. Duhalde (vuelve a hacer, por tercera vez, el gesto de degü.

SALAZAR: ¡Bueno, pare con la ilustración! ¡No hace falta!

MARINI: Calmate, Salazar. Estás muy nervioso.

CECILIA PANDO: Se lo ve muy nervioso. Pero a lo mejor tiene razón: si quiere la .corto. (hace otro gesto de degü Salazar no lo puede creer. Luego, ella se cubre el rostro entre las manos y solloza).


(Salazar está indignadísimo. Marini consuela a Cecilia Pando mientras echa a Salazar una mirada de reproche, como diciendo .mirá lo que hiciste.)


SALAZAR: (Saca una carpeta) Disculpen mi escepticismo, pero acá tengo la desgrabación de otro video, que no fue tan difundido, donde se escucha a la Sra. Pando diciendo otras cosas que no tienen forma de ser malinterpretadas más que como ejemplos de psicopatía y perversión fascista.

CECILIA PANDO: ¿A ver?

SALAZAR: Por ejemplo, cuando se apagaron las cámaras lo primero que le dijo al DR. Luis Duhalde fue: .Vas a terminar en una zanja..

CECILIA PANDO: Exacto. Justamente, fue una manera de decirle al Dr. Duhalde que estaba terminado de .zanjar. este conflicto.

SALAZAR: (Mira muy seriamente a Pando, agita la cabeza incrédulamente y continúa leyendo) .Sé dónde vivís. Sé a qué escuela van tus hijos, conchudo..

CECILIA PANDO: Allí le estoy reconociendo al Dr. Duhalde su condición de hombre público, que no tiene nada que ocultar, y su mérito de hombre de familia que cumple con la ley de educación, enviando a sus hijos a la escuela.

SALAZAR: ¿Me está jodiendo?

CECILIA PANDO: ¿Digo el nombre de la escuela al aire, como para que este reconocimiento sea todavía más público?

SALAZAR: (Nervioso) No. ¿Y lo de .conchudo.?

CECILIA PANDO: Bueno, no hace falta que diga que las mujeres han tenido la actitud más valerosa en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura. De alguna manera quería hacerlo sentir parte de este grupo de valerosas mujeres. La verdad, no entiendo cómo el Secretario pudo malinterpretar una cosa así.

SALAZAR: (Re caliente. Lee): En la desgrabación, también se describe cómo ud, totalmente fuera de sí, saca un cuchillo de carnicero y persigue a Luis Duhalde por todo el juzgado.

CECILIA PANDO: (Saca un enorme cuchillo de abajo de la mesa) Sí, este.


(Salazar se para, alarmado. Marini se sobresalta y mira el cuchillo algo inquieto)


SALAZAR: ¿¿¿Qué quiere a hacer con eso???

MARINI: Este… Bueno, la Sra. Pando debe tener una explicación para esto.

CECILIA PANDO: Por supuesto. Quería darle a entender al Sr. Duhalde que yo me puedo equivocar, pero como mis dichos habían sido interpretados con tanta mala fe, decidí graficarlo mediante una representación del dicho .en casa de herrero, cuchillo de palo.. Para eso, tenía que mostrarle este cuchillo; pero como no quería que el secretario se asuste .justamente, lo ví tan cansado y nervioso que hacía sólo unos minutos le ofrecí hacerle un .té macciato.- preferí mostrárselo por la espalda, para que lo vea de reojo que no es tan impresionante. Por otra parte, soy consciente de que el cuchillo no es .de palo., porque no soy herrera, sino ama de casa, donde trabajo con cucharas de madera, tablas de madera de cortar carne, pequeÑos cuenquitos de madera, etc. Por esto, me pareció que para que la metáfora fuera perfecta era esencial que el cuchillo fuera de acero inoxidable. ¿Se entiende?

SALAZAR: ¡No puedo creer lo que hay que escuchar!

MARINI: (También se indigna. Esto es demasiado incluso para él) ¡En serio, la verdad, que sarta de pelotudeces! ¡Algún límite tenés que tener, Cecilia, esto no te lo compro ni yo!

CECILIA PANDO: (Se le ponen los ojos en blanco, el rostro se le pone lívido y ataca a Marini, clavándole el cuchillo en el pecho varias veces) ¡Traidor!

MARINI: ¡Aaaah!


(Entran dos guardias y se llevan a Cecilia Pando. Salazar mira a Marini, ensangrentado. No está especialmente horrorizado. Apenas un poco incómodo por la situación).


MARINI: ¡Hacé algo, Salazar!

SALAZAR: De inmediato, Marini. ¡Producción! Traiga un poco de azúcar y una rodaja de limón.

MARINI: (Agonizando) ¿¿¿Para qué???

SALAZAR: ¿Cómo para qué? Porque té, hicieron, ¡mierda!


(Marini intenta darle, desde el piso y mientras agoniza, una bofetada a Salazar. Pero la imagen no congela, sino que Marini se muere. Suena la música de .No toca botón.).


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