Allende las fronteras de la Capital Federal hay un territorio inexplorado para el progresismo bienpensante de clase media pequeÑo burguesa universitaria. Un país diferente, desconocido, un país que no figura en los mapas, un país sumergido, con otros códigos, otras leyes, otro idioma. Un país hundido en las miserias de la oscuridad y la ignorancia más recalcitrante y tenebrosa .dicho esto sin ofender a nadie. Una Argentina profunda, tan profunda como un pozo ciego, por así decirlo: el País Submarino.
Me encuentro esta vez sumido en la oscuridad más absoluta, a pesar de que son las 3 de la tarde. No se trata de ningún fenómeno atmosférico; sencillamente tengo la cabeza cubierta por una capucha de cuero, una venda en los ojos y tapones de corcho en los oídos, requisito fundamental para que se me permita entrevistar a algunos de los miembros de una peligrosa organización: La Junta Vecinal de Caballito. La combi donde me llevan se mueve como si estuviéramos en la ladera de un volcán. .La chinga wea la madre chinga la raja weon la madre., me explica uno de los integrantes de la banda; luego de reinterpretar su argot, comprendo que el traqueteo se debe a los numerosos escombros de torres derribadas por los vecinos.
Flashback. 24 horas antes, me encontraba en la oficina del Tío, que insistía en que, luego de mis primeros pininos en San Telmo, ya debía estar lo bastante preparado para visitar un destino más alejado: Castelar, Lanús Oeste y Villa Martelli se encontraban entre las opciones. Epa epa epa, me vi obligado a contestar. .Piano, Piano, paremos la pelota, esto no es una carrera, bajemos los decibeles, papito no corras, vísteme despacio que estoy apurado, más vale perder un minuito en la vida que la vida en un minuto, tomate un tilo., agregué. Y antes de que el Tío pudiera pronunciar la palabra .mequetrefe., ya tenía a la Tía en el teléfono, y luego de una conversación donde el Tío se limitó a decir .Mmmh., .Ajá., .Lo que pasa es que…., .Claro, pero…., .No es tan así., .Bueno, voy a ver. y .Bueno., éste me preguntó .con una apoplejia inminente pintada en el rostro- a dónde me gustaría ir. Como intuí que .A mi casa. no sería aceptado como respuesta, recordé que alguna vez, un compaÑerito de primaria que parecía bastante normal y civilizado aseguraba vivir en Caballito, lugar que .según su imaginación infantil- era el centro geográfico de la Ciudad.
Claro que esto fue en los aÑos 70; Hoy Caballito es tierra de nadie. El .boom. inmobiliario de los últimos aÑos, donde se llegaron a derribar torres para construir nuevas torres, y a construir torres encima de las torres, con torrecitas en miniatura construidas en medio de los intersticios del mismo edificio, generó un movimiento de resistencia vecinal que pasó de las pacíficas juntas de firmas de sus inicios a la actual actividad de las peligrosísimas .maras. colombianas .integradas por vecinos de Caballito- que hacen de esta zona lo que es hoy: un Infierno en la Tierra. Su actividad principal es la demolición de edificios, que financian con la venta de escombros al Gobierno de la Ciudad .y que se destinan al rellenado de las costas del Río de la Plata.
.Chinga la raja weá lava táper aweonaoooo la madre que te la chinga madre., me dice .Macoco., el jefe de la .mara. que me recibe, un ingeniero de 56 aÑos que se desempeÑaba como miembro del Consejo de Administración de un edificio del pasaje El Maestro y que actualmente .con el cuerpo totalmente tatuado a mano- arenga a los miembros de la pandilla a destrozar los nuevos emprendimientos inmobiliarios al grito colectivo de .¡Acá entra un alfiler y esto esplota!.. Lo primero que hago es pedir que me quiten la capucha y los tapones, ya que no me permiten entender bien su caló. Entonces, escucho atentamente las palabras del Líder: .Chinga la raja weá lava táper aweonaoooo la madre que te la chinga madre.. Solicito si me pueden poner la capucha de nuevo. El Líder asiente, con un gesto.
La .Chingaperros., una jovencita de 47 aÑos que inició una nueva vida .era psicopedagoga de un Instituto especializado en psicodramas con máscaras africanas- junto a La Junta vecinal de Caballito es la encargada de conducirme a una de las incursiones delictivas de este grupo; debido a mis limitaciones, logro percibir su accionar utilizando los sentidos del olfato, el tacto, la propiocepción, la sensación de calor y frío y mi intuición femenina. Los miembros de la .mara. empiezan consultando los clasificados, rodeando con un óvalo dibujado en marcador los avisos que rezan .Espectacular Torre a Estrenar en caballito., para luego mirar la dirección.
Armados de mazas, piquetas y explosivos, los miembros de la .mara. llegan al lugar donde se efectuará el operativo. Una parejita que busca departamento huye espantada ante la aparición de la Junta. También se acercan otras “maras” como la Comisión Edilicia de Caballito y la Agrupación Por un Caballito Sensible. Tras algunos violentos escarceos, estas bandas huyen mientras la Junta lanza un salvaje grito de triunfo. El paco, el peyote, el XTC, la pasta base, el guaraná, la salvia y la chicha muqueada corren entre los pandilleros como si se tratara de una ronda de mate. Los salvajes festejos duran toda la noche, donde un par de miembros de la banda .un coronel retirado y el joven dueÑo de una productora de publicidad- son degollados por sus propios compaÑeros, embriagados por los estupefacientes y el olor a sangre y a escombro. Temo por mi vida.
Al amanecer, se aprestan para la verdadera orgía de demolición; siguiendo un ritmo hipnótico, los miembros más humildes de la .mara. golpean con sus mazas las paredes del edificio .una construcción de categoría, dos cuerpos, 23 pisos, pileta y SUM, ubicado sobre la Av. Acoyte, .La raja madre wey, chinga cabrón me chinga la raja tengo la porra como jilguero aweonaooo la weá pinche raja la weá., me explica la .Chingaperros. con una sonrisa desdentada que quiere ser amable, sin éxito. Asiento a sea lo que fuere lo que me ha explicado, y entonces se produce el espectáculo más impresionante: Desde el horizonte se siente un rugido; y entonces surge una inmensa grúa color amarillo flúo pintarrajeada con aerosol rojo, blanco y negro.según lo que me informa mi sentido de la propiocepción-, armada con una inmensa bola de demolición (adquirida clandestinamente al Ejército), conducida por el mismísimo .Macoco.. La pandilla, mareada de drogas y apocalipsis, lanza aullidos inarticulados; algunos, arrebatados por un furor místico, se inmolan bajo las ruedas de la grúa, como en el ritual indio del .Juggernaut..
Entonces el Líder lanza un discurso, que conmueve en su primitivo sentido de la Justicia (.Aweonaooo, chinga la weá, madre que te pan con queso lava táper weón la chingada raja pionche cabrón ooooooooo alto papón weá la chingada madre la raja.), y moviendo unas palanquitas inicia la destrucción de la mole. Los escombros comienzan a caer, como si fuera la última lluvia; los miembros más lúcidos de la .mara. se refugian bajo los trozos de chapa que encuentran en el piso cubierto de basura del barrio. Los más emotivos mueren con la boca abierta de estupefacción, aplastados por trozos de kitchinettes, habitaciones de servicio y baÑos completos.
Completamente ciego y sordo, logro .guiado por el sentido del gusto- guarecerme bajo un refugio de parada de un colectivo que se mantiene en pie a duras penas. El bombardeo dura horas.
Por la noche, todo parece haberse aquietado, menos el furor edilicida de los supervivientes, que se tambalean, algunos por las 24 horas de embriaguez, otros por los ladrillazos en la cabeza. Contemplo .con el olfato- los restos del pequeÑo gimnasio del edificio: un espectáculo que hiela la sangre. Sospecho que ya nadie usará esa escaladora, que yace descuartizada junto a los restos de una bicicleta fija.
.Raja la pinche weon wey wey alta papirusa antichorro só cobani la weá la raja pinche madre cabrón., me informa la .Chingaperros.. Mientras los miembros más veteranos de la .mara. acopian los escombros que permitirán seguir financiando sus actividades, el Líder escribe una Carta Abierta al Ing. Mauricio Macri, y el grueso de la banda se deja llevar por el ritual que corona la Hecatombe: la matanza de un extranjero. En su media lengua, me sugiere que, con el menor aspaviento posible, me tome el 141.
Completamente aterrorizado, huyo, no sin antes pasar por el Parque Rivadavia y adquirir un par de DVDs .que no tengo idea de si son legales o no, yo no sé, la verdad es que no tengo idea, no sé nada, a mí me parece que son legales, yo qué sé por qué son tan baratos, no sé, no sé, es cosa de ellos, capaz que pierden guita, yo no sé nada.
Pronto llego a un lugar que me parece .según mi sentido de la ubicación horaria- reconocible, del otro lado de la Av. Córdoba (la ventaja de Caballito es que, al encontrarse en el centro geográfico de la Ciudad, todos los colectivos que por allí pasan se alejan de allí. Una suerte de propiedad topológica. Es como cuando estás en el Polo Norte, que más al Norte no podés ir. Eso sí, hace frío. En el Polo Norte, digo). Llego a casa y me sirvo un reconstituyente; pongo un DVD, para olvidar las horrorosas sensaciones que he vivido. Y olvidando a .Macoco., la .Chingaperros., la bola demoledora y el gimnasio hecho pedazos, trato de disfrutar de .Rocky IV..
Probablemente, maÑana lo intente de nuevo, esta vez quitándome la capucha. Por el momento, es lo único que me hace sentir protegido.
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