Escribe el Ing. Jorge Cubero Sosa
Experto en Catastrofismo Municipal
todosvamosamorir@ubbi.com
Existe un axioma que dice .siempre se puede caer más bajo., y parafraseándolo, suelo decir en los almuerzos familiares (con cierta consternación por parte de mi esposa, que me insiste con eso de .Jorge, acordate lo que dijo el terapeuta de los chicos.) que .siempre podemos caer en un pozo de destrucción y exterminio, envueltos en caos, lenguas de fuego y plagas asesinas mayor que el que estamos viviendo actualmente.. Efectivamente, el momento ha llegado, así que les recomiendo no quitarse el traje de amianto antirradiactivo (en el caso que no lo tengan puesto, sólo tengo un .en qué mundo viven. para ustedes).
Porque a la serie de burbujas a punto de estallar del precio de la verdura, se suma otra serie de burbujas, aún más específicas .una especie de burbuja adentro de otra burbuja- del precio de la papa, comparable al de las orbes más onerosas del mundo (París, Londres, Montecarlo). Examinémoslas de cerca .siempre con casco, aerosol paralizante y pastilla de cianuro a mano, por favor:
La .Burbuja de la Desaparición del Puré Instantáneo.: La Ciudad de Buenos Aires NO-ESTá-PREPARADA para tolerar los cálculos de los fabricantes de puré .Chef., cuya economía evidentemente NO-ESTá-PREPARADA para sumar a los gastos de deshidratación y empaque en vivos colores, los de la compra de papas que parece que son de oro. Como consecuencia, el puré instantáneo ha desaparecido de las góndolas de supermercados y de chinos de la vuelta, provocando un vacío importante en el menú de niÑos de los niÑos de 3 a 11, que a partir de ahora se ven obligados a comer .salchichas sin nada., creando una generación de frustrada, y por consiguiente compuesta por potenciales asesinos de masas.
La otra opción no es menos inquietante: hacer la inversión y comprar papas auténticas, con la consiguiente .reducción de disponibilidad temporal. a la hora de la cena. La preparación de puré instantáneo, calculada en unos ocho minutos, pasaría a ocupar unos cuarenta en el proceso de producción de .puré real. (que involucra lavado de papa negra, pelado, cubeteado, hervido de agua, echado de cubos en el agua .con los riesgos de quemado con vapor que implica- salado de agua, colado, pisado de papa, etc.). Es decir, cinco veces más.
Además de las corridas y accidentes de tránsito que produciría esta reducción de tiempo disponible, se corre el riesgo de que se produzca un .desplazamiento proporcional. de esta pérdida de tiempo hacia otras actividades, por lo que un viaje de media hora al trabajo, por ejemplo se transformaría en un viaje de dos horas, una película normal de estas de ahora que duran tres horas pasaría a tener doce, etc.
¡Así, por somatización, la totalidad de la población envejecerá a velocidades supersónicas hasta que las calles de la ciudad se vean alfombradas por ejércitos de cadáveres apergaminados repentinamente, como en las películas de terror, por no hablar de la invasión de buitres y cuervos atraídos por la inminencia de la corrupción! En países más serios, el Gobierno suple la ausencia de puré instantáneo con el reparto a domicilio de esclavos .conquistados a países vecinos- especializados en la preparación de puré de verdad; pero eso sería Argentina aÑo verde, y aquí segumos rigiéndonos por la vieja legislación de la Asamblea del aÑo XIII.
La .Burbuja de la Irlandización de la Población.: La carestía actual de la papa corre el peligro de retrotraernos al infame episodio histórico de .La Hambruna de la Papa., en el cual millones de irlandeses perecieron de hambre debido a la escasez de papas durante cincuenta aÑos; ¿cuándo ocurrirá que, por somatización, se .despierte. en la población el .gen latente irlandés., que entre nuestros nativos se manifiesta bajo la forma de un oficinista fofo de la zona de Retiro que va al Happy Tour y festeja el .San Patricio. embriagándose como un cerdo?
Decididamente la Ciudad Autónoma NO-ESTá-PREPARADA para la metamorfosis de millones de personas civilizadas, por ejemplo, tu sobrino, tu abuelita, la china de la vuelta y ese seÑor tan simpático de la esquina que habla solo, en estos desagradables ejemplares. Las instituciones más nobles caerán bajo los vómitos alcohólicos y las trstabilladas de morsa de los .falsos irlandeses., y encima colapsará superpoblada la zona de Retiro, produciéndose accidentes ferroviarios e incendios con vista al negocio inmobiliario en la Villa 31. Por último, se multiplicarán los grupos de música céltica, que producirán daÑos irreversibles en los oídos de la población a través del uso indiscriminado de la diabólica gaita.
Por supuesto, en otras ciudades se previene el despertar del .gen irlandés. inyectando preventivamente a la población ADN británico extraído a las bandas de hooligans durmiendo la mona que asisten a partidos de fútbol internacionales, pero esperar esto en nuestro país es como pedirle peras a la zorra y las uvas.
La .Burbuja de la Hiperestimulación de la Motricidad Fina.: La Ciudad de Buenos Aires definitiva y decididamente NO-ESTá-PREPARADA para resistir el cambio de guarnición de los locales de comidas rápidas que infestan los cien barrios porteÑos. Cuando ya se haga imposible acompaÑar la hamburguesa de las .Cajitas Felices. con papas fritas, la central de Atlanta. de estas cadenas ordenará cambiarla por otro hidrato de carbono, y cientos de empelados del mes pasarán a preguntar .¿Por cincuenta centavos más desea agrandar su timbal de arroz?.. El cambio será aprentemente inofensivo, pero cuando millones y millones de niÑos, estimulados por el ejercicio de mojar grano de arroz por grano de arroz en el tradicional charco de ketchup empiecen a estar dotados de una motricidad fina sobrehumana, será el comienzo del fin.
Imaginemos un ejército formado por nuestros hijos, convertidos ahora en una suerte de .manos. (no se descarta la aparición de especímenes supernumerarios), con manos terminadas en algo más parecidos a longilíneos tentáculos que a dedos, deambulando por las calles sin posibilidad de ser derrotados (desarmar a las fuerzas de seguridad, llegado a ese extremo, será un juego de niÑos para estos, eeehhh, niÑos), y desatornillando a mano desnuda, por simple diversión infantil, como suelen hacer los infantes, todo artefacto que se presente en su camino. Colectivos y automóviles colapsarán en plena marcha, los ascensores se desplomarán en caída libre, los carteles luminosos se desprenderán de sus engrampajes y caerán sobre los transeúntes. Será el caos. Hasta que uno de ellos llegue a la Computadora Central de la ciudad, y, al desarmarla, sencillamente destruya lo poco que quede de un plumazo.
En ciudades más serias se entrena a los pequeÑos desde la Nursery en el uso de computadoras, para que el Síndrome del Túnel Metacarpiano y la Aparición de Sobrehuesos en Forma de Estrella Shuriken atenúe un poco este potencial peligro. Pero, claro, acá ni siquiera se nos permite enviarlos a la Academia Pitman, con lo bien que me vendría que el más chico me tome los dictados. Estamos en la edad media.
No agregaré, por redundante, que estas burbujas nos estallarán en cualquier momento en la cara, dejándonos metafóricamente ciegos y desfigurados, sino sencillamente que le dejo todas mis pertenencias .no metafóricas- (en una esfera de titanio, enterrada debajo de mi refugio antiatómico subterráneo), no a mis nietos ni a las generaciones futuras (que no las habrá), sino a la raza de Primordiales resistentes a la radiación y a la lluvia ácida que pretenda habitar el suelo porteÑo una vez desaparecida nuestra especie.
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