El .bolazo sexual. de chofer de taxi ya forma parte de nuestra tradición cultural popular. Cualquier cosa puede dispararlo: Desde el afiche callejero portando la imagen de una supermodelo a una atractiva mujer cruzando por la senda peatonal, pasando por un tema de Ricardo Arjona emitido desde la radio, el caso es que los miembros de este gremio (en el sentido más inocente de la palabra .miembro.) nos ofrecen a diario, además de sus eficientes servicos de transporte, ricas y fecundas muestras esta suerte de .literatura erótica improvisada.. Un bonus extra que no es reconocido debidamente.
Había que esperar al surgimiento de un Remigio Ariel Spadavecchia, taxista de raza, 61 aÑos no muy bien llevados y ciento diez kilos peor llevados aún, conformando lo que podríamos denominar un espectáculo repelente, para que la crítica, siempre encerrada en su cúpula de cristal, reconozca la mayoría de edad de este género popular.
Spadavecchia lleva sorprendiendo a miles de pasajeros con sus deliciosas invenciones, y, de carácter inquieto, como los verdaderos artistas, no se conforma con provocar las emociones tradicionales de este tipo de relato .incredulidad, cinismo y/o bronca, según el caso .para experimentar con otros géneros, como el policial, el realismo mágico o el sci-fi.
Los pasajeros habituales lo conocían como .el viejo ese pa*ero que dice cualquier cosa.; hizo falta que una extranjera (nadie es profeta en su tierra), María Gracia Antúnez, que se encontraba de visita en nuestro país y que es la directora general de la Editorial Mástil Enhiesto .responsable de los libros de autoayuda sexual (en el sentido más inocente de la expresión .autoayuda sexual.) de Iosune Olarticoechea .descubriera el natural talento de Don Remigio y publicara, luego de viajar con Spadavecchia, grabador en mano, durante unos seis meses .en los que Spadavecchia no sospechaba demasiado y creía que, sencillamente, María Gracia se lo estaba tratando de levantar .un grueso volumen, reuniendo doce cuentos largos o novelas cortas en donde el taxista, protagonista de todos y cada uno de ellos, hace literatura con mayúsculas .en el sentido más inocente de la palabra .mayúsculas. -al tiempo que se cocina en su propio jugo.
Disfrutemos, pues, de algunos fragmentos de .Relatos de un Viejo, como Decirlo, medio .Ansioso..:
.Uy, sabe, vio a la mujer esta, la del aviso ese de corpiÑos que pasamos recién. Es pasajera mía. Posta. Vive por la zona de Recoleta. Me tocó llevarla al Canal América, no sé si lo conoce, bueno, parece que la seÑorita, no sé, se ve que se encaprichó conmigo, porque llamaba siempre al radiotaxi y pedía especialmente por mí. Bueno, trasca, la cosa es que a la tercera vez, vio (Spadavecchia se pasa el pulgar por el labio inferior), a mí me parecía que me miraba bastante fijo, vio, por el espejo retrovisor. Así como usted. Y uno no es de piedra. Así que en fin, que pin, que pam, yo le dije si quería que fuéramos a tomar algo. Y bueno, una cosa lleva a la otra, para qué le voy a contar. Terminamos en un hotel. Uy, mamita querida. La flaca se ve que no había tenido una buena experiencia en su vida porque se mostró agradecidísima. Me regalaba cosas. Llegó el momento que le tuve que decir que me dejara en paz, vio. Ahí empezó el problema, porque estaba bastante obsesionada. En fin.. (Fragmento de .La piba esa del afiche: una historia de Amor.)
.A todo esto, a mí Arjona me encanta, vio. Y a qué taxista no, si refleja bastante el vivir cotidiano de uno. Justamente, una pasajera, muy parecida a usted, con su impronta, digamos, bastante portentosa, uy uy uy, mamita querida, me llevó a serle infiel a mi mujer una vez. Al final le tuve que decir que la cortáramos porque yo no quería perder a mi familia, vio. Para qué. Me llamaba todos los días, estaba obsesionada, tuve que cambiar el celular. Después resulta que el tema es que, en una de nuestras maratones amorosas, digamos, no la quiero ofender, se había dejado un diamante indio en la guantera. Y claro, la perseguía una secta de thugs, asesinos hindúes, que quería recuperar el diamante a toda costa. Pero yo no me quería arriesgar a verla, para que la pasión desbordante que nos abrasaba no se apoderara otra vez de nosotros. Trasca, ahí estaba yo, peleando contra doce thugs con la barra trabavolantes. No voy decir que fue sencillo acabar con todos ellos.. (Fragmento de .La Minita esa de Zona Norte: una historia de Misterio.)
.Qué mujeres se ven en la calle, eh. Y las pasajeras, uy, mamita querida (Spadavecchia se enjuga el labio inferior). Las extranjeras especialmente. El otro día me tocó llevar una seÑora de Rumania, era. Qué mujer, uy uy uy, mamita querida. Claro, después resultó difícil sacármela de encima, me llamaba todos los días, los muchachos de ahí de la parada me cargaban, y bueno, uno no es de piedra, vio. Lo peor es que después resultó ser un importante miembro del Ejército de los No Muertos. ¡Vampiros, sí! ¡Criaturas de la noche, que se arrastran por la superficie de nuestro planeta con el único objetivo de extraer el líquido vital de los desprevenidos mortales! Y bueno, trasca, lo que decía esta mujer es que los latinos somos bastante distintos, vio, más fogosos, no sé, eso decía ella, y parece que tenemos la sangre más dulce.. (Fragmento de .Una pasajera extranjera, así, portentosa como usted: Una historia de Vampiros Chupasangres.)
.Uy, uy, uy, qué mujer ésta, bárbara está. Y le voy a hacer una infidencia, ya que entramos en confianza, yo con usted ya me sentiría cómodo como para tomar algo, vio, en fin, así como la escucha tan fina, tan modosita en la radio, no sabe lo que es en la intimidad esta mujer. Porque resulta que yo la estuve llevando durante seis meses a la radio, al canal, medio ques e encaprichó conmigo, llamaba y decía .por favor mándenmelo a Remigio.. Así. .Mándenmelo.. Tremenda era. Entonces un día sube con otras cinco chicas iguales a ella, con enteritos plateados. Parece, esto no salió en ningún medio pero uno acá arriba se entera de cosas, que venían del planeta Gymnos, que está sólo habitado por mujeres, y necesitaban acumular energía a través de orgasmos. Ahí entendí un poco por qué me daba tanto para que tenga, porque uy uy uy mamita querida, no sabe cómo me dejaba, llegaba a casa y decían que me había pasado un camión por encima, y el caso es que trajo a las otras pibas que eran de su estado mayor, que pin, que pam, trasca fuimos a un hotel y estuvimos un par de días, encerrados. Todo por el bien de su planeta y también de paso las dejé bastante contentas, sonrientes, vio (Sonríe en forma abominable y se enjuga el labio inferior con la manga de la camisa leÑadora).. (Fragmento de .La conductora esa de la tele que está bárbara, así, así, como usted: Una historia de ciencia ficción.)
.Uy, uy, uy, mamita querida, uy, uy, uy. ¿Usted sabe a quién es parecida? A Angelina Jolie. Justamente, la otra vez, yo le voy a hacer una infidencia porque me parece que usted y yo somos almas gemelas, es más, si me da su teléfono me vendría bien, para llamarla por si necesita algo, cualquier cosa, qué se yo, si quiere charlar, como está acá sola en el país, en fin, le contaba que esta piba estuvo por acá, de incógnito. Yo lo sé porque contrató la empresa nuestra para hacer los viajes durante una semana y en fin, se ve que el marido muy bien no la trataba porque, bueno, cómo decírselo, la vi llorar, así que yo, que soy taxista pero ante todo soy un hombre, paré el taxi, la llevé a tomar un café y la saqué adelante. Y de ahí, trasca, en fin, se pusieron las cosas medio bravas, que pin, que pam, terminamos pasando el fin de semana en un hotel. Dos seres, completamente diferentes, de universos opuestos, de orígenes improbables, dos líneas que deberían haber sido paralelas, juntándose en el horizonte del Azar. ¿Qué fuerzas, qué misteriosos e imprevisibles rayos cósmicos logran desviar la inevitabilidad del Destino? Y al mismo tiempo, ¿qué era lo que teníamos en común? Aparentemente, nada: Angeline parecía vivir su glamorosa existencia con la irresponsabilidad de un niÑo, pero también con su innata crueldad, que aplicaba especialmente contra sí misma, daÑándose, revolcándose en la mierda. Mientras que yo, un ser casi absurdo en su marginalidad del mundo, pobre, obeso, al borde de la ancianidad, con la módica felicidad de la familia y esporádicas aventuras amorosas, a pesar de mi clínica depresión, a pesar de no sentir mi entorno a fondo, de sufrir la vaga percepción de una realidad que me era retaceada, como la luz de la cueva de Platón, tenía sin embargo delante de mí la libertad, la infinitud de destinos de quien no tiene demasiado que perder: la suerte de los miserables. Pero algo sí nos unía, y pude percibirlo en la comisura de sus labios tristes mas alegremente cínicos, una visión, desencantada tal vez, pero posada sobre el mismo objeto, el mismo inasible objeto: la esperanza y el desprejuicio de quienes son conscientes de su infelicidad, o tal vez de su no del todo entera felicidad. Y ahí, trasca, me dejó hecho un desastre, tremenda la piba.. (Fragmento de .A ver cuándo me deja invitarla a un café, que se me está haciendo la estrecha, je, je: Una historia con mucho monólogo interno.)
El libro, dice Antúnez, será lanzado una vez solucionados los problemas legales con Spadavecchia, quien ha iniciado juicio contra la editorial, que se niega a pagarle derechos ya que lo suyo es .arte oral.. .Y además, por asqueroso., susurra la editora off the record.
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