Escribe el Ing. Jorge Cubero Sosa
Experto en Catastrofismo Municipal
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En nuestra prédica diaria en pos de un alarmismo sano y cotidiano, los expertos en catastrofismo necesitamos toda la ayuda que podamos procurarnos: de parte del periodismo, de las fuerzas del orden, de las fuerzas de la delincuencia (recuerdo que en la obra .Crisis en las Tierras Infinitas. los supervillanos de la Tierra-2 colaboraban para evitar la destrucción de su planeta), del ejército, de los vendedores de armas, los constructores de refugios antiatómicos, los ingenieros de verdad y de las instituciones religiosas.
Y hablando de éstas últimas, me llama bastante la atención cierta indolencia, cierta falta de seriedad a la hora de colaborar con nuestra tarea, especialmente con la tradición de anuncios del Fin del Mundo, Armagedones, Apocalipisis, Anticristos, etc. que tiene esta última. Después de todo, uno es ingeniero .es una manera de decir .y tiene la capacidad de realizar cálculos estructurales, técnicos .por decir algo -, etc. para predecir la próxima hecatombe; pero no nos han capacitado .entre otras cosas – para detectar a las Fuerzas Oscuras del Submundo. Eso le corresponde a la Iglesia; pero parece que ahora miraran para otro lado. En fin.
El Evangelismo tampoco es de gran ayuda: sus denuncias contra los Beatles, los Pitufos, Xuxa, el heavy metal, Halloween, el SeÑor de los Anillos y PiÑón Fijo nunca han sido investigadas a fondo; y sin embargo, cada tanto nos enfrentamos a oleadas de satanismo colado en nuestras vidas, sin que parezcan darse por aludidos. Por ejemplo, hace unos aÑos, existió el auge del diávolo, este primitivo juego medieval resucitado por algún juguetero trasnochado; no hace falta estudiar en la Dante para saber qué significa .diávolo. y cómo se insta así a nuestros niÑos a acostumbrarse a cohabitar con el Lado Oscuro.
Y hoy, se intenta disfrazar a nuestra juventud de sicarios del Maligno con las .zapatillas de pezuÑa.. ¡Sí, zapatillas de pezuÑa! Yo no se como a los conductores semi-brasileÑos de los programas televisivos de medianoche, o al mismísimo .Gran Inquisidor. se les escapó esta nueva amenaza. Tampoco puedo hacer un análisis de sus satánicas consecuencias. Pero sí puedo enumerar algunas de las cuatro o cinco docenas de inminentes .burbujas. a punto de estallar debido a este flagelo:
La .Burbuja de la Matanza de los Exorcistas.: La profesión de exorcista no está bien remunerada y conlleva además serios perjuicios para la salud mental y el equilibrio del temperamento. Muertes de inocentes a manos de ángeles caídos, visiones del mas allá, vómitos verdes, coprolalia, palabras al revés, todo apunta a convertir a estos nobles trabajadores en piltrafas. Pero el gobierno no los compensa, no les ofrece tratamiento psicológico. Y ahí andan por la calle, con todas sus armas encima, como bombas de tiempo andantes; hasta que se topen con algún usuario de .zapatillas de pezuÑa.. Decididamente la Ciudad de Buenos Aires NO-ESTá-PREPARADA para contener a seiscientos o setecientos exorcistas con su cordura completamente quebrada ante la visión del Enemigo mirando vidrieras por Cabildo como si nada, lanzándose a a exterminarlos con sus cruces, sus hostias, sus Padrenuestros, sus aguas benditas, sus ballestas con estacas de madera y sus arcabuces con balas de plata, produciendo masacres y baÑos de sangre aquí y allá.
En países más serios, el gobierno instruye a las tiendas de calzado para que con cada par de .zapatillas de pezuÑa. se regalen chalecos antibalas y varias raciones de Cal-c-vita (para prevenir resfríos por mojaduras con bombas de agua bendita); pero estamos en Argentina, y sólo queda rogar para no quedar en la línea de fuego de los .crucifijos shuriken..
La .Burbuja de la Invasión Heavy Metal.: Definitivamente y decididamente, nuestra ciudad NO-ESTá-PREPARADA para contener a los ejércitos de amantes del Rock Satánico que la invadirán, atraídos por la proliferación de gente con pies de macho cabrío. Se rebalsará la capacidad de la cadena de remeras .Locuras., con sus inevitables avalanchas y atropellamientos, se multiplicará la demanda de camperas de cuero, produciendo la .Segunda Extinción del Ganado Bovino., con sus nefastas consecuencias en la alimentación de nuestros habitantes y se el consumo de cerveza llegará a puntos incalculables, colmando además la capacidad de nuestras cloacas, con las consiguientes muertes por asco.
La .Burbuja de la Involución Humana.: De extenderse el uso de este tipo de calzado, no pasará mucho tiempo .ponele dos aÑos -hasta que, Evolución mediante, sólo sobrevivan los individuos que puedan calzarse estas zapatillas con comodidad, para lo cual deberían desaparecer los dedos del medio; combinada con al inevitable .Burbuja de la Invasión Heavy Metal. y la extensión como peste de los .cuernitos., no pasará mucho tiempo hasta que la ciudad se pueble de mutantes con apenas dos dedos en cada extremidad, que al no poder utilizar herramientas, deberá manejar las cosas con las mandíbulas, quitándole espacio a la caja craneana y por fin, en diez o doce aÑitos, poblando la ciudad de antropoides. Antropoides malos, furiosos, enfermos de hidrofobia y calzados con letales .zapatillas de pezuÑa..
Creo que no hace falta que aclare que nuestra metrópoli NO-ESTá-PREPARADA para ser habitada por monos y antropófagos. En otras cuidades, en Dinamarca, en Suecia, en Canadá, el Gobierno destina, por cada 100 pares de zapatillas de pezuÑa vendidas, 10 millones de yens a la capacitación de etólogos especializados en el manejo de conducta de primates (y algo de Jiu-Jitsu, por las dudas); aquí, en cambio, se espera .como dijo un funcionario cuya renuncia aún, .sorprendentemente. no ha sido pedida .que .los monos esos se devoren entre sí.. Lamentable.
La .Burbuja de la Muerte por Explosión Interna.: Por fin, un escenario tal vez algo fuerte para lectores sensibles, pero por otro lado inevitable: la .diabolización paulatina. de nuestra sociedad continuará con enteritos rojos de látex, la inserción quirúrgica de cuernitos y, lo más grave de todo, la moda de .colas terminadas en flecha. injertables en el recto. Esto producirá serios trastornos en la evacuación de deshechos orgánicos, adelantando varias semanas este fenómeno que se esperaba como consecuencio del precio de la verdura; pero como los trajes de látex impedirán la explosión del aparato digestivo hacia fuera, la población sufrirá masivamente explosiones internas, arrasadno además con el sistema respiratorio y pulverizando el esqueleto por el,impacto, cayendo los habitantes de nuestra ciudad como bolsas o sacos vacíos.
Como esto no garantiza la muerte cerebral, estas .vejigas humanas. agonizarán durante semanas, entre horribles dolores, devoradas vivas por las plagas que se multiplicarán en la ciudad. Otras ciudades más civilizadas, Oslo, Reykiavik, Sydney, etc. le pagan, a través de un Plan de Salud Social Universal a los amantes de la tendencia diabolista la operación de esqueleto de adamantium, para que les explote todo lo de adentro, pero no se desplomen como bolsas de papas, y puedan irse a morir a un lugar limpio.
Y todo esto si no viene Mefistófeles en serio, que ahí no hay cursillo de supervivencia; por suerte ya hice bendecir las diez toneladas de agua potable que guardo en mi refugio antiatómico. Claro que no se puede usar para tomar (está bendecida), pero ya se me ocurrirá algo.
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