viernes, 13 de julio de 2007

.Trampa de Papel., Capítulo Final: .El Elegido.





(Por amplia mayoría, gana el FA, y Malvín decide rescatar a la Wanda)


Los ojos se me enllenaron de lágrimas al ver a mi gurí, ala carne de mi carne a la que no había conocido hasta ese momento. Y decidí bajar.


-Entendeme, Evangelina, bo, con más razón tengo que destruir a ese bicho. ¡Para que mi botija crezca en un mundo sin krakens!

-Pero, che, Malvín, no me podés hasher esto, no me podés!

-No te preocupes, gurisa .dije, besando en la frente a la Evangelina -. Volveré e iremos todos a comernos un chivito canadiense al plato.

Prometeme que no vas a hacer ninguna locura como seguirme.,.

-Está bien. .me dijo, fríamente.


Le guiÑé el ojo y me arrojé en el acto al pozo, por temor a arrepentirme y también a que la Evangelina me cortara la cabeza con su cartel de Adamantium.


Descendí durante lo que me parecieron horas. El olor a descomposición, ázoe, humedad y fritanga de cormalitos se iba haciendo cada vez más intenso. El miedo resquebrajaba la superficie de mi cuerpo de papel maché completamente desnudo. Sin embargo, lo acallaba cantando para mí el tema .Chiquillada., de .El Sabalero..


Por fin, toqué lo que parecía ser el suelo, un repugnante cúmulo de miasmas viscosos salido de las entraÑas de quién sabe qué criaturas de pesadilla. Afortunadamente, no parecía contener líquido de papelera o ya habría sido desintegrado; sin embargo, el olor al orín del Kraken estaba presente en la viciada atmósfera.


Use mí barba de Papá Noel para improvisar una antorcha y me encaminé por el túnel que se abría ante mí. Entonces sentí unos gemidos familiares.


En el centro de un pabellón gigantesco había un piletón inmenso, desde donde emergían los tentáculos del Kraken. Uno de ellos sostenía a la Wanda, como un corredor de Fórmula 1 exhibe su trofeo. O más bien, como un pescador atrae a su presa con la carnada.


-¡Malvín! ¡Ayudame!


Me arrojé hacia el gigantesco Kraken, con el pecho descubierto y sin armas ni nada .imaginaba que se me ocurriría algo en el camino .y entonces caí al piso, fulminado por imágenes de pesadilla. Recordé la batalla contra los zombies en Primera Junta, la lucha contra los monstruos del Ital Park, la muerte de mis compaÑeros de armas frente a mis ojos. Y también la noche en que la Wanda me dejó. Indefenso, en posición fetal sollocé como un gurisito, y entonces una voz habló dentro de mi cabeza.


.¡Te felicito, Malvín! ¡Has logrado llegar muy lejos en tu búsqueda!


.Sólo que, ¿estás seguro de querer encontrar lo que estás buscando? ¿Realmente quieres acabar conmigo, que soy el Motor, el Principio y el Fin de la Papelera que has defendido con tanto empeÑo, y que representa el orgullo máximo de tu Patria?


.¿No crees que un hombre como tú debería abrazar una causa realmente grande? ¡Piénsalo, Malvín! Piensa en el futuro de tu hijo. Piensa en lo que puedes brindarle como Comandante en Jefe de mis Ejércitos!.


Sacando fuerzas de no sé dónde, me incorporé, temblando, y miré a los ojos al demonio; y arrojándole la pistola de juguete contra el tentáculo (que rebotó, partiéndose en cuatro pedazos), grité, citando a mi compatriota Horacio Quiroga: .¡Ni nunca!.


Una voz fría y temblando por la cólera contenida habló en mi cabeza: .Entonces serás destruido..


Me dispuse a morir, y entonces una explosión me ensordeció. Y escuché una voz muy familiar.


-¡Cúbrrrase, Malvín! .dijo Rune, descendiendo por un fino cordel de acero con una bazooka al hombro. Y volvió a dispararle al monstruo, que soltó a la Wanda .

-¡Rune! ¡Me salvaste!


Rune sonrió, todo blancura perfecta del excelente Plan Dental Finlandés del Estado, y me dijo con tono confesional: -No puedo evitarrrlo, Sarrrrgento, luego de cinco aÑos de misión en Uruguay, ya me siento más uruguayo que finlandés. .y canturreó un par de estrofas de .Brindis por Pierrot..

-¡Cuidado!


Un enorme tentáculo de piedra bajó y casi nos aplasta. Rune cargó el bazooka y apuntó: -Este es un proyectil especial. En Finlandia los llamamos .el marinador..


Un proyectil terminado en ochenta y ocho puntas de adamantium con cuatro cartuchos cargados de ácido muriático explotó contra el Krake, llenándolo de ácido desde el interior al exterior. Entonces, en cosa de segundos, el monstruo pareció sufrir un ataque de epilepsia. ¡y envuelto en estruendos consecutivos, se desarmó en espantosas migajas!


Rune, la Wanda y yo nos acercamos al piletón, no pudiendo creer lo que habiamos visto. Y entonces lo vimos.


Un humanoide gordo, con el rostro cubierto de pelos blancos, envuelto en un ajustado traje de látex rojo, flotaba sobre el agua.


-Los felicito. Han logrado acabar con mi envoltura terrena.

-Es. ¡Es Sinter Klaas! .gritó Rune, emocionado.

-Así me conocen. Sí, soy el Ser que sus mentes logran reconstruir como .Santa Claus., .Papá Noel. o .El Viejito Pascuero..

-Cuidado. No se le acerquen .desconfié.

-Perrrro. En Finlandia crrrreíamos que sólo errra una leyenda que explotábamos comercialmente con mucha habilidad. ¡Incluiso tenemos un Parrrque Temático y todo!

-¿Qué mejor forma de ocultar mi existencia que haciéndola evidente, Sr. Nyqvist? .susurró el perverso ser, extrayendo un autito rojo a cuerda de una suerte de marsupia que emergía de su abdomen. .pero la hora de existir como una fantasía infantil ha terminado. No más regalitos para ustedes, niÑos.

¡Entonces, Sinter Klaas arrojó el autito, que se transformó en una ola de energía roja y blanca, y desintegró a Rune en el acto!


-¡Corré, Wanda!


Me arrojé sobre la criatura, para proteger a mi ex, pero fue en vano; de su marsupia extrajo una especie de muÑeca patas largas, que mutó en un elfo volador maligno hecho de luz infrarroja, que de un salto atravesó a la Wanda, matándola instantáneamente. Lleno de furia, intenté darle una trompada. Entonces, los pelos blancos de su cara, como pequeÑos bracitos, me araÑaron el cuello, haciéndome caer al piso.


-Si no fuera tan insignificante .murmuró Sinter Klaas .habría sido un digno contrincante. .y sacó un amenazante patito de goma.


-¡Nooo! .gritó la Evangelina, apareciendo a través del túnel.

-¡Qué hiciste, gurisa!!! ¡Me dijiste que no ibas a venir!

-Shabés que shoy argentina, shabés, y que no puedo mantener la más pínima palabra dada.

-¡No hay problema! ¡Se han ganado el Plan Familiar de Destrucción!


El patito de goma, transformado en un huevo de luz amarilla con hilos luminiscentes, voló hacia nosotros. Con los pocos reflejos que me quedaban, empujé a la Evangelina y el disparo se desvaneció en el aire.


-¡Eeeepa, cuidado con el pibe, Malvín!

-¡El pibe!

Miré triunfalmente a Sinter Klaas.


-Sinter Klaas. Te presento al Elegido.

-¿Qué?

-Al hijo de las Dos Orillas; El primer nacido nacido de padre uruguayo y madre argentina (he estudiado las leyendas nórdicas, y sé que es lo único que puede destruirte).

-¡No! ¡Noooo!!!


Presioné un botón, y el chaleco bomba de la Evangelina se abrió de par en par. El gurisito miró a Sinter Klaas con expresión atónita. Luego me miró a mí (con expresión atónita). Luego, bostezó (con la Evangelina hicimos .Aaaaaahhhh.). Pero no apareció ningún rayo ni nada. Sinter Klaas me miró a mí (con expresión atónita).


-Esperate un cacho, Sinter, bo. Ya viene. Dale, gurí.

-Malvín. -me dijo la Evangelina .Es hora de confesarte algo.

-.

-No soy argentina. Soy uruguaya.

-…

-Pero sabía que sólo fingiendo ser argentina podría entrar en el movimiento terrorista argentino, para poder encontrarme contigo y hacerte pagar, bo.

-Ah, puta mierda.

-No te enojes, bo.

-No, ta.

-¡Que tengan una feliz Navidad! .rugió triunfalmente el Sinter.


De adentro de su marsupia sacó una número cinco con el escudo nacional uruguayo, que en pocos segundos se transformó en una mortal bola de energía, lista para estallar; entonces, cuando el Sinter se preparó a arrojarla, me me quité el gorro de Papá Noel y atrapé la monstruosa bola, para metérsela en la marsupia; luego, me arranqué el cuerno de Adamantium y usándolo a modo de alfiler de gancho, le cerré la bolsa. Luego me arrojé sobre la Evangelina y mi gurí, para cubrirlos.


-¡Noooooooooooooo! .gritó el Sinter.


La explosión fue estruendosa, pero afortunadamente los cuerpos de Adamantium de la Evangelina y yo soportaron la ola de calor. Entonces, la cueva empezó a caer, Corrimos desesperadamente, mientras todo se desmoronaba, Subimos a la CuÑa del Sol Naciente, a Colonia, donde nos tomamos el Buquebus eyectable que estaba partiendo para salvar a los turistas y llegamos a la superficie.


De la papelera sólo quedaban escombros.


Han pasado tres aÑos. Le escribo una carta en una tabla de arcilla .con la papelera, todo vestigio de papel ha desaparecido en el mundo .a los padres de Rune, a quien simpre recordaré como un héroe.


La Evangelina juega con el Winston Walter .nuestro gurí .sobre la pista de hielo, lo único que ha quedado de la Papelera, y que ha servido para terminar de borrar fronteras entre Uruguay y Argentina. De cualquier modo, me alegro de que el Winston Walter pueda se educado como un uruguayo hecho y derecho, sin argentinazas ni cosas raras.


Lo que no impide que, de vez en cuando, le pida a la Evangelina que me diga .Qué hashé, Malvín, pibe..


FIN


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