(Una nueva emisión de “Las Dos Caras de la Verdad”, programa político conducido por Salazar, periodista combativo, y Marini, periodista reaccionario. En la mesa hay un plato de amarettis)
MARINI: Vivimos tiempos convulsionados, tiempos de cambios; tiempos en los que el hombre de la calle se pregunta “¿Qué está pasando? ¿Eh?” Para aventurar estas respuestas hemos convocado al Sr. Montefiore.
(Las cámaras enfocan a UN TIPO, el Sr. Montefiore)
MARINI: Todos conocen al Sr. Montefiore, por ser una presencia constante en todo tipo de programas dando opiniones sobre todos los temas imaginables; no sabemos muy bien a qué se dedica durante el día ni cuál es su rama de experiencia, pero tal vez por eso mismo puede opinar en forma tan categórica. ¿Puede ser, Sr. Montefiore?
MONTEFIORE: Y, yo no soy más que un HOMBRE COMúN, diciendo lo que piensa el HOMBRE DE LA CALLE.
SALAZAR: ¡Por favor, Marini! ¡Este tipo es un “opinador”! ¡No podemos caer tan bajo!
MARINI: Bueno, Salazar, parece que te molesta escuchar al HOMBRE COMúN, tan democrático y comunardo que te decís. A mí no me molesta y yo creo que lo que el Sr. Montefiore puede aportar es una visión disitinta, refrescante, poco académica. Por ejemplo, ¿cómo ve la tragedia del “Katrina”, que están viviendo los EEUU?
MONTEFIORE: Bueno, Marini, me alegro que lo pregunte porque tengo una opinión muy personal y bastante polémica sobre esto. Yo creo que…
(Pasa un avión por al lado de la ventana que tienen atrás como escenografía. El ruido no permite que se escuche lo que dice Montefiore)
SALAZAR: ¡¿Qué pasó?!
MARINI: ¡Yo pensé que esa ventana era parte del decorado! ¡Por favor, avisen la próxima vez, Dios Santo!
SALAZAR: Disculpe, ¿qué decía, Montefiore?
MARINI: Disculpá, Salazar, pero nos queda poco tiempo así que vamos a pasar a otro tema; la trágica estampida humana en Irak. ¿Qué opina, Montefiore?
MONTEFIORE: Bueno, acá también, yo sé que esto puede generar polémica pero…
(Salazar se atraganta con un amaretti y empieza a toser y a asfixiarse. Marini lo mira entre horrorizado y encantado de la vida. Entra corriendo un cameraman y le hace la maniobra Heimlisch o como se escriba y le salva la vida)
MARINI: ¿Estás bien, Salazar?
SALAZAR: ¡Cof!!! ¡Cof!!! Sí, mejor…
MARINI: Espero que esto te enseÑe a no comer como un cerdo… Disculpe, Montefiore, qué iba a decir?
MONTEFIORE: Bueno, lo que yo creo es…
SALAZAR: Pará, Marini, me hacen seÑas de producción, pasemos a otro tema que queda poco tiempo, además creo que el tema ya está medio agotado, ¿no?
MARINI: Es cierto, es cierto, ¿por qué no hablamos un poco del cambio de política del Gobierno con lospiqueteros?
MONTEFIORE: (Un poco nervioso) Sí, bueno, respecto a este tema tengo que decir que…
(Del inalámbrico de Marini empiezan a saltar chispazos; Se escuchan explosiones sordas como en los sketches de Olmedo y el traje se le incendia. Entra un tipo de seguridad con un matafuegos y lo apaga. Queda todo lleno de pequeÑas nubes de dióxido de carbono)
MARINI: ¡Aaaay, qué horror! ¡Cof, cof!
SALAZAR: ¿Estás bien, Marini?
MONTEFIORE: Por ahí no es un buen momento para que yo…
MARINI: ¡No, no! No vamos a dejar que estos pequeÑos incidentes turben la libertad de opinión.
SALAZAR: Además tenés que justificar el toco que te pagaron para venir acá, delincuente.
MARINI: Por favor, no seas grosero, Salazar. Rápido que queda poco tiempo. ¿Qué reflexión le merecen los ya no tan recientes atentados de Londres?
MONTEFIORE: Y, la verdad que es una…
(Le cae un reflector en la cabeza a Salazar. Entran varios chicos de producción a ayudarlo)
SALAZAR: ¡Ay, aaay, aaay, mi cabezaaa!
MARINI: ¡Rápido, Montefiore, no se amilane! ¿La liberación de Chabán? ¿La tragedia de CromaÑón? ¿Las coimas en el Senado? ¡Rápido, opine, Montefiore, opine!
MONTEFIORE: (Aterrado) N-no bueno, los argentinos… Los argentinos estamos…
(Uuna de esas bolas de máquinas para demoler edificios entra por la pared, derribándola. Al mismo tiempo aparece una mujer con un bebé reclamándole paternidad a Salazar. Por el otro wing entra un gorila escapado del zoológico y le arranca un brazo a Marini. El cuidador le tira una red y se lo lleva)
MARINI: ¡Aaaay, aaaay, mi brazoooo!!! ¡No importa, Montefiore, opine!!! ¿El atentado de Atocha? ¿El 20 de diciembre? ¿El 11-S?) ¿El plan Austral?
MONTEFIORE: (Pálido, mira a todos lados, la escena es un caos) Yo… Yo… Yo opino…
(Entra un anarquista con una bomba y amenaza con volar todo en represalia por los sucesos de la Patagonia Trágica. La mecha está llegando a su fin.)
MARINI: ¡Opine, Montefiore, opine!!!
MONTEFIORE: Yo… Yo…Tengo la mente en blanco… Yo opino que…
(La bomba estalla. Montefiore despierta; era todo un sueÑo)
LA MUJER DE MONTEFIORE: ¡Despertate, Mario, estás teniendo una pesadilla!
MONTEFIORE: ¡Fue horrible, Marta! ¡Tenía que opinar y no podía! ¡Fue horrible!
LA MUJER DE MONTEFIORE: Yo creo que fueron los mejillones esos que te comiste ayer, ¿no? ¿Qué opinás?
MONTEFIORE: Yo opino que…
(Se abre el placard y entra el espectro monstruoso ese de la película Poltergeist y se lleva a Marta. Montefiore grita “¡Noooooooo!”. La cámara se aleja y se ve que la casa de Montefiore está en una preueÑa jaulita en medio del Infierno. Un gigantesco y sobrecogedor Demonio sostiene la jaulita con una cadena y ríe, ríe, ríe del espantoso y eterno castigo de Montefiore)
Publicado a las 09:32 a.m.
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