Desde tiempos inmemoriales, el hombre lucha contra su más grande Némesis: la extrema dificultad de los tests de personalidad de las revistas femeninas.
Siempre me ha llamado la atención que para saber si uno es pótencialmente exitoso o averiguar si eres una buena amiga hubiera que someterse a un proceso con tantas opciones y marcar tantos casilleros, como si uno estuviera sacando un crédito hipotecario (sin contar además con que la revista “Glamour” no te PRESTA PLATA junto con los resultados de, por ejemplo, tu test para saber si eres sexualmente liberada).
Tomar una sola decisión ya es estresante y te deja de cama por un par de días: hacerlo a lo largo de diez o doce preguntas (¡seguidas!) es insano. Y al final de todo, cuando hemos terminado el test, se nos ordena que hagamos una serie de complejas cuentas aritméticas tipo “suma dos puntos por la respuesta B en la pregunta 1, un punto por la respuesta A en la pregunta 4″ y así: no, seÑor, yo no terminé el colegio secundario para seguir haciendo cuentas por el resto de mi vida.
El modelo sobre el que trabajamos mi fiel asistente Kiriatos y yo fue el inverso: Un solo “múltiple choice” (se planteó que las opciones fueran más de tres para no quitarle seriedad a la cosa, así que pusimos CUATRO – no más porque esto conspiraba contra el “cortismo” del nuevo modelo), nada de cuentas, santo cielo, y un resultado amplio, concreto y detallista, en lugar de generalidades tipo “sí, eres una buena amiga”.
Con ustedes, nuestro experimento inicial: ¿Cómo eres?
1- Cuando sales a la calle, ¿qué tipo de receptáculo usas?
A- Cartera de diseÑador europeo
B- Bolsa de nylon que me dieron los chinos de la vuelta
C- Mochila pintarrajeada con marcador indeleble
D- RiÑonera
(Aclaración: Sabemos que quedaron afuera otros reservorios como attaché, cartera berreta, morral, bolso de gimnasia, valija, mochila de camping, bolso “de hombre”, bolsa de cartulina de negocio de shopping y “ninguno”, pero confiamos en que queden englobados en las opciones presentadas)
RESULTADOS:
Mayoría de respuestas “A”: Eres una mujer o un homosexual sin complejos, de gran éxito en tu profesión o mantenida por un viejo podrido en plata. Estás al tanto del último grito de la moda y sufres de una leve patología de consumo compulsivo. Vives en Palermo, en una torre horrible, haces yoga y reiki pero mucho mucho no te ayudan y a la noche, inmersa/o en los vapores de tu vodka nocturno o en el bajón del Prozac tienes fantasías suicidas pero sólo la presencia tus dos hijos imaginarios – Checho y Lalo – te impulsan a seguir adelante, lo mismo que el proyecto de retomar tu carrera de jugadora de hockey – que abandonaste hace unos veinte aÑos. Yo me preocuparía por ese lunar en la axila que no me gusta nada y en cuanto a tintura probaría con un caoba light N° 33. Estate atenta además porque en unos minutos la doméstica se va a tropezar, volcándote el café encima. Te recomiendo que te quites la falda nueva color cremita preventivamente, o en todo caso que la lleves al lavarropas lo antes posible – en este caso, después de ser enchastrada. Sí, sí, te estoy observando. Con una máquina. Por lo demás eres así y asá.
Mayoría de respuestas “B”: Eres una persona libre y creativa a quien no le importa la apariencia personal, lo que explica muchas cosas, especialmente tu desagrado por el baÑo y tu fracaso estrepitoso con el sexo opuesto (no, no tiene nada que ver con la falta de profundidad de los demás; es el temita del baÑo y el corte cubano). La última vez que te compraste ropa interior nueva fue en agosto del 2003 así que va siendo hora de pasar por el puestito callejero de esa boliviana tan simpática. No te importa el dinero, lo que es una pena teniendo en cuenta que recibiste esa herencia multimillonaria que se pudre en el fondo de una caja de seguridad, pero que te permite no hacer nada en todo el día salvo rascarte y ver la tele, pero bueno, ya sabemos que Dios le da pan al que no tiene dientes y el buey solo bien se lame, y así estamos, seÑor.
Mayoría de respuestas “C”: Eres un jovencito de 15 aÑos – varón – muy especial, amante de las ciencias duras y la ejecución de obras de Bach en el fagot. Tu coeficiente intelectual es de 230 coeficientos, pero debes usar esa mochila que dice “La Renga” y “Los Piojos”, ¿por qué?, porque la heredaste de tu hermano, ni más ni menos, que es un troglodita subnormal pero lo admiras porque hace acrobacias en moto. Ambos mantienen una relación enfermiza que terminará en tragedia en un barrio marginal de Buenos Aires, en un confuso episodio, pero hasta que eso ocurra intenta bajar unos 90 kilos de peso y evitar a cierta persona de pelo castaÑo claro y zurdera corregida (Tiene un Golden Retriever). Ah, y átate los cordones. Sí, ya sé que tenés mocasines, pero miraste, no ves que sos un gil, así te va.
Mayoría de respuestas “D”: No tienes vergü la has perdido hace mucho tiempo y por eso andas en: remera que dice “Winner”, bermudas ajustadas de ciclista, bigote tipo cantante italiano de los setenta (si eres varón), afro y lentes ahumados. Eres separado en buenos términos, vives en un departementito en Belgrano con buena orientación y te gusta practicar el “footing”. Te das dos lujos: Una ida al baÑo turco “Colmegna” por mes y dos botellas de whisky por semana, aunque se están yendo a tres progresivamente. Vives con un extraterrestre muy simpático con quien se producen reideras situaciones, eres fanático de las tostadas con manteca y estás preocupado porque tu hijo mayor se metió en una secta, pero fuera de eso y de que estás por quedar desempleado por reducción de personal – ¡ups!, se me escapó, era una sorpresa – vives una vida plena y esmerada. No alquiles “Rescatando al soldado Ryan” porque justo esa copia va a estar fallada y se te va a enredar en la video. Igual muy buena no es.
Publicado a las 10:21 a.m.
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