El coleccionista de muÑequitos, ese tierno tarado de más de treinta aÑos de estas tristes épocas, no podría haber surgido sin la llegada al poder de la .Generación X.. Sólo en un mundo donde a estos tarambanas se les permite ocupar puestos ejecutivos o sacar créditos hipotecarios la acumulación, canje o compraventa de juguetitos de colores no se considera lo que debería ser, una actividad vergonzante, merecedora de escarnio público y humillación en la Plaza Central de la Ciudadela, gorro de bufón, cepo y azotes incluidos.
Pero así estamos, y estos siniestros personajes no sólo continúan con sus actividades sin ruborizarse, sino que exhiben sus porquerías con orgullo (Guillermo Andino es uno de los representantes más notables dentro de la farándula local), y se multiplican en internet los foros y centros de información donde se difunde que ha salido la nueva .action figure. de la colección tal o que alguien consiguió una tanda completa de muÑequitos Jack oculto en el arcón de una viejita que se murió y cuyo hijo está recorriendo el mundo desde hace veinticinco aÑos.
La culpa, por supuesto, no es de estas personas, sino de la excelente calidad de los juguetes de antaÑo, que siguen durando y manteniendo a sus primigenios dueÑos en este permanente estado de infantilización. Por suerte esto está en vías de desaparecer.
Cualquier miembro de la Generación X que haya tenido hijos (algo que debería estar seriamente cuestionado por el Consejo del Menor y la Familia) se da cuenta de que los juguetes que le compra a sus pequeÑos están destinados a la entropía instantánea; sus piezas quedan desperdigadas por el Universo en cuestión de minutos, cuando no se parten en mil pedazos como galletitas de agua. Y si bien es imposible deshacerse de ellas . ya hablé de esto cuando desenmascaré al PAPEL . es obvio que ya no puede llamárselas .juguetes..
Es obvio también que, desaparecidos la lata y la madera como materiales base de esparcimiento . excepto en pequeÑas jugueterías artesanales de PALERMO SOHO para millonarios y turistas e incluso para turistas millonarios . nuestras esperanzas estaban depositadas en el plástico; pero el plástico . y esto ya es el colmo de la nostalgia . ya no es lo que era antes. Y si bien los adelantos en juguetes asquerosos y viscosos han sido notables, el plástico duro ya no es tan duro. No resiste el más leve contacto con el pie de una princesa anoréxica vestida con tules. Hagan la prueba. Consíganse una princesa anoréxica vestida con tules . o disfrácense de una, si les gustan ese tipo de cosas . y vean cómo es espectacular guerrero interplanetario con lanzallamas luminoso se parte al instante, llorando como una nena (partirse es, para los juguetes de varones, algo muy parecido a llorar como una nena).
Los juguetes para armar, por otra parte, tienen una utilidad secundaria de la que nadie te advierte: sirven, también, para desarmar. Y tienden . termodinámica mediante . a permanecer en ese estado nonato de pre-juguete. Una verdadera paradoja espacio- temporal.
Por lo que les será muy difícil a las nuevas generaciones el coleccionismo infantil . y les será muy difícil a sus padres hacerse ricos resguardando los juguetes que deshechan sus hijos para intentar sacarles una buena tajada dentro de veinte aÑos, desde ya se los digo porque todos hemos pensado lo mismo . si el primer paso es reconstruir los juguetes de su infancia armados de la gotita, paciencia y mucha imaginación para reemplazar los fragmentos perdidos. Lo cual es bueno, porque el futuro estará en manos de adultos de verdad.
A menos, claro, que hagan furor las colecciones de bracitos de muÑequito de huevo Kinder.
Publicado a las 10:54 a.m.
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