martes, 6 de mayo de 2008

¡Macabra reflexión sobre las aspirinas!





Y NO, NO, QUERIDO, NO ES SOBRE LAS ASPIRINAS, es sobre el tema de la edad, lo que pasa es que ya otras veces hablé del tema de la edad y no quiero que parezca que soy uno de esos enfermitos que se la pasan dale que dale todo el día repitiendo y repitiendo siempre lo mismo, siempre lo mismo, siempre lo mismo y rompiendo las pelotas, rompiendo las pelotas, rompiendo las pelotas con el mismo tema (la edad).


La conclusión a la que llegué esta vez es que no es tanto que uno se haga viejo: es que hay pocas cosas. Para saber como llegué a esta conclusión .y qué tiene que ver una cosa con la otra- no hay más que leer el texto hasta el final.


Desde hace tiempo extraÑo el estímulo y las sorpresas de los dorados aÑos ochenta. Por allí, la Organización Negra caminaba por la pared Sur del Obelisco, con el auxilio de sogas y ganchos. Acullá, un tipo hacía una performance con un rollo de cinta aisladora negra alrededor del ganso. Acatá, el joven Pablo Parés presentaba la revista de comics más pequeÑa del mundo. Y todo así; no logro percibir en la actualidad ninguna innovación como podría ser el libro con ruedas o con dos lomos, o historietas en tinta invisible, ni teatro electrónico con conexión en el recto ni ni rock psicofónico esporozoario de tripleentrada ni nada de lo que se podría esperar si la cultura evolucionara un poco.


El contra-argumento con que me contraataqué a mí mismo es que no es que los ochenta fueran más innovadores; yo era más joven y no había tenido tiempo de ver muchas .cosas.. Todo era una novedad, como es una novedad para mi hijo viajar en el Transporte Escolar. Es muy probable que a los vejetes loquibambis que asistieron en su momento al Instituto di Tella, las tonterías posmodernas del Centro Parakultural les hubiera causado la misma sensación, el mismo dejá vu artificial de .no, no, pará, pero esto yo ya lo vi, no sé bien dónde ni cuándo ni por qué (porque encima, con la edad vienen los problemitas de memoria) pero yo ya lo vi.. Claro que no iban al Parakultural porque ya estaban grandes y en esos lugares hacía calor, había charcos de vómito en el piso y no había salidas de emergencia, así que se ahorraban la decepción.


Pero, ¿es posible que YO haya visto tantas cosas? No nos engaÑemos. No soy James Bond*. He conocido el mundo pero hasta por ahí nomás (me faltan esos lugares donde se comen bichos en la calle, por ejemplo) . No he consumido mayormente tóxicos de expansión de la conciencia y tengo la impresión de que a esta altura no me provocarían más que una ligera acidez. Es decir, si una persona tan casera como yo ya tiene la sensación de que ya más o menos vio todo es porque hay pocas cosas. Es matemática pura.


Y bueno, será cuestión de esperar a que haya más cosas. Confío en que sea antes del 2040. Miren, un nuevo blog del prolífico Sr. Parés donde nos revela a los grandes del dibujo como Oski, Landrú o Grondona White y otros grandes que no están en la agenda de nadie, ni siquiera en el Boletín del Crítico Alternativo.


*Confieso que para mí, James Bond es algo así como el colmo de la experiencia de vida.


Actualización: Luego de recomendarle el blog sobre .grandes del dibujo., el ENFERMO de Parés me incluyó a Mí justo arriba de Napoleón y Oski (supongo que si quería humillarme podría haberlo hecho de mil maneras menos curentas.). Deslindo completamente mi responsabilidad porque para hacerme autobombo ya tengo esto.


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