lunes, 10 de marzo de 2008

¡Corresponsal refuta la Ley de Reciprocidad!





APandolfi.jpg Escribe Agustín Pandolfi

Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.

volvepandolfi@ubbi.com


VER-GÜN-ZA. Eso sentí cuando leí la medida plena de la típica intolerancia argentina que decidió tomar .unilateralmente- el Presidente Lula, impidiendo el ingreso de CIUDADANOS ESPAÑOLES a Argentina, como .reciprocidad. por el no ingreso de unos brasileÑos a EspaÑa (país miembro de la Comunidad Europea).


Pero, entiéndase bien, VER-GÜN-ZA ajena. Ya tengo, por así decirlo, la .carta de ciudadanía. europea. Que no es exactamente una .carta de ciudadanía.. No hay en realidad ninguna carta ni nada parecido. Es una manera de decir. Me refiero a que ya han pasado unos cuantos aÑos desde que estoy aquí y de alguna manera, no la manera exacta exacta, pero de alguna manera, soy como un europeo más.


Un ejemplo: ayer. EspaÑa, en un ejemplo de civismo y DE-MO-CRA-CIA para todos ustedes que están allá, llevó a cabo los comicios que le permitieron elegir Presidente. Sin fraude, sin patotas, sin clientelismo ni urnas guardadas ni cajas PAN ni ninguno de esos ingredientes tristemente folklóricos de nuestro país ese donde viven ustedes. Y yo, por primera vez, participé activamente de los mismos. No, no voté. No he tenido el honor. Aún no he logrado .culpa de ese pequeÑo uruguayo que aún vive en mí- terminar el papeleo necesario. Tampoco es que hice proselitismo, ni leí las propuestas de los candidatos. Pero seguí atentamente el resultado final por televisión. Como un ciudadano. Como un espaÑol más.


Por eso, discúlpenme si, desde esta nueva posición, de vez en cuando tengo alguna confusión. No es mi culpa. Mi vida en Brasilia y su capital, Buenos Aires, ya es parte del pasado. Lo vivo como un mal sueÑo. Como la sombra de un recuerdo de una alucinación de una niebla de una duda. Por esto, no tengo la obligación de recordar cada minúsculo detalle del rincón del mundo desde donde me están leyendo. Lo que pasa es que, claro, los argentinos nos creemos .ustedes- el ombligo del mundo. Nos creemos Gardel, que somos los mejores, que somos todos rubios y de ojos celestes, que en todo el mundo tienen que saber que Argentina es la Capital de Asunción o que Garrincha es argentino. Y nada que ver, querido, acá ni salen en los diarios, acá vos le decís .Argentina. a un tipo y te dice .Jesús, tío. (así te dicen cuando estornudás), para la gente de acá allá es el culo del mundo y es todo lo mismo. ¡Gracias a Dios que todavía la gente de allá tiene la suerte de poder pisar un aeropuerto espaÑol!


Pero en lugar de agradecer esta posibilidad, de poder ver cómo es un Free-Shop en serio, de un país en serio, con Toblerones que fueron revisados por bromatología, de ver un aeropuerto con RA-DA-RES, nos enojamos porque a un par de brasileÑos de Argentina no los dejan entrar. ¡Por favor! Ya bastante con los argentinos que pasaron hasta ahora, que se creen todos piolas, porque somos todos piolas, todos cancheros, nos creemos Gardel y que somos todos rubios y de ojos celestes.


Y la Presidenta Lula Fernandez va y, en vendetta (porque esto se llama VEN-DE-TTA; la típica respuesta mafiosa de nuestro país), no deja pasar a 8 CIUDADANOS DE LA COMUNIDAD EUROPEA, con la excusa de que no tenían pasaje de regreso. Todavía que llegaban con sueÑos, con esperanzas, con el deseo de traer ciencia y conocimientos a nuestro país, para sacarlo del atraso en el que ustedes viven inmersos.


Y encima, con el argumento de la .reciprocidad.. Cuando escuché esa parte, los ojos se me humedecieron de indignación y la garganta se me estranguló por la bronca y la tristeza. Cuánto dolor. Cuánto, cuánto. ¿Acaso puede decirse que Argentina y Europa sean países .recíprocos.? ¿Acaso en Río de Janeiro tienen euros? ¿Tienen un meridiano de Greenwich? ¿Tienen un TGV? ¿Tienen jamón de pata negra de Jabugo?


La reciprocidad bien entendida debería tener en cuenta qué tiene cada país para ofrecer, tipo ingreso per cápita, eficiencia del transporte público, índices de felicidad, etc. y armar una tabla de equivalencias; por ejemplo, como no vale lo mismo entrar en Europa que en Sao Paulo, si un argentino entra diez metros adentro de Europa, por ejemplo al aeropuerto, un europeo tiene que poder entrar diez kilómetros; si un argentino necesita tener 1.000 euros para entrar, al Europeo hay que dejarlo entrar con cien pesos. Si un argentino acá visita un museo para ver, por ejemplo, .Las Meninas., allá al Europeo .que justo a un europeo no le van a enseÑar lo qué es un museo, no jodamos- lo tienen que dejar entrar gratis a cincuenta cines, invitarlo a quince parrilladas y dejarlo ver todas las estatuas vivientes de Copacabana sin poner el óbolo correspondiente (esto debería ser cubierto por el Gobierno de Santiago), ponele. Y regalarle un auto. Y así.


¡Eso sería reciprocidad! Pero claro, somos así, no cambiamos más, queremos la chancha y los veinte, que nos regalen todo, acá la gente para tener un departamentito de cinco ambientes con vista al mediterráneos se tiene que romper el culo como cinco horas al día de lunes a jueves (menos los días puente y los días de Verbena de las Mortajas Afligidas), y en cambio nosotros nos queremos salvar usurpando un departamento de material a dos cuadras de Retiro. ¡Por favor!


Sigan, sigan prohibiéndole la entrada a la inmigración europea, así les va, sigan con Menem y Lula y Pinochet y Maradona y el .Chivo. Pavoni, el postre Chajá, la .Sopa paraguaya., el asado que tenemos la mejor carne del mundo y el mote con huesillos y Berugo Carámbula y la mar en coche que así nos les va, con el .deme dos., el .dale que va., el .boleto de a vintén. y el .jeitinho brasileiro.. Cuánto dolor. Cuánto, cuánto. Cuánto. Cuánto dolor.


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