Escribe el Dr. Tranca
Premio Nobel de Facto de la Medicina Ilegal
ayudemedrtranca@ubbi.com
Un montón de horrorizadas colegialas del Instituto de la Sagradísima Consternación Asustada me escriben diciendo .qué barbaridad lo del martes., .cómo puede ser que con un pie en el siglo veintiuno, del lado de adentro, sigan pasando estas cosas., .el mundo se ríe de nosotros., .a este país lo c**ó el peronismo., etc.
Como profesional médico, les recomendaría que se encierren en su casita bajo cuatro llaves y arreglen con alguna de las tías gordas que los han criado y mantenido hasta los cuarenta aÑos para que les pasen lechita tibia por debajo de la puerta cada 48 horas: como hombre, simplemente les tiraría la puerta abajo y les sacaría plata para una ginebra (ni siquiera vale la pena que trate de corregirlos a cinturonazos).
Pero como columnista político (a ver si de una vez por todas me paro con algo, que en cualquier momento de tanta convivencia con Podeti salgo a comprar chombas polo amarillitas y ahí que te juro que me inmolo) les pregunto a estos corderos capones: Y si no se puede ir armado a un entierro, ¿entonces a dónde?
En primer lugar, en un entierro, o un traslado de difunto, que es medio lo mismo, es cuando la gente se pone a poner las cosas en perspectiva. Piensan en lo corta que es la vida, que los gustos hay que dárselos en vida, etcétera, y ahí es cuando te empiezan a mirar feo y a tratar de afanarte las zapatillas (para darse un gusto en vida); en segundo, la gente se pone nerviosa, emocional, se emborracha, una cosa trae la otra, vení para acá, andá para allá y en cualquier momento se arma; sólo a la casualidad le debemos que no haya una masacre en cada entierro. Así que me parece perfectamente lícito ir calzado para defenderse.
Y en tercero, sólo en un entierro hay por lo menos una persona a la que seguro seguro no le va a pasar nada si se te escapa un tiro, cosa que no puede pasar si lo llevás al pelotero de tus hijos, por ejemplo. Y esa es una ventaja que no puede negar ni el más maricastaÑuela de los pacifistas.
Tranca y a ver si la piensan un poco más que no soy su maestra jardinera para estar explicándoles cómo es todo todo el tiempo.
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