martes, 19 de septiembre de 2006

¡NO TE SIENTES AHí! GUíA “YO CONTRA EL MUNDO” PARA SOBREVIVIR EN UNA CASA AJENA, AUNQUE CASI CASI LO QUE YO TE DIRíA ES QUE NI VAYAS





Se habla de la inseguridad callejera; salen manuales de consejos para protegerse de los peligros en el hogar; pero en mi opinión no hay sitio más peligroso que una CASA AJENA, hasta el extremo que cuando recibo una invitación a cenar en lo de amigos envío horas antes a mi fiel asistente Kiriatos para que revise -como un robot detector de bombas humano -las posibles trampas mortales del caso (a propósito, no lo hace muy bien, pero eso es harina de otro costal).


La casa ajena es peligrosa porque nos encontramos en un terreno completamente desconocido y, sin embargo, creemos estar protegidos por el invisible campo de fuerza mágico de la hospitalidad (¿saben una cosa? ¡NO EXISTE!); y también, porque detrás de nuestro mejor amigo de toda la vida puede haber un LOBO CON PIEL DE CORDERO dispuesto a vengarse de una afrenta de hace veinte aÑos que hemos olvidado, no sé si vieron el Conde de Montecristo (no me refiero al libro con Pablo Echarri, que ya establecimos que no hay que verlo, sino al libro con Richard Chamberlain).


No hay forma de saber de dónde vendrá la puÑalada por la espalda -aunque esto parezca un contrasentido. Pero presten especial atención a los siguientes ítems:


LA SILLA DE LA MUERTE: En todas las casas, en todas, pero en todas, hay una silla que, al sentarse, uno se cae. Cuando la generación más joven y sana de sillas se acaba por el exceso de initados, esta silla es lanzada a la arena, como una fiera anciana y desdentada pero con su ferocidad interior incorrupta. Se preguntarán por qué sus dueÑos no la tiran, ya que caerse no forma parte de las funciones de una silla. No tengo la respuesta, pero hay varias teorías: una es que se trata de gente tan POBRE Y MISERABLE que no puede permitirse el lujo de tirar ni un ejemplar de la revista dominical. Esto suele verse dementido por el hecho de que sus dueÑos poseen cosas caras como equipos de DVD o computadoras o mesas -que son más caras que una silla; por ejemplo, una mesa de seis vale seis sillas. La otra teoría es que se trata de gente DIABóLICA Y MALVADA que está esperando darle la silla a alguien para satisfacer su perverso sentido del humor y el del resto de los participantes de la MISA NEGRA en cuestión (Hay que reconocer que hay pocas cosas tan hilarantes como ver a alguien cayendo de su propia silla).


El ofrecimiento de la SILLA DE LA MUERTE tiene dos variantes: el “preventivo”, donde los dueÑos hacen una pantomima de “oh, ah, se nos acabaron las sillas, uy, uy, qué miedo, qué vamos a hacer, no podemos permitir que nuestros invitados estén de pie, en fin, tomá está silla, pero ojo que está floja y se cae y te podés romper todos los huesos”, con lo cual uno la pasará bárbaro durante toda la reunión, vigilando la estabilidad de la silla entre sudores, humores agrios y escuchando las banalidades ajenas con solo un 10 % de la atención. Y el “traicionero”, donde el aviso viene a posteriori de la caída, consistente en “No, qué desastre, claro, lo que pasa es que esa silla se cae”.


Por último, es útil saber que el ofrecimiento de la SILLA DE LA MUERTE es una medida infalible del cariÑo que te tienen los dueÑos de casa: si no te la dan, te quieren; si te la dan, te odian.


EL PERRO DE LA DEGRADACIóN: Suele ser un animal tranquilo y de tamaÑo mediano. No es amenazador y antropófago como los perros grandes ni desagradable y chillón como los perros pequeÑos; en conjunto, para ser un perro está bastante bien, y aunque odiemos la especie con todas nuestras fuerzas como cualquier persona normal, nos vemos obligados a admitir que es relativamente soportable: no chumba, no lame, no te empuja al piso con sus patas delanteras, no se come a tus hijos. Parece hasta inteligente y simpático. Y es entonces, cuando le hemos ofrecido un par de pedacitos de cuerito de pollo o palmeado la cabeza, que la asquerosa bestia decide que nuestra pierna es su novia enfrente de todo el mundo, sometiéndonos a los comentarios jocosos del resto de los invitados durante toda la reunión.


En resumen, es preferible un perro amenazador e histérico al que en todo caso podemos neutralizar mediante un puntín disimulado en el mentón que uno de estos cariÑosos perritos.


EL BAÑO DEL MAL: Este recinto es campo fecundo de trampas mortales, pero enumeraremos apenas cuatro.


En primer lugar está la Puerta de la Eterna Prisión. Es sabido que cuando uno va al baÑo, no desea que los demás se enteren de que va al baÑo. A pesar de lo normal y aceptado de las funciones corporales, seguimos ocultándolas como si se tratara de algo oprobioso. Yo me he visto obligado a decir, cuando me levanto de una importante reunión de trabajo para ir al excusado, el anuncio “voy a hacer el número dos” – siempre con voz tronante y cargada de majestad -camuflando el evento con un eufemismo como si fuera, no sé, a matar a alguien. En fin, son las convenciones sociales humanas. La Puerta de la Eterna Prisión, que por algún motivo sólo queda trabada desde adentro, nos obliga a llamar a los gritos y convocar a toda la familia para ser rescatados. El suceso no será comentado en voz alta pero cada persona se estará regocijando mentalmente con su panelista de Indomables interior.


La Persona que no Avisa que Está Adentro de la Vergü/strong> también ha sido invitada para humillarnos; se trata de un seÑor mayor o una adolescente que hablan en voz bajita y que, al golpear la puerta, no contesta o lo hace con una voz imperceptible de moribundo, con resultados catastróficos. El resultado es que esta persona pasará el resto de la reunión sentándose en la otra punta, mirándonos de reojo y comentando con sus seres cercanos en voz baja -¡claro! -el asunto. Un consejo: No intente convertir el accidente en una anécdota graciosa para compartir con todo el mundo y quitarle dramatismo. No funciona así.


La Ausencia de Papel Higiénico de la Oscuridad no precisa explicación.


Por fin, tenga cuidado con el Cepillo de Dientes Ajeno Envenenado; a pesar de que la gente sigue dejando sus cepillos de dientes a disposición de todo el mundo (yo creo que si no quisieran que los usáramos los guardarían mejor), se comenta que en algunas casas los rocían cone stricnina, como medida preventiva. Por lo menos me ha pasado que después de asearme me ha dolido el estómago, aunque también pueden ser las empanadas esas que muy buna facha no tenían, aunque estaban exquisitas.


Hay otras trampas mortales que suelen presentarse en las casas ajenas , tales como el Invitado del Terror, la Pila de Ropa de Otros Invitados Amontonada sobre tu Saco y que te Tenés que Poner a Revolver Durante media Hora de la Perdición y la Música de Mierda Maldita, sobre los que nos explayaremos en otra edición.


Contracomentario preventivo de hoy: “Buuu, Podeti, pará de robar, cada vez peor, poné comentarios, esto es culpa de que pusiste comentarios, me censuarate el comentario, sos peor que Hitler, no hacés nada bien, mi nene de cuatro aÑos podría escribir algo mejor, ahora vas a hacer la plancha hasta maÑana, no hagas esto, hacé lo otro, pará que te explico lo que tenés que hacer porque vos no sabés, dame, dame, dame, dame, soy una esponja que chupa y chupa y no da nada, bla, bla, bla, quiero una birra, tenés cincuenta centavos, aguante lo Redondooo eeeeehhhh”.


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