lunes, 6 de febrero de 2006

¡MENOS MAL!





En un acto que muestra los rápidos reflejos del Gobierno, éste se ha puesto a trabajar para evitar este grave flagelo.


La SUBA INCONTENIBLE DE LOS SALARIOS que se vive en todas las ramas laborales amenaza con destruir la economía; los empresarios ya no saben qué hacer para seguir dándole aumento de sueldo a sus empleados. Los asalariados, desesperados por la cantidad de dinero que se suma mes a mes a sus cuentas bancarias, ya no saben qué hacer con su capital, y compran automóviles, trasatlánticos, islas, llevan a sus parejas a restaurantes de lujo, pero el dinero sigue acumulándose.


Pronto, CORROMPIDOS POR EL LUJO Y LA OPULENCIA, caen en los vicios más degradantes y las drogas duras. Sus hijos, criados entre sábanas de seda. cucharas de plata y especias de oriente, desconocen el valor del esfuerzo y se entregan a la estupefacción, abandonando estudios y sed de futuro.


En la otra cara de la moneda, los empresarios abandonan sus mansiones y sus regios departamentos en Libertador para trasladarse a casuchas inmundas en la periferia, y se alimentan de mate cocido y verduras encontradas en basura ajena. Sus hijos deben abandonar la carrera de Administración de Empresas en la universidad privada y los esperan en casa, gimiendo .papi, tengo hambre., seÑalando sus pancitas hinchadas.


Es de esperar que este trágico cuadro se revierta, pero estemos alertas.


Miren, caras de niÑos diabólicos comiendo golosinas.


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