(Por mayoría de votos, los 12 Orientales deciden ir hacia la Casa Rosada para tomar la Argentina; pero antes deben salir del extraÑo túnel metafísico en que los dejó la lectora Marina Giulia, para lo cual debo recurrir a algún INGENIOSO RECURSO LITERARIO)
Los botijas empezaron a gritar desesperados por la imposible situación en que nos encontrábamos; y entonces Wilson Washington gritó: -¡Miren, una SALIDA DE EMERGENCIA!
Efectivamente, a un costado del corredor había una puerta que decía .Salida de Emergencia.. La abrimos sin problemas y nos fuimos introduciendo, algo tristes por la bizarra muerte del Walter y el Washington Wilson.
-¡Espere, Sargento! . gritó Walter, incorporándose. Lo miré como quien mira a una persona a quien uno creía muerta por los disparos de un miembro de nuestro comando, y entonces abrió su camisa: -¡Chaleco antibalas, mi sargento!
Lo abracé llorando, y dije que ahora sólo había que lamentar la muerte del Washington Wilson.
-¡Pero si Washington Wilson está vivo, Sargento! Fue todo un sueÑo.
-¡Cómo todo un sueÑo si de golpe seguimos aquí, en el túnel topológico, bo! . grité, sorprendido.
-Sí, pero esa partecita fue un sueÑo. Nada más que la parte de la muerte del Washington Wilson. El resto no.
Reflexioné en el asunto mientras seguíamos el túnel que nos conduciría a la Casa de Gobierno argentina, algo confundido, y al fin decidí que lo importante era que estuviéramos nuevamente enteros, o casi. Por fin llegamos a una vieja estación de subte abandonada.
-¡Mire, sargento, está llena de reclames publicitarios antiguos y viejas balanzas! ¡Evidentemente esta estación está perdida en el tiempo!
-Impecable, bo, porque entonces la podremos usar para prepararnos para el ataque. Propongo que…
¡Entonces apareció un viejo subte de madera, y de él salieron decenas de pasajeros! ¡Ignorantes de que la estación sí funcionaba y había sido conservada así como atracción histórica, entramos en pánico, creyendo que nuvamente nos encontrábamos ante espectros subterráneos!
-¡Retirada! ¡Retirada! No, no, a ver, bo, ¡Carguen, carguen! ¡No! Mejor… ¡Retirada!!! . ordené, lo reconozco, algo confusamente. Los muchachos empezaron a recorrer, algunos se lanzaron a luchar cuerpo a cuerpo con los .espectros. y por fin, Winston Winston se volvió a descontrolar y a disparar como un loco, haciendo caer a dos de nuestros camaradas: el Walter . su chaleco antibalas estaba fallado – y el Washington Wilson, que antes de morir dijo una de esas frases que siempre nos hacían morir de la risa, y que ahora no recuerdo.
-¡Retirada! ¡A la calle, bo! . volví a gritar, y subimos las escaleras, hasta salir a la famosa Plaza de mayo.
Allí estaba. Imponente, hipnótica, la increíble y majestuosa Casa Rosada.
-¡Qué hermoso color tiene! . comentó Wilson Washington.
¡En eso, vimos salir del subte más .espectros., que a pesar de tomar contacto con la luz del sol no se derretían ni nada! La sorpresa y el pánico nos dio fuerzas renovadas, y cargamos contra la Casa de Gobierno. Dos hombres disfrazados con el viejo uniforme del ejército de la lucha por la Independencia . probablemente turistas intentando adoptar erróneamente el traje típico argentino . quisieron detenernos, pero estábamos poseídos. ¡Corrimos por los pasillos, gritando y disparando, ante la mirada de sorpresa de algunos funcionarios y de grupos de botijas participando de una visita guiada, hasta llegar al despacho presidencial!
Estaba vacío.
¡Ta, dijimos! ¡Mejor! ¡Sin resistencia alguna, el Gobierno argentino era nuestro! El Winston Winstom pateó las puertas del balcón, salió y gritó a voz en cuello: -¡A partir de ahora, de repente la Argentina queda anexada a la Banda Oriental, carajo, bo!
En la plaza se había reunido una multitud, que estaba esperando este momento, y con el típico sentido de la lealtad argentino . todo el mundo sabe que los .argentis. desconocen el honor y el patriotismo. vivaron al loco, y empezaron a reclamar por los feriados de Carnaval.
-¡Sargento, lea esto!
Disfrazada de paloma de la Plaza de Mayo, Chiquilina, nuestra paloma mensajera, había llegado con un mensaje del Comando Central: La insurrecta Cámara de Diputados de Argentina, la nueva provincia uruguaya, estaba intentando llevar el tema de las papeleras a La Haya.
-¡Sería gravísimo, sargento! ¡Todos saben que los holandeses y los argentinos están entongados! Por eso les dejaron ganar el Mundial 78. ¡Tenemos que impedirlo!- Dijo el Winston.
Sin embargo, teníamos otra urgencia: un foco de resistencia argentina había enviado a su cuerpo de .elite., los .cascarudos., enormes bichos guiados a distancia mediante .teledirectores., y estaban intentando volver a tomar la Casa Rosada.
Si deseas enviar a un Sub-grupo Comando a tomar La Haya, vota Sí.
Si deseas combatir a los .cascarudos., vota NO.
Si deseas poner a la masa de la Plaza de tu lado dando un mes entero de vacaciones de Carnaval, vota NI.
(Esta historia continuará)
Publicado a las 02:01 p.m.
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