En los neuropsiquiátricos y en los sectores especialmente habilitados de las cárceles, a una hora determinada pasaba un enfermero con los blísters que contenían los calmantes para darles a los enfermos. De ahí surgió la frase de que les daban “la chapita”, hasta que en algún momento se trasladó lo de “chapita” directamente a los enfermos, léase gentes con amplios descontroles mentales. ¡Mirá vos! (Fuente: el lector Miguel Martínez F., que lo sacó del internet. Probabilidades de exactitud: 56 %, porque todavía estoy medio convalenciente y no tengo fuerzas para darle más credibilidad)
viernes, 10 de febrero de 2006
Dato 788.000.002: Chapita
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