Escribe Agustín Pandolfi
Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.
Roma. 6 de junio.
Podeti me forwardeó este mail:
“Lo mandaste (a Pandolfi) a otra Amsterdam, porque acá los cajeros del supermercado NO te ponen nada en la bolsa, la cual la cobran y bastante cara by the way. Asi que si no sabe, no hable. (Rut – Rosarina en Amsterdam – en serio, no como Pandolfi)”
Ves lo que te digo. Por eso es que no me gusta cruzarme con los argentinos que viajan en Europa: se creen que se las saben todas. Que esto es así, que esto es asá, que yo me conozco tooodos los supermercados de Amsterdam, que la torre Eiffel es más bajita que el obelisco y el Barrio Rojo es más pacato que la calle Godoy Cruz. Por no hablar del “deme dos”. ¡Pero por favor!
Por eso cuando veo que me estoy por cruzar con otro argentino me escapo. Te doy un ejemplo. Recién. Voy, entro en una fiambrería y pido cien gramos de mortadela, que acá es otra cosa. El tipo, no sé cómo se da cuenta de que soy argentino y me dice con la típica prepotencia porteÑa: “¿Sos argentino?”.
Si el tipo fuera italiano, otra cultura, otra mentalidad, ¡me habría atendido en vez de invadir mi intimidad! ¡Como debe ser en un país en serio! ¡Me da la mortadela, le pago, me da el vuelto en el caso de pagarle con un bilete de una denominación mayor – porque acá es así y si no vas preso -, pim pam pum y en la calle en un pedete! ¡Sin piqueteros, sin coimas, sin gente pidiendo en la calle! Pero no, el tipo ya me quería meter en la rosca. No hay caso, tenemos mentalidad de país bananero, nos creemos los mejores del mundo y que somos Gardel. Di media vuelta y me fui; Me amargó el día.
Es más, yo cuando me preguntan de dónde soy me hago pasar por uruguayo, que son re buenos y simpáticos como toda la gente de los pueblecitos pequeÑos. Hasta me aprendí algunas palabras para que sea más creíble: “Bo” (Che), “Championas” (Zapatillas), “Caldera” (Pava), “Parque Rodó” (Ital Park), “Los OlimareÑos” (Cuarteto Zupay). Me las enseÑó el Winston, mi compaÑero del albergue que es uruguayo. Bueno, en realidad es cordobés, pero está acá hace mucho y hace tanto que se hace el uruguayo que ya se la creyó un poquito; incluso dice que a veces le vienen recuerdos de su infancia en Malvín y de cuando participaba en las llamadas y se pone a hacer el ritmo “marcha camión” con las palmas. Un fenómeno el Winston (en realidad se llama Marcelo). Aunque ahora que lo pienso me parece que muy bien del marulo no está. En fin.
Con respecto a lo que me trajo acá, a ver cuál es el sentir popular respecto del debate sobre si volver a la lira o clavarse en el euro, no pude avanzar mucho porque no entiendo bien lo que dicen. Lo que sí puedo decir es que acá todo FUN-CIO-NA. La luz del baÑo funciona, el lavatorio funciona, y lo que es más importante, la cadena funciona (Me levanté recién y estuve un rato largo en el baÑo -”il bagno”-, así que esto es de primera mano, no sea que aparezca otra “Rut”). No hay con qué darle.
Ese es mi análisis y un fresco de la vida moderna en la Roma de hoy. Así que, pipistrelos, ustedes quédense que están bárbaro con Menem y Tinelli y la cumbia villera y la tallarinada con la familia argentina. Mamita querida. Nooo, yo no vuelvo más.
Suyo, Pandolfi.
Publicado a las 01:20 a.m.
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