Escribe Agustín Pandolfi
Corresponsal en el exterior de “Yo contra el Mundo”.
volvepandolfi@ubbi.com
Barcelona, 20 de junio.
“Pandolfi, así tenga que ir hasta Barcelona de rodillas te pido y suplico que te vuelvas!! Sos EL TIPICO argentino que nos hace quedar mal a todos los que estamos en Europa!! Por culpa de gente como vos, nosotros tenemos que fingir ser Uruguayos, y mirá que al gobierno de Uruguay no les cierran los numeros y están empezando a sospechar!! Pandolfi, GO HOME!!!” (Desde Gerona, otra “uruguaya”)
“Estimado Pandolfi: Aprovecho que estoy de rodillas porque se me cayó una moneda de 25 abajo del mueble de la compu y te escribo así arrodillado para pedirte que vuelvas (la verdad es que si era una moneda de las chiquitas ni me molestaba).” (Marcelo Firmapaz)
“¡Volvé Pandolfi!!! Así te rompemos la cara vendepatria que debés tener. Igual quedate tranca que la paliza va a ser cortita. ¡Pim pam pum y listo!!!” (Juan Pablo, argentino y ateo – sisi, ya sé que debería ser cristiano y peronista pero en fin)
Agradezco los mails que me llegan pidiéndome DE RODILLAS que vuelva para allá, pero ni mamado. Nooooo, dejame de joder. ¿Para qué?
Algunos tratan de convencerme de que acá es un desastre, que esto y que el otro, que por ejemplo acá hay discriminación, racismo, etc. Ta bien, ta bien. puede ser. Te lo concedo. Yo no te digo que este sea el Reino de los Conejitos Saltarines de la Alegría y los Pajaritos Bondadosos con MoÑitos a Lunares. Nada que ver, acá también hay discriminación. Pero es una discriminación en serio.
Un ejemplo. Hace un par de días. Lo convencí al Winston de que afloje algo del ahorro (no sé si saben lo que es “ahorro”) que tiene, después de limar algunas asperezas que nos habían surgido (recordándole falsas anécdotas de nuestra falsa infancia en Montevideo, como cuando fuimos con el colegio – ataviados con nuestras “moÑas” – a una visita guiada a Conaprole y empezamos una guerra de yogur de banana) para comprarnos una tele de 14 pulgadas. La pusimos al toque – y FUN-CIO-NA-BA – y justo encontramos la marcha que se hizo en Madrid contra los matrimonios homosexuales.
Ahí tenés. Una marcha anti-gay. ¡Pero qué marcha anti-gay! Todo bien organizado, sin tirar un papelito en la calle, sin cortar las calles – bueno, salvo las calles perpendiculares a la marcha anti-gay – , sin joder ni faltarle el respeto a nadie a nadie (bueno, salvo a los gays), con todos los papeles en regla. ¡Y hasta se tomaban el trabajo de hacer versitos tipo “Zapatero zapatero se te ve el plumero”, con la gracia y el salero que caracteriza al pueblo espaÑol! ¡Acá entrás en la marcha, caminás, cantás un par de consignas homofóbicas, pim pam pum y en un pedete estás en tu casa! ¡Sin piqueteros, sin limpiavidrios ni barrenderos ni rolingas tomando cerveza en la calle! ¡Como debe ser! ¡Como funcionan las cosas en un país en serio! ¡Allá te subís a una marcha Congreso –Plaza de Mayo y capaz terminás en Floresta y tenés que caminar como un montón de cuadras (a un amigo mío le pasó)!
Nooooooooooooooooooooooooo, mamita querida, yo no vuelvo ni que me pidan de rodillas ni me lluevan cientos de exóticas ofertas sexuales o ustedes me den sus datos (DNI, clave bancaria, CBU) para hacerme una transferencia bancaria – que no me vendría mal porque ahora el Winston me presiona para que compremos un DVD.
En fin, ese es mi análisis de la situación social espaÑola. Ustedes quédense allá que acá no hay más lugar. Chau.
Publicado a las 11:43 p.m.
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