Pocas veces el “crítico lateral” tiene la oportunidad de vivir experiencias como la de ver el film que me ha tocado asistir en esta ocasión. En realidad digamos que el “crítico lateral” en general no tiene muchas oportunidades de ver film alguno, más que nada por el tema de la fiaca. Pero a veces –cartas documento, amenazas de despido e incomprensión familiar mediante (“no entiendo cómo sos capaz de mirar a la cara a tus hijos”, “no entiendo cómo podés dormir a la noche” o “no entiendo cómo te dieron una sentencia tan leve” son algunas de las palabras que debo escuchar frecuentemente)- no está demás hacer un esfuerzo extra y acercarse –incluso contra todos nuestros principios- al cine.
“No te chivés, Esteban”, se dice a sí mismo el escriba en tales ocasiones. “No es para tanto, lo único que tenés que hacer es comprarte una Stella y sentarte ahí una hora y media, rodeado de trogloditas ignorantes con la boca llena de pochoclo semi-triturado”, intenta engañarse, pasando por alto que hay películas que llegan a durar una hora cuarenta. Pero sobre todo, cumplir con este mandato social nos da la oportunidad de enriquecernos y abrir nuestra visión a nuevas miradas y narrativas diferentes. Así que me decidí por uno de los más prometedores estrenos de la semana: Top Gun, el reestreno.
El director Tony Scott, que se llama casi igual al realizador que dirigiera el estreno original de la película Top Gun (a esta altura, un clásico) se ha propuesto una hazaña artística y estética pocas veces vista: Recrear el film original 35 años después casi casi casi a la perfección, pero bajo una nueva mirada y reinterpretación. Un desafío que a simple vista perecía imposible.
Sin embargo, debo decir que el resultado es bastante digno. Las escenas de lucha entre aviones parecen casi casi casi calcadas (aunque se nota a la legua que están realizadas por computadora), casi casi casi que están re parecidas casi igual. Impecable la reconstrucción histórica de los aparatos, porque no es lo mismo un Grumman F-14 Tomcat del año 1986 que un Grumman F-14 Tomcat de los de hoy (calculo que mínimo deben venir con GPS, o levantavidrios eléctrico).
De destacar especialmente es la alucinante composición ejecutada por el actor que hace de Tom Cruise, que a su vez hace de “Maverick” (Tom Cruise, no el actor que hace de Tom Cruise. El actor que hace de Tom Cruise hace de Tom Cruise). Cada gesto, cada movimiento, cada tic actoral está recreado a la casi casi casi 99 % de perfección. Incluso la cara esa de turrito indescifrable con desvíos mentales. Si te acercás se le siente el aliento a placenta de bebé y a sahumerio cientológico. También están bastaaaaaante parecidos la chica que hace de la chica (aunque tengo creo que la original tenía más mentón), el tipo que hace del amigo y el flaquito que hace de Iceman, aunque en ciertas tomas a contraluz se nota que los dientes son postizos.
Con esta obra, Scott (el nuevo) muestra su visión totalizadora del cine: El cine como sistema de lectura del Mundo y Top Gun como un Universo único y cíclico, que nace y renace una y otra vez sin inmutarse aunque el Proto-Universo que lo genera haya sufrido cambios dramáticos. Por ejemplo, hoy día inventaron el auto ese que anda a orina. Y te podés tomar una Stella en la sala mientras mirás Top Gun (la nueva). En fin, una obra no ya de cine “dentro” del cine sino de cine “fuera” del cine, o de cine “al lado” del cine (por las dos Top Guns paralelas y por el tema de que hay multicines con salas una al lado de la otra).
Sólo una objeción, resulta decepcionante que le hayan cambiado el final: en el original el amigo (que aparte se nota que está hecho con Photoshop) no se moría, lo que constituye un golpe bajísimo. No, no se moría. No me discutas. Me acuerdo perfectamente de esto (aunque a cierta crítica liviana se le haya pasado este detalle por alto) y el cambio se siente bastante, lo mismo que la eliminación el personaje de Marty McFly (tapado –luego de incluirlo casi casi casi a la perfección- en varias partes con aerógrafo, se ve una mancha verde) o la escasa participación de los Gremlins (que si entrecerrás los ojos se ven a lo lejos en la escena en que Tom Cruise llega en moto). Pero se entiende que estas decisiones se habrán tomado para “aggiornar” el film a los gustos del público teenager de hoy. Una lástima.
Pero en resumen, un grato juego metalingüístico que demuestra que cada tanto el cine hollywoodense nos sorprende con refrescantes vientos de renovación. Y re copado, como dicen los chicos de ahora.
sábado, 9 de febrero de 2013
Top Gun: El cine como reconstrucción casi casi igual
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