El “Crítico Lateral” se enfrenta a veces con severas críticas -qué ironía-, siendo la más frecuente una que otra acusación de “falta de profesionalismo” a la que suele responder “nada que ver, soy re profesional, fijate que me pagan y todo, mirá, acá tengo la factura”. Más difícil de responder –porque sale como 50 mangos- es la crítica que reza “intimo rectifique sus dichos en 24 hs. o iniciaremos litigio por malicia y falsedad periodística”, habitualmente enviada por distribuidores cinematográficos bajo la forma de carta documento.
Por este motivo mi abogado me recomienda que de vez en cuando me costee hasta el cine y mire la película que voy a reseñar; lo de costearme al cine -con el desgaste y mal humor y consiguiente crítica destructiva que esto acarrea- mejor no, pero transé en hacer lo más parecido posible. Así que visité a mi mantero amigo y le pregunté si tenía algún estreno, o algo para recomendarme, o uno de esos muñequitos que le das cuerda y nadan en la bañadera. La elección recayó en “Balada de una trompeta” o “Balada para trompeta” o “Balada porque trompeta” (algo así, no tengo tiempo para ir hasta Google), del gran cineasta ibérico Álex de la Iglesia por un lado, y en un Astroboy hombre rana por otro (un despropósito, pero es lo que hay).
Una vez en casa me encontré con un dilema: el de ver realmente realmente realmente la película, o mejor no. Porque algo de rebeldía le queda a este viejo león desdentado de la Crítica Lateral. Llegué a una componenda: verla, pero en Fast Forward. Más exactamente en x64, porque menos me pareció casi lo mismo que verla entera.
El film de arranca con la Guerra Civil Española, donde un payaso hace algo y después aparece un nenito y el payaso va preso. Luego, vertiginosamente nos transportamos a los años 70 (me di cuenta por la ropa). Hay un gordito que es payaso. Una chica muy linda. Otro que se la beneficia en una cabina de teléfonos. Cara angustiada del gordito. Más circo. Otra vez la chica linda. Más payaso. Un hombre bala, creo que había un hombre bala, casi seguro, eh. Me parece que eso fue un hombre bala. Pasa algo. Escena en Hospital. El payaso mata un tipo (creo). Se le pone la cara como rara. Persecución. Edificio abandonado. Oscuridad. Chica. Más payaso. Que pim. Que pam. Cataplumba. Fin.
En resumen, a ver si entendí, la película trata de un payaso y una serie de cosas que pasan. ¡Todo esto en no más de dos llevaderísimos minutos! La verdad que es increíble la cantidad de cosas que se pueden contar gracias a la tecnología moderna.
Narrada en forma entrecortada, vertiginosa, a la manera de la generación del MTV aunque sin música ni sonido ni nada (al DVD le falta una función de fastforwardeo con ruido, tipo las Ardillitas) y con las elipsis narrativas más abundantes de la historia del cine, en la película subyace un tema del momento: la velocidad inhumana a la que nos somete el mundo moderno, un mundo de comida rápida, sexo rápido y críticas de cine rápidas. Un mundo donde hoy apretás un botón y al otro lado del mundo le llega un mensaje a un tipo. ¡Cosa de Mandinga! También subyace el tema de lo rápido que te hacen el DNI hoy día, una maravilla. Por último, subyace el tema –de la Iglesia hace bastante hincapié en esto- de los payasos.
Sólo en una escena clave de la Iglesia retoma el ritmo normal, que transcurre en un bar donde un tipo le dice “gilipollas” al gordito, aunque algo tiene que ver con que justo me senté sobre el control remoto y ser me apretó el “Play”. La mirada del espectador como catalizador estético y narrativo.
En fin, una fábula sobre la decadencia y la degradación, ya que arranca con un nenito inocente y termina con un payaso siniestro y horrible. Sin embargo, de la Iglesia da un lugar a la esperanza, porque (si te volvés a sentar sobre el control remoto y se te aprieta rewind) la película también puede leerse como la historia de un payaso siniestro y horrible que se convierte en un nenito inocente: una fábula sobre la redención y el renacimiento. Después, si te descuidás, vuelve a ser una película sobre la decadecia y la degradación, hasta que encontrás el control remoto en la oscuridad y las pilas que se cayeron abajo de la cama y podés parar la película esa de los cojones, que no me pagan para verla tres veces.
Un palito: La película peca de cierta morosidad hacia el final. Digamos que le sobran los últimos 12 segundos, pero los otros 168 segundos se pasan volando. Eso sí: el Astroboy un desastre, se le rompió la cuerda al primer uso. Cosas del cine español.
viernes, 15 de febrero de 2013
Balada triste de Trompeta: Una “Fast Crítica”
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario