Si a una persona menor de 30 años se le explica que en los cines de antaño los espectadores (que se contaba por cientos) aullaban, gritaban y pateaban el piso para demostrar entusiasmo, seguramente creerá estar ante una exageración, propia de un anciano nostálgico (o alguien que ha visto demasiadas veces “Cinema Paradiso”). Sin embargo exactamente esa escena apocalíptica, impensable hoy, se vivía no en 1956 o 1965, sino en 1985, si uno asistía –por decir algo- al estreno de “Los Cazafantasmas”. El público pataleaba, se gritaba cosas y batía palmas al ritmo del tema de Ray Parker Jr.
Ignoro por qué motivo, esta alegría, este comportamiento incívico y –por usar una palabrita de moda en esa época- “tribal” desapareció con los años. El “espectador” fue reemplazado por su hermanastro reprimido, el “cinéfilo”, un tipo que te shushea con expresión adusta si hacés el más mínimo comentario durante una persecución de autos, no sea cosa que lo distraiga del “plano” o la “subjetiva” o alguna otra de esas criaturas legendarias. Las sombras de la seriedad y la etiqueta extendieron sus negras alas sobre lo que era un recinto de catarsis y diversión.
Pasó mucho tiempo hasta que volví a sentir este espíritu festivo en un cine; más exactamente hace un par de años, cuando fui al estreno de “Plaga Zombie 3: Revolución Tóxica”, de Farsa Producciones. Aullidos, aplausos para festejar una escena y gritos en voz alta acompañaron la película.
No es difícil entender por qué los encargados de resucitar el cine como fiesta hayan sido los Fabulosos Cinco: Parés, Sáez, Cornás, Muñiz, y Soria, especialmente si se ha sido participante de sus producciones, algo de lo que he tenido el privilegio. Los Farsa no pierden el tiempo con caprichitos, 34 tomas o dudas existenciales en mitad de un grabación. Hay en estos individuos una fuerza arrasadora que los habita, que no es exactamente “diversión” o “entusiasmo” (porque ya han superado la barrera del profesionalismo hace rato) pero que da como resultado estas virtudes cada vez más infrecuentes y que convierten en una fiesta todo lo que tocan.
La trilogía de “Plaga Zombie” es un resumen de todo esto, y sólo queda rezar para que sus monstruos logren infectar, junto con el Virus Zombie, un mínimo de su alegría al resto del letárgico cine de hoy.
Esteban Podetti, (a) Agente Especial del FBI James Dana
viernes, 22 de febrero de 2013
El Virus Zombie, nuestra última esperanza
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario