Bueno, tengo que contarles que, por diversas razones (“me pudrí”) he decidido destruir a los comentaristas.
Quiero que se entienda bien: no es que voy a bloquear o borrar comentarios. Eso sería demasiado sencillo. Además, no se ha demostrado que con eso alcance para destruir esta degradada raza. Por lo menos físicamente parece que no. La única manera de destruirlos, según me informan mis asesores, es destruyendo el propio blog. Así que, aunque sea un poco drástico, me parece que el emprendimiento vale la pena y demuestra una gran valentía, como la que mostró Bruce Willis en “Armageddon”.
Por supuesto, esta maniobra no puede hacerse de un segundo para el otro, o sea, puede, pero no serviría para nada. No, para que la lección surta efecto tiene que ser lo más LENTA y DOLOROSA posible. A tal fin le he pedido a Mauricio di Benedetto, mi asesor en maquinolas, que me construya un Largo Hadrones Colisionador, pero de blogs. Es decir, una “Máquina de Dios” que va destruyendo los artículos de atrás para adelante, empezando por el día de ayer hasta llegar al “Big Bang” mismo de este blog, allá por el 2004 (¿es así, no, Mauricio? Me manda un emoticón que hace que “sí” con la cabeza), y quedando este post solitario, como testimonio de Honor y Verdad para generaciones futuras. Y con los artículos, se irán también, para siempre, sus preciosos e inteligentes comentarios. ¡Aióooos!
En fin, yo sé que parece duro pero en el fondo me lo van a agradecer. Bah, capaz que no.
Actualización: Tranquileín, muchachos. Se arregló todo. Mi querido amigo Di Benedetto metió la mano en el interior de la Criatura (el LHC de blogs) y, luego de gritar, hacer unos movimientos y, bueno, perder la mano (“por suerte no era la mano del mouse”, me dijo con una sonrisa valiente), pudo detener esta orgía de sangre. Así que al final era todo una pavada. ¿Ustedes qué tal, vieron alguna buena película?
Actualización 2: Che, no, parece que la máquina sigue andando. Ahí están viendo qué pasa. Una pregunta, ¿alguien sabe de Largos Hadrones Colisoonadores?
Actualización 3: ¡Ja, ja, ja, ja!!! No hay caso. Lo peor es que primero era una especie de joda. Ahora no puedo parar en serio. ¡Ja, ja, ja!!! ¿No es graciosísimo?
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