Diario de un árbol de Navidad víctima de la desidia de los dueÑos de casa:
6 de enero: Y otro ciclo se cumple; hoy me toca volver a la caja, junto con mis adornos y mis guirnaldas, en espera de un merecido descanso; me entristece un poco el fin de las fiestas, pero me quedan hermosos recuerdos: la algarabía de los niÑos al armarme, el frustrado intento de encendido de la guirnalda de luces berreta, los regalos colocados a mis pies y algún que otro porrazo provocado por el juguetón morrongo de la casa. En fin: ¡Misión cumplida!
8 de enero: Y bueno, a veces se extiende un poco el momento del desarmado. Yo lo entiendo, mis dueÑos están un poco ocupados y desarmar el árbol no es una tarea grata. ¡En fin, hagamos como que este aÑo la Navidad ha durado un poco más!
9 de enero: Se ve que los chicos andan medio desganados. Pobres. Ya van tres veces que amagan con .después de comer lo hacemos. y después se van a dormir. ¡Y, capaz que son de la filosofía de .todo el aÑo es Navidad! Ja, ja, ja.
10 de enero: Hoy se me cayó un globo navideÑo (aunque yo les digo .globos. a secas) y lo dejaron ahí tirado, como un fragmento de muÑeco de huevo Kinder. Y del desarmado, nada. En fin…
11 de enero: Esto ya pasó de castaÑo oscuro. Francamente no entiendo qué le pasa a esta gente. ¿No tienen el más mínimo respeto por los ritos sagrados de nuestra cultura, por el pasado histórico, por las fechas límite? ¡El 8 se arma y el 6 se desarma! ¡Está clarísimo! ¡No entiendo qué es tan difícil de entender! Aaah, eso sí, día por medio dicen .uy, hay que desarmar el árbol.. Así anda el país.
13 de enero: Ya pasó una semana. UNA SEMANA. No es que yo sea un fanático de las formas y el calendario, pero, ¡una semanita! Para peor escucho que se lo toman a la joda (hoy el dueÑo de casa teorizó que debería haber un .servicio a Domicilio de Desarmado de árboles de Navidad.. ¡Qué pelotudo!). Igual quiero creer que de hoy no pasa.
14 de enero: Hoy el gato me volvió a tirar y me desparramó cuatro o cinco globos por el piso. Yo no sé cómo no le enseÑan a respetar las propiedades de la casa a este gato de mierda, pero de cualquier manera me alegró porque pensé que capaz los hacía recapacitar y me desarmaban. No. ¿Sabés lo que hizo este hijo de puta? Pasó, me vio en el piso, me levantó . agarrándome de la puntita superior . y me volvió a poner donde estaba. Y sin colgarme los globos de nuevo ni nada, así, como un pollo desplumado. No tengo palabras.
18 de enero: Esto tenía que pasar: Ya está, se acostumbraron a mi presencia y pasan al lado mío como si no existiera, como si fuera un mueble más. Ni siquiera dicen .uy, hay que desarmar el árbol.; no. Me volví invisible. Sólo me queda juntar polvo y esperar una lenta agonía.
19 de enero: Lo úNICO que espero es que no me empiecen a usar de perchero,
22 de enero: Me siento débil. Apenas me queda un globo en una de las ramas superiores y la estrella. La puntita superior está torcida. Las guirnaldas cuelgan despeluchadas hasta tocar el piso, llenándose de pelusas y mugre. Cada tanto las pisan. A veces me miran, un brillo de comprensión o culpa aprece en sus ojos, pero luego bajan la vista y siguen su camino. No los odio. Los perdono. Los perdono a todos.
23 de enero: Me duele No puedo respirar. Adios adios Siempre teaméLucía
El 24 de enero, por fin, los dueÑos de casa desarman el árbol; necesitan el espacio para poner allí el equipo de música. Al aÑo siguiente, sin embargo, no logran que se sostenga por sus propios medios, como si hubiera perdido algún tipo de energía vital.
Publicado a las 01:19 p.m.
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