miércoles, 4 de enero de 2006

¡AH, O SEA QUE MáQUINA DEL TIEMPO NO, CONTROL DEL CLIMA NO, CINTURONES DE ANTIGRAVEDAD NO, Y AHORA VAN Y ME ACUESTAN CON LO DEL ANDROIDE! BUEEEEENO.





actroid.jpgUnos nipones de lo más hacendosos han alcanzado el viejo sueÑo de fabricar un androide con forma humana parecido a Gisella Marziotta.


El robot, por lo que dicen, no camina ni se mueve, y “puede pasar como un ser humano común a una distancia de 20 metros (sic)”; Un equívoco que se da también con mucha gente que conozco, incluso varios amigos muy queridos.


Bueno, esto es el colmo. Ya está, me pudrí. Yo me bajo, ustedes sigan y nos vemos a la vuelta; me encontrarán en casa, dormido y con la tele prendida; pero no voy a seguir en el tren de la Fe en el Progreso Tecnológico (un tren que parece estar hecho de cartón, movido a tracción a sangre y con ruedas de plastilina).


Ya hablamos de esto otras veces. No hay máquina del tiempo, bueno; igual nunca me fascinó la idea de ir a charlar con nuestros próceres patrios (todo bien con lo que hicieron, sea lo que sea, pero debían ser un poco agotadores); y acepto que no haya veredas móviles, invisibilidad, viajes espaciales (la NASA sigue estafándonos con sus “exitosas misiones” donde se les rompe hasta el paragolpes) ni ruidos de fax agradables, o que la inyección no inyectable haya sido archivada en uno de esos galpones con cajas de madera que alquilados por el FBI, como en “Los cazadores del Arca Perdida” (por lo menos yo no he visto que se ofrezca en las farmacias de mi barrio).


Pero cuando Pimbo y Borto y Chumbo o como se llamen los perros y gatos mecánicos y homúnculos robóticos de medio metro salieron a la venta ya veíamos nuestro sueÑo hecho realidad: la confección de pequeÑas comunidades habitadas por androides de aspecto humano iguales a nuestros amigos y familiares, pero no tan quejosos y siempre dispuestos a decirnos lo winners que somos mientras se ofrecían solícitos a prepararnos un JUGO EXPRIMIDO A MANO!


Y ahora salen con este muÑeco que no se mueve ni camina, programado, supongo yo, para decirnos “¿me alcanzás un vaso de agua?” o “¿Vas al videoclub y me traés algo, que yo no me puedo mover?”, pero eso sí: en cuatro idiomas, tres de los cuales son incomprensibles. Y si le decís que no, te empieza a hacer pucheritos con todos y cada uno de los 42 movimientos de su rostro. Cheeee, gracias, es re práctico.


Aaah, y puede ser confundido con un ser humano a 20 metros; a propósito, yo inventé las siguientes cosas:


-Un cinturón antigravedad que da la sensación de funcionar a 40 metros de distancia y con la ayuda de un montaje de ilusiones ópticas.

-Una máquina del tiempo que a cincuenta metros de distancia puede ser confundido con un lavarropas – de cerquita también – y que funciona siempre que aceptemos la premisa de que “viajar al aÑo 1789 para participar en la Revolución Francesa” y “centrifugar” son la misma cosa.

-Una pócima de la invisibilidad que funciona a un kilómetro de distancia y si nuestro interlocutor cierra los ojos bien fuerte.

-Un casco de telepatía que puede pasar como tal visto desde un país limítrofe y que aparenta funcionar si entendemos como “funcionar” “no funcionar”, y que ni siquiera es un casco, es un frasco amarillo de lubricante multiuso que tengo acá al lado de la computadora, no me pregunten por qué porque no tengo idea qué hace acá.

-Un rayo de envejecimiento rápido que puede ser confundido como tal si esperamos cincuenta aÑos.


El espíritu de Thomas Alva Edison lanza insultos desde su tumba y se pregunta qué hubiera sido de nuestro mundo moderno si se hubiera limitado a presentar una bola 8 de pool y decir que es “una lamparita eléctrica que da la sensación de irradiar luz si la encendemos de día”. Déjenme de embromar; se los digo en un solo idioma – que se entiende – y no con cuarenta y dos, si no con un solo gesto de mi mano derecha, más exactamente de mi dedo mayor.


Publicado a las 10:03 a.m.


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