Ranking de frases que me resultan notoriamente antipáticas:
PUESTO NúMERO 3: “SONRíA. LO ESTAMOS FILMANDO”
Imposible determinar si el autor de este cartel es un paranoico culposo o un cínico ex agente de las fuerzas de seguridad. Lo que parece una especie de chiste se transforma en una broma macabra, para peor propagada por personas a las que consideramos de nuestra mayor semi-confianza: desde el chino de la vuelta al que vamos todos los días a las oficinas donde nos ganamos el pan.
Lo más irritante de este texto comprado en cartelerías comerciales es que no se limita a informarnos sobre nuestra impotencia ante el poderío monstruoso de la videotecnología aplicada a la vigilancia, a hacernos sentir lo ficticio de nuestro derecho a la privacidad. No, la maldad del redactor riza el rizo e inicia su obra burlándose de nosotros, lanzando carcajadas al estilo de un villano de película: Imposible no imaginarse al Guasón o al Dr. No sentado en su computadora y dando rienda suelta a su creatividad antes de enviar este texto a su DiseÑador Gráfico del Mal.
Traducción: “Está todo más que bien con vos, pero por las dudas considero a todo prójimo como un potencial delincuente. ¡Ja, ja, ja, ja, ja!”
PUESTO NúMERO 2: “TAXISTAS EFICIENTES Y CALLADITOS”
La publicidad radial de un Radio Taxi (Llamémosle “Radio Taxi Cadorna”) anuncia a sus trabajadores con este encantador eslogan: “Taxistas eficientes y calladitos”. Esta vez el autor es un repugnante tilingo venido a menos, probablemente el mismo que ideó el nombre de la empresa de servicio doméstico “Mucamas como las de antes”, que ni siquiera se da cuenta de lo desagradable que resulta calificar a un trabajador, un hombre grande, con una familia que mantener, que rinde un servicio útil para la sociedad, como “calladito”.
No, el muy imbécil – que probablemente tiene un mayordomo que se llama “Antenor”, al que convoca mediante una campanita de plata y al que no le paga desde hace veinte aÑos, pero que sigue con él por fidelidad personal – considera que todos somos de su calaÑa; que a todos nos molesta que el taxista nos dirija mínimamente la palabra en lugar de bajar la cabeza humildemente, como si el hablarnos fuera una violación de un supuesto – y sólo existente en la imaginación febril y decadente del mencionado creativo publicitario – espíritu feudal. Sólo falta que al apelativo “calladitos” aÑadan “y conscientes de su inferior condición social”.
Traducción: “Taxistas que debido a expresas instrucciones de la empresa y bajo amenaza de despido, no herirán la sensibilidad del delicado pasajero expresándose como un ser humano de su mismo nivel”
Y… PRIMERO EN EL RANKINNNNG: “LA SOBERBIA ESTúPIDA DE LOS PUEBLOS CIVILIZADOS”
Así defendió el Premio Nobel José Saramago al PULóVER DE EVO MORALES, duramente criticado por cierta prensa internacional medio gansa.
Es una de esas defensas que uno escucha levemente inquieto, como cuando en los sketches de Pepe Biondi o Chespirito el abogado defendía a su cliente diciendo “¿alguien puede creer culpable a este hombre, con esa cara de pobre infeliz? ¿Con ese rostro de subnormal patético?”, hasta que el otro se quejaba “bueno, mejor no me defienda más”.
Básicamente Saramago, tras una fachada de buenas intenciones, nos quiere dar a entender que Bolivia no es un pueblo civilizado; que Morales no ha viajado por el mundo con pulóver por dar un tibio pero eficaz golpe de efecto sino porque a Bolivia, aparentemente, no ha llegado la tecnología de la sastrería masculina. Y que sus críticos no actúan por una especie de mojigatería de las formas o sencillamente aridez mental, sino por la “soberbia de los pueblos civilizados” (es de hacer notar que la soberbia es uno de esos pecados mortales que confieren cierta superioridad a su portador. Caloi teorizaba que los “chistes de argentinos” eran inventados por los propios argentinos, ya que en ellos aparecen como unos cancheros insoportables, pero, bueno, en los chistes eso no es tan grave como ser tonto o tacaÑo) que, envanecido por el conocimiento de la ESCRITURA y la IMPRENTA, no logran entender la NOBLE SABIDURíA PRIMITIVA que tienen estos simpáticos salvajes, que no usarán corbata pero hablan con los árboles, las rocas y los pájaros, inocentes criaturitas de Dios.
Mostraste la hilacha, Saramago. Si yo fuera Evo Morales creo que pondría el mismo rostro de desconcierto de Pepe Biondi, y le diría “dejá, Saramago, no me defiendas más. Gracias, ¿eh?” Y le comentaría al de al lado, pero con voz audible: Cómo se ve que últimamente el Nobel se lo dan a cualquiera.”
Traducción: “Dejen en paz a Evo, pobrecito, ustedes porque son soberbios y tienen computadoras y auto y un montón de cosas, no ven que tiene poca ropa.”
Publicado a las 11:48 p.m.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario